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La tarjeta roja al glifosato permite afirmar, con muchas cautelas, que los daños a la biodiversidad tienen los días contados.

Clasificado como «posible cancerígeno» por la OMS, el glifosato, exterminador de todas las formas de vida , ha recibido una (1) tarjeta roja, una (1) tarjeta es suficiente para que te vayas al vestuario, y previsiblemente sus fechorías tienen los días contados. Tiene los días contados o, lo que es lo mismo, fecha de caducidad. Por fin la UE tiene que aceptar, frente a las presiones del lobbi, su peligro para nuestra biodiversidad. No sólo los apicultores y agricultores perciben sus nefastos efectos sobre todas las formas de vida. El uso del glifosato se prohibirá en diciembre de 2022. 

Administraciones Públicas

Son muchas las administraciones públicas que han decidido dejar de utilizar el glifosato  para controlar la vegetación acumulada en los arcenes de las carreteras.  En León, por ejemplo, la Junta sólo lo sigue utilizando para la limpieza de algunas vías. Este potente herbicida tiene un amplio espectro no selectivo. Es el más utilizado en la actualidad en mantenimiento viario, en agricultura y en jardinería. Actualmente está en el punto de mira por sus efectos nocivos para el medio ambiente y para la salud humana. En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó el glifosato como «probablemente cancerígeno para los seres humanos». Se basó en la evidencia de que es cancerígeno para los animales. También se sospecha que actúa como un disruptor endocrino y que es tóxico para la reproducción.

La última administración pública que ha decidido desechar este producto en las labores de mantenimiento de sus carreteras es la Xunta de Galicia. El parlamento gallego aprobó por unanimidad una resolución en la que se instaba a las administraciones a buscar alternativas al uso de herbicidas.

Glifosato en el arcén

Con 6.053 kilómetros, León es la segunda provincia de España con más kilómetros de red viaria  y se usa para limpiar las cunetas de maleza. Pero sólo en las carreteras de titularidad autonómica, pues parte de los 1.786 kilómetros de carreteras son competencia de Castilla y León.

La Consejería de Fomento y Medio Ambiente reconoce que sí utiliza glifosato en las labores de mantenimiento de la red autonómica. «Es un producto cuya utilización está permitida, ya que no tiene pictogramas», aseguran desde la consejería. Explican que «no siempre es factible usar medios mecánicos en estas labores. Por ello se utilizan pesticidas si resulta posible —no siempre lo es— o la seguridad vial lo permite, ya que no todos los tramos de las carreteras son iguales».

Por su parte, la Diputación de León, con 3.310 kilómetros de carreteras a su cargo no utiliza ningún tipo de pesticida para combatir la maleza. Según el diputado de Infraestructuras, Luis Alberto Arias, «no se usa glifosato en ningún caso, solo se desbroza mecánicamente con desbrozadora de tractor o manual, o con persona con desbrozadora».

Greenpeace denuncia

Según denuncia Greenpeace, además del daño para la salud humana de las personas que están más expuestas al glifosato, como pueden ser los trabajadores que lo utilizan, este pesticida tiene «graves impactos» en el medio ambiente, puesto que contamina los suelos y el agua y afecta a otros seres vivos, organismos acuáticos, peces y moluscos, pasando también por las ranas y sus renacuajos, y organismos del suelo, como las lombrices de tierra, fundamentales para mantener e incrementar la fertilidad del suelo. También resulta nefasto para los polinizadores.

Parlamento Europeo

En octubre de 2017, el Parlamento Europeo exigió una prohibición total de los herbicidas a base de glifosato para diciembre de 2022. También se exigieron  restricciones inmediatas sobre su uso no profesional.

Por eso, el Parlamento rechazó la propuesta de la Comisión Europea de renovar la licencia de uso del controvertido herbicida diez años más. Los eurodiputados reclaman medidas para la eliminación gradual de esta sustancia como la prohibición completa de su uso doméstico. También se vetaría su utilización en agricultura cuando otras alternativas ecológicas, como «sistemas integrados de gestión de plagas, sean suficientes para el control de la maleza.

Prohibición

El uso del glifosato debería quedar totalmente prohibido en la UE a partir del 15 de diciembre de 2022, según los eurodiputados.

La apicultura tradicional en Campóo-Los Valles

La apicultura tradicional en Campó-Los Valles, comarca del sur de Cantabria que comprende varios municipios, y en regiones rurales con economías de subsistencia, antiguamente tuvo gran importancia como complemento vital. Repartidos por toda la geografía campurriana, los colmenares formaban parte del paisaje y de la vida cotidiana. En ellos se colocaban las colmenas, conocidas con el nombre de dujos y hornillos.

El declive de esta actividad en la segunda mitad del siglo XX, se inició con la emigración de los pueblos a la ciudad. De esta forma se produjo el consiguiente abandono de la economía agraria. La puntilla fue la aparición, alrededor de 1984, del ácaro de la varroa. Este ácaro diezmó el número de colmenas y aceleró el trasiego de las abejas de las colmenas tradicionales fijas a las modernas de cuadros móviles. El nuevo sistema permite un mejor control de este parásito, un considerable aumento de la producción y un manejo más racional.
En la actualidad se puede considerar prácticamente desaparecido este tipo de apicultura. Quedan pocos colmenares con dujos y muchos de ellos en claro estado de abandono.
Campóo-Los Valles ha sido siempre una comarca muy vinculada a esta actividad con una gran presencia histórica. Como se puede comprobar en el artículo "Apicultura de la Merindad de Campoo: datos his­tóricos" de Encarnación Niceas Martínez en   Cua­dernos de Campoo n° 35. 
En este artículo me centraré en los tipos de colmenas y colmenares, las labores que reali­zaban y las tradiciones entorno a la apicultura.

Las colmenas

Las colmenas más antiguas se construían apro­vechando los troncos de árboles huecos que recogían de los montes. Al aumentar la necesidad de ellas se produjo una escasez de este tipo de troncos, por lo que tuvieron que recurrir al vaciado manual de éstos.
Este tipo de colmena en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles se llama dujo (del latín dolium, vasija). y era elaborado a partir del tronco de un árbol. Su especie depende de la zona donde se elabore, siendo los más comunes el roble o rebollo y olmo. Ocasionalmente también el tejo, fresno y haya.
Otros tipos de colmenas utilizados son el hornillo, el dujo de tablas y de caseta.

El dujo de tronco de árbol

Dujos, jumera, escriño y catador.En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, los dujos solían hacerlos los propios apicultores. Para ello aprovechaban, cuando era posible, viejos troncos que hallaban en el monte con la zona central podrida. También usaban árboles que cortaban para otros usos (el adra para leña y fabricación de utensilios para la vida cotidiana).
En este sentido había Ordenanzas regulando esta actividad: "...ninguna persona pueda hacer dujos para vender salvo de su adra..." (El Gobierno y la Administración de los pueblos de Cantabria, Ordenanzas de Valderredible, año de 1618) y "...no puedan cortar rebollo que no tenga dos dujos..." (Las Ordenanzas de Valdelomar y Cezura, año 1706).
Se buscaba un árbol en buen estado y con un tronco con el mayor diámetro posible, nor­malmente en torno a los cincuenta centímetros. Con un tronzador se cortaba un trozo de tronco de una longitud de entre setenta y cien cen­tímetros, si bien algunos sobrepasan el metro.
A continuación se vaciaba con un barreno, gubia y otras herramienas hasta dejarle una pared de cuatro a seis centímetros. De esta forma no se abría el tronco y aislaba del frío a las abejas. Para agilizar esta labor a veces se ayudaban del fuego, para ir quemando el tronco por dentro.
Aproximadamente a la mitad de su altura hacían la piquera que sirve de entrada y salida a las abejas. Consiste en un rebaje hecho con la azuela y de dos a cinco agujeros conocidos como aviaderos. A veces debajo de éstos se colocaba una tablilla que facilitaba la entrada de las abejas cuando ve­nían cargadas de polen y néctar.
Por dentro y en la parte central se colocaban una o dos cruces según la altura del dujo, que ser­vían para que las abejas pudieran sujetar los pana­les y para indicar al apicultor hasta dónde podía extraer la miel.
El último paso consistía en sellar con boñigas de vaca o arcilla los huecos o fisuras que, una vez secas, aislaban muy bien el interior del frío y el agua.
El dujo se apoyaba sobre una lancha o losa de piedra (para aislarlo de la humedad del suelo) y se cubría su boca superior con una tapa de tabla. Encima se ponía a modo de tejadillo una lancha de piedra. Actualmente se usan tejas o chapas de bi­dones, para evitar que se colaran el agua, la nieve y el frío.
Coronando el conjunto, una o varias piedras con el objeto de que el viento no lo levantara y dejara a la intemperie a las abejas.
El hornillo
Hornillos en una vivienda de Quintanilla de An, Valderredible.En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles el hornillo era, originariamente, un dujo en po­sición horizontal incrustado en las paredes de las viviendas y edificaciones anexas como cua­dra, pajar u horneras.
La piquera estaba en el exterior y el acceso a los panales estaba en el interior. Cerrada por una tapa de ma­dera y sujeta gracias a unas tiras de cuero que hacían a su vez de bisagras. Para mayor protección y se­guridad se tapaba con un saco de arpillera o lona.
El hornillo evoluciona y los viejos troncos son sustituidos por cajas rectangulares de madera, ela­boradas manualmente en casa.
También hay casos en los que los hornillos se sitúan en edificaciones hechas sólo para albergar­los y llamados hornilleras.

Dujo de tablas

Esta colmena se construía con tablas rectangu­lares de roble, de hasta un metro de altura y unos treinta centímetros de ancho. Se unian con clavos de madera o hierro. La disposición interna y la forma de colocarlo y tapar­lo es igual que en el dujo.
Se puede considerar una evolución del dujo de más fácil su construcción y manejo. La producción es menor y se deteriora antes.

Colmena tipo caseta

En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, son colmenas más evolucionadas y consideradas una transición hacia la implantación de la colmena "moderna". Algunos apicultores mañosos y autodidactas la tomaron como modelo a la hora de fabricarlas.
No tienen un patrón en cuanto a tamaño y tienen forma cúbica a modo de cajón. Están hechas con tablas de madera de roble. Algunas dis­ponen de dos piqueras debido a su gran tamaño. Como tejado se ponían tablas, chapas o uralitas en forma de una o dos aguas. En su interior se disponían cuadros móviles generalmente de medidas no estándar.
Con este tipo de colmena se aumentaba la pro­ducción y se facilitaba el manejo y el saneamiento de la misma.

Los colmenares en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles

Colmenas en viviendas

Estaba muy arraigada la costumbre de tener al­guna colmena en las viviendas y en las construc­ciones anexas como cuadra, pajar, corral, hornera o colgadizo.
Este hecho se solía tener en cuenta a la hora de construir la casa dejando algún hueco libre. De no haber sido así, se aprovechaban los huecos de las ventanas de buhardillas y desvanes.
La piquera daba al exterior de la casa mientras que el acceso a los panales estaba en el interior.
Estos hornillos estaban más protegidos que los dujos. Ello repercutía en una mayor producción, comodidad a la hora de la extracción de los panales y en su mantenimiento.

Huerta con dujos. Villar, Campoo de Suso.Colmenares en los huertos

Era muy corriente en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles tener varias colmenas en el huerto que solía estar cerca de la vivienda.
Los dujos, en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, se colocaban resguardados tras una pared orientada al sur, que les servía de protección.
Esta ubicación tenía ventajas como una mayor facilidad de manejo y control, sobre todo a la hora de la salida y captura de los enjambres y de una cercana floración, como la de los árboles frutales.

Colmenar con tejabana

Eran relativamente frecuentes en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles que los colmenares tuvieran las colmenas bajo techo, haciendo ho­nor al refrán "abeja y oveja, tenlas bajo teja".
Son construcciones muy sencillas consistentes en tres paredes de "piedra en seco" (que no utiliza ningún tipo de aglomerante, solamente piedra). De escasa altura y una cubierta de tejas a un agua dentro de la cual se instalan los dujos.
La parte frontal del colmenar está abierta para la entrada y salida de las abejas y orientada al sur o sureste.
También existen construcciones más complejas que en la parte alta del frontal albergan hornillos.

Colmenar en recinto cerrado

Cuando el apicultor tenía un número elevado de colmenas las solía colocar en un recinto cerrado con pared o tapia de piedra rematada con lanchas. Así impedía la entrada de intrusos y sobre todo de animales como el oso que pudieran tumbar los dujos o comerse la miel.
Estos colmenares los situaban generalmente alejados de los pueblos y en las laderas sur de los montes, lo más soleados posible.
En su interior se distribuían los dujos en hile­ras paralelas posándolos sobre lanchas y orientados al sol. Si la pendiente lo exigía se disponían en terrazas hechas con grandes piedras.

Hornillera

Detalle de hornillera.Son pequeñas cabañas de planta rectangular, con tejado a una o dos aguas y con la fachada principal, donde están las colmenas, orientada al mediodía  en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles. Se localizan principalmente en Valderredible.
Los muros son de piedra en seco o trabada en barro o adobe. Pueden llegar hasta dos metros y medio de altura y con un grosor de más de medio metro. El muro principal está formado por los hornillos en posición horizontal. Colocados en tres o cuatro filas superpuestas una encima de otra y rellenado con piedras pequeñas o adobe para tapar todos los huecos. De esta manera impedía la entrada de ratones, agua y frío.
Estas hornilleras se suelen encontrar alejadas de los pueblos, situándose en laderas orientadas al sur y cerca de los montes. El acceso suele hacerse por caminos estrechos, que sólo utiliza el apicultor. En el exterior era frecuente tener también dujos.
En la actualidad todavía queda algún ejemplo de hornillera bien conservada en los pueblos de Cadalso, Salcedo, La Puente, Montecillo y Sobrepenilla.

Labores en la apicultura tradicional

En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, la captura de los enjambres, la cata de col­menas y el colado de la miel eran tradicionalmente las labores más importantes que realizaban nuestros antepasados. Sin embar­go, también se realizaban otras labores muy impor­tantes, como la preparación para la invernada y el mantenimiento de colmenas y colmenares.
Los dujos, al estar a la intemperie, sufren con el paso del tiempo los rigores de la dura climatología norteña. Aparecen grietas y agujeros en la madera que eran reparadas con el fin de mantenerlos en buen estado y proteger así a las abejas del frío y de la entrada de agua e intrusos en el interior de la colmena.
Con la entrada del invierno los abejunos (nombre con que se conocía en Campoo de Suso a los apicultores) solían poner buenas lanchas y piedras en el tejado. Tapaban los aviaderos con palucos o arcilla, dejando sólo uno o dos abiertos con el fin de que no entrara frío. Luego en la primavera se destapaban.
La limpieza del colmenar consistía en el segado con el dalle o rozón de la hierba, helechos, zarzas y matorrales que crecían en él. El objeto era facilitar la entrada y salida de las abejas por las pi­queras y minimizar el riesgo de posibles incendios. Esta labor se solía hacer a finales de la primavera y al atardecer, cuando las abejas están ya re­cogidas en la colmena. De esta forma se evita molestar a las abejas ya que les irrita el sonido que producido al dar pizarra al dalle y al segar.

Captura de los enjambres

Hasta el desarrollo de la apicultura moderna, la captura de ensambres o enxambres (como se co­noce coloquialmente a los enjambres) y la caza de colmenas silvestres suponía una actividad básica y principal en el calendario del apicultor, siendo la única forma de mantener e incrementar el número de sus colmenas.
La época de enjambrazón está condicionada por la climatología de cada año. Comprende desde mediados de mayo a junio o incluso julio.
En este periodo, los apicultores deben ir fre­cuentemente al colmenar para observar síntomas de enjambrazón en las colmenas. Por ejem­plo se debe de observar la barba de abejas en las piqueras, y estar pendientes de la salida de enjambres. También tienen que vigilar los alrededores del colmenar para cap­turar los que hayan podido salir.
En el caso de ver un enjambre en vuelo se le seguía y se hacía ruido con un campano, dando palmadas, con dos piedras, latas.... Se le tiraba tierra e incluso agua, con lo que las abejas muchas veces se posaban en el lugar más cercano, al creer que las atacaba un posible enemigo. Esto también servía para llamar la atención y hacer ver a los de­más vecinos que ese enjambre era tuyo.
El procedimiento de captura más habitual es el de untar el interior del escriño (escriñu), escriña o enjambradera con miel, aguamiel o ramas de meli­sa (hierba abejera) y colgarlo encima del enjambre. Ayudándose si es necesario de un palo largo cuyo extremo acaba en V y con la base abierta hacia abajo. Una vez colocado se espera a que se intro­duzca por sí solo o se le fuerza echándole un poco de humo sobre las abejas.
Una vez dentro y acomodadas, se mete en un saco y se lleva a un dujo vacío para introducirlas.
La importancia económica y social de la apicul­tura se ha visto reflejada a lo largo de la historia de muy diversas formas. Entre ellas se incluye la regulación, desde la Edad Media, de la propiedad y explotación de los enjambres y colmenas de abejas.
En este sentido, existe una norma que establece el derecho del dueño del colmenar sobre los enjam­bres, pudiendo entrar a buscarlos en campo ajeno. Señala que "el dueño del árbol en que se pose el enjambre puede prohibir a toda persona que entre en su propiedad para recuperarlo, excepto al dueño de la colmena de donde el enjambre se escapó y que fue persiguiéndole. Tan sólo se pierde la pro­piedad si se abandona la persecución del enjambre. En este caso vuelve a recobrar su naturaleza ju­rídica de abejas silvestres y pasará a ser dueño el primero que lo ocupe".

Colmenas silvestres

Lo primero que hacían era localizar las abejas pecoreadoras (las que salen a recoger el polen y libar el néctar de las flores) de la posible colmena silvestre. Esto lo hacían generalmente aprovechan­do la realización de otras labores ganaderas como el pastoreo. Para ello buscaban una zona boscosa o rocosa que estuviese lejos de colmenares (por lo menos 3 km.) y se situaban en un manantial, arro­yo o fuente al que las abejas a primeras horas de un día de verano pudieran acudir en busca de agua. Una vez localizadas consistía en ir siguiendo con la mirada la dirección que iban tomando e ir avan­zando hasta dar con la colmena.
La técnica de caza es por tanto muy sencilla. Tan solo requiere mucha paciencia, constancia, algo de suerte y bastante sentido común, como me decía mi abuelo.
Pero existe otra más ingeniosa y eficaz que consiste en, una vez localizado el lugar donde be­ben, ir quemando cera para atraerlas e ir avanzan­do en la dirección en la que vienen. Repitiendo esta operación varias veces al final se consigue dar con la colmena.
Una vez localizada se optaba por su captura si era viable o, por lo general, se procedía a su catado para extraer la miel y la cera.
Eran muchos los apicultores que complementa­ban la producción de sus colmenas con esta prácti­ca e incluso familias que no tenían colmenas.

La cata de las colmenas

Dujo lleno de miel.A la acción de extraer la miel de las colmenas se le denomina tradicionalmente catar.
Se esperaba a catar generalmente a marzo o incluso abril si la primavera venía muy retrasada. De esta manera se aseguraba de que las abejas pa­saban con miel el invierno, extrayéndoles sólo la que les había sobrado. La otra opción era hacerlo al principio del otoño (como se hace en la actualidad), entre San Miguel (29 de septiembre) y Todos Los Santos, pero se corría el riesgo de que se murieran de hambre si no se les dejaba suficiente miel antes de llegar a la primavera. En este sentido siempre hubo una cierta polémica entre los que optaban por una fecha o por otra, muestra de ello son estos dos refranes: "el que el su colmenar quiera conservar, en marzo ha de catar" o "si quieres cera y miel, cata por San Miguel. Si quieres sólo cera, cata por las Candelas (2 de febrero)".
La forma más común de catar un dujo era la de destaparlo y tumbarlo en el suelo en posición horizontal o algo inclinada para facilitar el trabajo. A continuación se daba humo para que las abejas se desplazaran hacia el otro lado y se limpiaba la base y la parte inferior hasta llegar a la miel o cría. Después se procedía a cortar y sacar los panales por la boca superior llegando hasta la cruz o por la in­ferior de igual modo. Siempre se dejaba una de las partes sin catar para que les sirviera de alimento y pudieran seguir desarrollándose.
Algunos apicultores más meticulosos cataban un año por un extremo o boca y hasta la cruz, y al año siguiente por el otro. De esta forma no dejaban envejecer ni ensuciar los panales.
En el caso de los hornillos, la cata se hacía ex­clusivamente por el extremo que da a la casa u hornillera, sacando los panales hasta la mitad de su longitud.
La extracción de los panales se hacía con un catador o castrador que consiste en una barra larga de hierro (de un metro más o menos). En un extremo tiene una hoja afilada (hace la vez de una cuchilla y es usada para cortar los panales del bor­de del tronco). El otro es un ángulo recto (utiliza­do para raspar, cortar por debajo y extraer el panal desde la cruz hacia afuera).
Toda esta tarea se llevaba a cabo generalmen­te por hombres. Algunos lo hacían sin protección. Lo más normal era, para evitar las pica­duras, protegerse la cabeza con una careta hecha con un sombrero o boina y un trapo de lino. Se les incorporaba una rejilla de alambre en su parte frontal, atándosela al cuello con una cuer­da. Para las manos no solían ponerse nada o como mucho unos guantes de lana o calcetines. Lo que sí hacían era amarrarse con cuerdas las mangas y los tobillos, para evitar que se metieran por dentro de la ropa las abejas, ya que como decía un vecino de Abiada "las moscas son unas descarás, suben y no miran onde pican".
Los panales a extraer es necesario que estuvie­ran libres de abejas para lo que empleaban la jume­ra, ahumadera, humión.... Con esta acción se pretendía que las abejas huyeran a la parte contraria en la que se estaba trabajando. De esta forma se puede realizar la cata con menos peligro para ellas (con el fin de matar las menos posibles) y para el apicultor.
La jumera era un pequeño cazo o puchero vie­jo de barro cocido o de porcelana (aprovechaban los viejos utensilios ya en desuso), abierto por la boca superior y al que se le hacía un orificio en la base. En su interior se ponía paja, boñigas de vaca o caballo secas, ramos de ajos..., que al prenderle fuego y soplar por el orificio salía el humo que dirigían hacia las abejas. El humo es lo único que las hace retroceder cuando "se ponen necias" (expre­sión utilizada cuando las abejas se alteran) como bien sabemos los apicultores.
Tras haber cortado el panal y una vez libre de abejas (ayudado por una rama de escoba que hace las veces de cepillo) se izaba con la parte curva del catador o con las manos y se depositaba en un balde o barreño que se tapaba con un paño blanco para evitar que se volviera a llenar de abejas. Una vez acabada la cata se transportaban los barreños con los panales en carretilla, carro o a lomos de caballo o burro, al lugar donde se iba a proceder al colado de la miel, generalmente la hornera o la cocina de la casa.
Después de realizada la cata había que proceder al sellado del dujo con el fin de evitar el pillaje y la entrada de ratones.

Colado de la miel

La labor de colado consiste en separar la miel de la cera y de las impurezas que pudiera contener como, por ejemplo, alguna abeja.
La manera de realizarlo más común era la de ir echando los panales desmenuzados en pequeños trozos a una cazuela grande o caldera de cobre. Ésta se ponía cerca del fuego para que se calentaran. También se podían poner al baño maría e incluso poniendo la caldera directamente en el fuego, con un poco de agua en la base para que no se quema­ran.
Una vez que los trozos de panal empezaban a calentarse se iban removiendo con un cucharón de madera hasta conseguir el punto deseado de re­blandecimiento.  Teniendo especial cuidado en no calentarlos en exceso, ya que se corría el riesgo de que la cera se fundiera y se mezclase con la miel.
Seguidamente se iban sacando trozos de pana­les y a base de apretar y amasar con las manos se conseguía que la mayor parte de la miel escurriese, quedando unas bolas de cera llamadas cerones. Es­tos cerones aún contenían mucha miel, por lo que se pasaban después por la calceta o manga gruesa (paño que hacía de tamiz) para seguir amasando y retorciendo con las manos hasta acabar de extraer­la. Por último, toda la miel se pasaba por distintas calcetas cada vez más finas (hasta tres) para acabar de filtrarla.
Cuando la cantidad de miel a extraer era mayor se utilizaban unas apretaderas (especie de tenazas grandes hechas de madera) o prensas que ayuda­ban y complementaban a la dura labor de estrujar y apretar las calcetas con las manos.
Una vez filtrada la miel se vertía para guardarla en pucheros o en orzas de barro (una variedad de tinaja con la boca ancha). Después se tapaban con una tapa de madera o un trapo de lino atado en su boca con hilo. Aquí la miel decantaba de manera natu­ral antes de cristalizar, subiendo las impurezas y la cera que hubieran pasado del filtrado. Por encima una capa blanquecina (conocida como la "nata de la miel") que quitaban con una cuchara de madera.
El catado de las colmenas y el colado de la miel era junto con la matanza del cerdo, las dos veces "oficiales" en las que la familia o los vecinos se juntaban para ayudarse.
Actualmente la retirada de impurezas de la miel se realiza con un colador normalmente de acero inoxidable, instrumento muy útil sobretodo si se deben procesar grandes cantidades de miel, a modo de colador casero pero con diferentes diámetros y tamaños para que se ajusten perfectamente a la boca del madurador.

Elaboración de las tortas de cera

Una vez separada la cera de la miel se hacen tortas para después poderla utilizar en distintos usos.
Para hacerlas echaban los cerones (ya sin miel) en una cazuela grande o caldera con agua que se ponía en el fuego y se removía con un cucharón hasta que se derretían totalmente, pero sin llegar a hervir. A continuación se colocaba en una calceta mojada de arpillera y con una piedra, unas apreta­deras o una prensa. Se aplastaba hasta que saliese toda la cera que caía a una cazuela con agua, que­dando dentro de la calceta las impurezas, llamadas magón y que se tiraban a la huerta como abono.
La cera resultante se volvía a calentar para una vez líquida echarla en cazuelas con un poco de agua y se dejaba enfriar. De esta manera las im­purezas que aún tenía se depositaban en el fondo, que luego raspaban quedando definitivamente las tortas de cera limpias y de un color amarillento.
Esta misma operación la hacían con la cera en rama (genéricamente, panales sin miel) y macones (más específicamente, a los resecos y de color os­curo).

Los productos de la colmena

La miel
La producción de miel era destinada para el autoconsumo de la familia, regalando y vendiendo el sobrante si lo había.
La miel era consumida como edulcorante y fuente energética para poder realizar las labores más fuertes del campo. La comían a cucharadas, untada en pan con mantequilla, queso, nata o di­suelta en la leche. También la utilizaban para usos terapéuticos vigentes hoy en día, como la cura y alivio de catarros, resfriados y dolores de garganta, mezclándola con limón o con infusión de tomi­llo y/o romero. Años atrás fue habitual su empleo como eficaz remedio para curar heridas, golpes y quemaduras, en forma de emplastos, tanto en per­sonas como animales.
El tipo de miel que se produce en esta comarca es la de brezo, de color ámbar oscuro con tonos rojizos que a temperatura baja puede llegar a ám­bar claro, sabor ligeramente amargo persistente y aromas florales.
La cera
La cera es una sustancia producida por las abe­jas obreras que tienen entre 12 y 18 días de vida. Es empleada para la construcción de los panales, imprescindibles para el desarrollo de la colonia de abejas.
Hay estudios que indican que para segregar un kilo de cera, las abejas obreras deben consumir de 6 a 12 kilos de miel, lo que nos da una idea de lo costoso que es producirla para ellas, de ahí el gran valor que este producto ha tenido a lo largo de la historia.
Los usos de la cera eran variados, pero el prin­cipal era la fabricación de velas y velones (velas más grandes) para el culto religioso y el uso do­méstico (aunque la iluminación principal provenía del sebo, aceite y más modernamente de petróleo y carburo).
En Campóo también se utilizaba para untar los esquíes y la pala cuando nevaba, evitando que ésta se pegara y poder así deslizarse o trabajar mejor.

Fabricación de velas

Tradición religiosa.Comenzaba con la elaboración de la mecha, lla­mada torcida o pábilo, que sirve para quemar la cera y que ésta alumbre. Se hacía a base de torcer unas hebras de algodón o lino e incluso con retales de trapos.
Había distintas técnicas de fabricación siendo la más común y sencilla la que consistía en coger un trozo de cera templada y moldearla encima de una tabla hasta conseguir una capa fina de cera. Después se iba enrollando alrededor de la torcida, añadiendo sucesivas capas hasta conseguir el gro­sor deseado y con la ayuda de otra tabla se le daba la forma cilíndrica.
Otro método de fabricación era la inmersión de la mecha en la cera fundida, después se extraía y se dejaba enfriar hasta que se solidificaba. Se repetía el proceso varias veces hasta que se conseguía el grosor deseado.
La cera que no se aprovechaba para la fabrica­ción de velas o para remedios caseros se vendía a los cereros, cacharreros o pellejeros. Éstos iban por los pueblos una o dos veces al año comprando este producto y otros, como pieles y trapos viejos. Estos llevaban la cera a los lagareros que hacían velas, velones..., al por mayor.

Tradiciones en torno a las abejas

Antaño la relación entre las personas que vi­vían en el medio rural y las abejas siempre fue muy estrecha. Prueba de ello es que incluso las tenían en casa, como ya hemos visto. Este hecho también se reflejaba en el lenguaje mediante refranes, frases populares, adivinanzas, dichos y en otros aspectos como creencias y supersticiones. Perdurando inclu­so algunas de estas manifestaciones hasta nuestros días.

Refranes

El que el su colmenar quiera conservar, en marzo ha de catar.

El día de San José, mi dujo cataré.

Si el sol se recata, buen día de cata.

Agua de agosto, miel y mosto.

No pica la abeja a quien en paz la deja.

Ni tanta vela que queme al santu, ni tan pocu que no le alumbre.

Abejas revueltas, tempestad en puertas.

Creencias

En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, las abejas se consideraban sagradas y eran muy apreciadas y respetadas, puesto que produ­cen la miel. La ofrecieron los pastores que fueron a adorar al Niño Jesús. Además, en el simbolismo cristiano, se creía que las abejas eran vírgenes y en consecuencia la cera producida por ellas era la sustancia más perfecta para alumbrar a la Divini­dad. La cera se convirtió en indispensable en todos los ritos, especialmente en los relacionados con la liturgia, el sufragio de los muertos y la protección de las personas.
Cuando alguien de la familia fallecía era co­rriente abrir un poco la tapa de la colmena. Hacían ésto para anunciar a las abejas el fallecimiento del familiar, con el fin de que éstas fabricasen más cera para alumbrar la sepultura.

Fiestas

La rosca de boda: Las familias más pudientes de los pueblos de Campóo, el día de la boda de sus hijos invitaban a los vecinos a un trozo de rosca de pan regada con miel y a vino rancio, mistela o blanco.

Expresiones en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles

Era muy corriente la expresión "El dujo tiene gente", refiriéndose a que tenía abejas.
Es normal que aún hoy en día, mucha gente de esta región, llame "moscas" a las abejas.

Bibliografía
VALCUENDE DE COS, Carlos J.: Apicultura Tradicional y Mieles de Cantabria. Cantabria Tradicional, 2009.
MORENO LANDERAS, Luís Ángel: Del Medievo a la Edad Moderna-Merindad de Campoo. Museo etnográfico "El pajar" de Proaño y Gobierno de Cantabria, 2004.
LÓPEZ AGUDO, Alejandro: "Apicultura tradicional en el Valle de Valderredible", en Revista de folklore, n° 219. Caja España, 1999.
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MARTÍN CRIADO, Arturo: La apicultura tradicional de Palencia. 2001.
Boletín Apícola. Varios números. Federación de Asociaciones de Apicultores de Cantabria.
PÉREZ CASTRO, Fidela: Los colmenares antiguos en la pro­vincia de León. Caja España. Ediciones Leonesas, S.A., 1994.
GARCÍA, Francisco Javier: "Revista Valderredible". Excmo. Ayuntamiento de Valderredible. Verano 2007.
Fuentes consultadas
Museo etnográfico El Pajar. Proaño.
Museo etnográfico de Cantabria. Muriedas.
Asociación de Apicultores Campurrianos (APICAM).

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Bacterias contra el colapso

Solución bacteriana al colapso de colonias de abejas

La solución bacteriana al colapso de colonias de abejas puede hallarse en la nueva estrategia que la Universidad de Texas. Su desarrollo se basa en bacterias genéticamente modificadas. Intenta proteger las abejas mellíferas de la desaparición sin causa aparente. Un fenómeno mortal conocido como colapso de colonias provocado por el ácaro Varroa y el virus del ala deformada.

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Síndrome de Desaparición de la Colmena - SDC

 

Este síndrome de desaparición de la colmena - SDC se conoce como de colapso de colonias (o Colony Collapse Disorder, CCD, por sus siglas en inglés). Un fenómeno de la década de los años 2000 por el que una cantidad considerable de abejas obreras de una colmena desaparecen sin motivo aparente.

 

Colador de miel sin uso

Este fue en realidad el motivo para que yo abandonase la apicultura, el síndrome de desaparición de la colmena. Este mediodía regresaba del Camping Valderredible en Polientes y venía buscando a un apicultor conocido para regalarle mi colador de miel. Es el único aparato que me queda en casa, dejando un lado la pequeña biblioteca de literatura apícola . Hace unos años, en el año 2017, por medio de la web Milanuncios vendí las demás máquinas de mi etapa de apicultor. Un madurador y un extractor. Los demás utensilios de mano los regalé.

Mi amigo me enseñó las alzas de las colmenas que acababa de traer de su apiario. Todos los cuadros vacíos de cría, polen o miel. 

Fue una visión que ya conocía y que me reveló la respuesta a mi ofrecimiento. "Te lo agradezco Manu, pero para qué quiero el colador si no hay miel qué colar?"

 

Pago en Especies

Por otro lado, todas las colmenas de mi apiario, unas 25 Colmenas Langstroth con 2, 3 o 4 cuerpos, estaban montadas según el sistema de Permapicultura ideado por Óscar Perone. Por otro lado, este sistema no me ha sido posible aplicarlo con éxito en el norte de España, donde imperan climas continentales. En estos climas fríos únicamente parece tener buenos resultados en los días más tórridos del verano, Julio y Agosto. En esos calurosos días la temperatura ambiental puede asemejarse a los climas de otras latitudes más cálidas. Durante estos meses las colmenas parece que rebosan de vida. Pero una vez finalizados los calurosos días de mielada, iniciado septiembre, esas mismas colmenas decrecen en su actividad y a causa de la poca población acaban muriendo.

 

Según mi modesto parecer, esta escasez de población que se acusa al final de la temporada lleva a las colmenas a su colapso. Posiblemente se deba a que cuando las abejas pecorean, por alguna razón aún desconocida, se desorientan y no saben regresar a su colmena. La causa la desconozco, pero no debe estar muy alejada de lo que ya expresan algunos apicultores, estudiosos o científicos. Es aventurado expresar una sentencia condenatoria, pero mi sensación es que hay demasiados productos transgénicos. Otros tantos fertilizantes. Otros tipos de cultivos no demasiado naturales. Y todo esto no pueden producir ningún efecto positivo en la naturaleza, sino todo lo  contrario.

SDC y Vespas Velutinas

Éstas mismas colmenas, referidas anteriormente, mi socio se las regaló a un apicultor que le ayudó a desmontar nuestro antiguo Colmenar. Eran los primeros años de la década y se empezaba a hacer patente la aparición de esa enfermedad CCD (siglas en inglés). Síndrome que arruina nuestros colmenares. Sería en aquél año, quizás antes, cuando lo sufrimos en nuestras colonias.

Desconocido aún hoy, dicho síndrome empezaba a asolar la apicultura del Real Valle de Valderredible. Este valle del Alto Ebro goza de un micro-clima protegido entre la cordillera Cantábrica por el norte y el Páramo de La Lora al sur. Éstas a su vez escoltan al río Ebro durante todo su curso, desde el Pantano del Ebro, en el Noroeste, hasta la salida del río por el Sureste en el límite con Burgos. Además de dar nombre a la península ibérica, el Ebro actúa como regulador de las extremas temperaturas, de verano e invierno, del clima Continental.  A causa del cambio climático, ni el clima Continental ni la cordillera Cantábrica son capaces de actuar como una barrera para insectos exóticos como la avispa velutina. Precisamente, estas últimas son el insecto exótico que últimamente prolifera por la rivera del río Ebro a su paso por Valderredible.

 

Recuerdos

Como decía, volvía al pueblo pensando en regalar el colador de miel a mi amigo apicultor. Hoy recordábamos aquellos años 80 y 90 en que las colmenas producían miel en grandes cantidades. Me comentó una anécdota de cuando yo le pedí unas alzas para usar en mi apiario ya que no tenía suficientes. Eran otros años y él las tenía todas ocupadas. Hoy me mostró en su garaje, almacén de todos sus aperos y utensilios para el trabajo apícola, la pila de alzas cubriendo toda la pared hasta el techo del enorme espacio.

El hombre regresaba de revisar sus apiarios, sudoroso y cansado. Mientras observaba la carga que traía en su remolque comprendí que el colador regresaría a su lugar de origen en mi garaje.

El colador de miel finalmente acabaría, como una reliquia, colgado de alguna pared de mi casa .

 

 

 

 

Propiedades de la Miel

Las abejas pasan toda su vida polinizando flores y haciendo miel. El polen que recolectan de las flores para crear la miel, las abejas usan para alimentarse. Los apicultores conocedores de las propiedades de la miel son responsables de recolectar la miel de las abejas y utilizarla para el consumo humano.

Después de que el apicultor haya cosechado la miel, quitado los opérculos de las celdas, las abejas usan estas tapas de cera para sellar la miel en el panal, y extraído la miel del panal, es hora de procesar la miel.

     Miel Procesada

No todos los apicultores procesan su miel. La miel sin procesar se comercializa con palabras como cruda, orgánica, sin filtrar y natural impresa en la etiqueta. Estas palabras son sinónimos para decir sin procesar. Los apicultores que eligen procesar su miel, deben hacerlo tan rápido después de extraer la miel como sea posible. El acto de procesar la miel es asegurarse de que la miel se alcance una temperatura de pasteurización y se filtre. Procesar la miel es un proceso pegajoso y en el que hay que deberás soportar miel muy caliente. Es importante que la persona sea paciente y diligente. El área donde se realiza el procesamiento debe mantenerse limpia y libre de insectos. Antes de comenzar a procesar la cosecha de miel, asegúrese de que todo su equipo esté seco. La miel absorberá el agua y si contiene mucha puede fermentar.

     Experiencia

Los apicultores experimentados pueden reconocer los tipos de miel. Solo con mirar el recipiente que la contiene podrán decir el tipo de flor del que está compuesta. Las flores que visitaron las abejas obreras que recolectaban polen. Pueden hacerlo mirando el color de la miel. El tipo de flor de la cual las abejas recolectan el polen también afecta el sabor de la miel. Otros factores como la calidad del suelo y la calidad del panal de miel pueden cambiar el sabor de la miel. En promedio, la miel de color más claro tiene un sabor más suave que la miel de color más oscuro. Hay aproximadamente trescientas variedades diferentes de miel producidas en los Estados Unidos.

Los opérculos o tapones de cera que las abejas usan para sellar la miel en los panales de miel pueden usarse para hacer velas de cera de abeja.

Para la salud consciente, la miel es un gran sustituto del azúcar blanco.

La miel que todavía está en el panal tiene un sabor más natural que la miel que se ha extraído. La miel extraída funciona mejor para aromatizar tés y cocinar.

     Medicinal

Los fanáticos de la curación natural siempre han sido grandes fanáticos de la miel con fines medicinales. Se cree que la miel es una excelente manera de aliviar el dolor de garganta, puede ayudar a regular la presión arterial, las quemaduras, las heridas por presión y las heridas infecciosas. La miel ha sido utilizada por los boticarios chinos para aliviar dolores y molestias. Los egipcios preferían usar la miel cuando trataban heridas. Incluso los griegos y los romanos dejaron literatura en donde se habla de los beneficios medicinales de la miel para curar diversas formas de enfermedades.

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Procesamiento de miel cruda

    Miel Pasteurizada

Una vez que el apicultor recolecta la miel de su cosecha, inmediatamente debe realizar el procesamiento de miel cruda porque se cristaliza cuando se deja reposar. Es necesario calentarla a una temperatura  entre 150 y 170 grados porque transporta la bacteria que causa el botulismo. Esta bacteria puede ser peligrosa ya que es la misma bacteria que causa la intoxicación alimentaria. La miel es más dulce que el azúcar de mesa, pero el problema con el azúcar de mesa es que es de color blanco artificial una vez refinada, ya que en bruto sin procesar es marrón. La miel se pasteuriza para eliminar las bacterias como el botulismo para que sea seguro comer y añadir sobre otros alimentos.

 

    Miel cruda de Color Dorado

El color de la miel, realmente, no es dorado, sino que es clara y pastosa antes de que se cocine hasta el punto en que se carameliza. También tiene su función en la medicina y en muchos suplementos vitamínicos.  Cruda y sin procesar tiene un alto nivel de antioxidantes y enzimas, además ayuda en la digestión y posee otras propiedades saludables.

 

    Desplazando al Maíz

Lo bueno de la miel es que está reemplazando lentamente al jarabe de maíz que se utiliza en muchos de los alimentos que comemos hoy en día. Éste está relacionado con la diabetes porque la gente abusa y lo come en cantidades elevadas. La miel está sustituyendo al jarabe de maíz porque es un producto natural mientras que el jarabe de maíz se procesa mecánicamente.

La miel también se usa en la cerveza y otras bebidas como los tés. Se está convirtiendo en un producto sumamente útil que impulsa a muchos apicultores a producir miel de alta calidad. Durante los últimos 2700 años, según la historia, la miel se usó en medicina para proporcionar alivio tópico para las erupciones. También para tratar la irritación de la piel, como la condición llamada MRSA (pronunciada -mersa- un tipo de infección por estafilococos resistente). La miel también es buena para mezclarla con un poco de limón para tratar la laringitis. También se usa para tratar la conjuntivitis contagiosa  (ojo rosado).

    Formas diferentes de procesar la miel

Entre las más comunes está la miel en panal que se calienta y se trata a través de la pasteurización. De ahí se obtiene la miel cruda, que es la base para la miel pasteurizada que se ve en las tiendas hoy en día. Se recomienda a los padres que tengan cuidado al administrar productos de miel para bebés debido a los niveles de ácido y la posible exposición a las bacterias del botulismo. Es por eso que es prudente comer miel que haya sido pasteurizada. No sabemos a qué tipo de exposición química u orgánica han estado las abejas que produjeron la miel. Por ello debemos ser prudentes y consumir miel que haya sido pasteurizada o producida por un agricultor orgánico que produzca miel cruda. Ese es, probablemente, el tipo de miel más seguro que podemos ingerir ya que no nos expondrá a bacterias perjudiciales para la salud.

Muchos apicultores están tratando de certificar la miel que producen como miel orgánica, han dejado de creer en producir un producto usando pesticidas y químicos dañinos. Si algo orgánico es la mejor opción, ya que estos agricultores solo producen un producto en tierra que no está tratada con productos químicos. La agricultura ecológica tiene que adaptarse a unos estándares de calidad determinados. El apicultor se adherirá a ellos pues es lo que el mercado espera del producto. Los apicultores suelen saber sobre la forma natural de las cosas, especialmente cuando se trata de la miel que producen.

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Vendiendo miel a un mercado local

     Proyectos

Muchas personas que se aficionan a la apicultura buscando obtener, además de tiempo de ocio y descanso, unos ingresos adicionales vendiendo miel a un mercado local. Y, además de divertirse, obtener unos ingresos que financien su actividad apícola. Muchos apicultores deciden vender su miel y otros productos en el mercado más próximo, en un mercado local, a vecinos, familiares, vecinos y conocidos.

 

     Ferias y Mercados

Por lo general, montan un puesto en la carretera para exhibir sus productos, vendiendo la miel producida en sus colmenas junto con bayas, manzanas y vegetales que han cultivado en sus jardines. Si un producto es de calidad, su miel puede comenzar a aparecer en los puestos de las ferias y los mercados de agricultores. Algunos pequeños productores de miel obtendrán suficiente crédito local para vender su miel en las tiendas de comestibles locales.

 

     Apicultor Local

Los apicultores que venden sus productos a nivel local suelen tener solo unas pocas colmenas de abejas activas. La clave para una técnica de marketing local exitosa es proporcionar a los clientes un producto de calidad y un servicio personal que muestre buenas habilidades de relación con el cliente. Los apicultores que comercializan su miel generalmente disfrutan el contacto cara a cara con sus clientes. A menudo, la venta de la miel tiene tanto que ver con la amistad como con el producto.

Los apicultores que venden su miel localmente deberán interesarse activamente en su producto. Deben asegurarse de que su vitrina o expositor se mantengan limpios. Deben pasar una cantidad significativa de tiempo diseñando el paquete o encargar su diseño a una empresa especializada. Las botellas o tarros de miel deben ser de plástico transparente o vidrio. La botella debe ser atractiva, algo que llamará la atención de un cliente. Una etiqueta deberá estar pegada en la botella. La etiqueta debe ser clara y fácil de leer. En la etiqueta debe estar claramente impresa el tipo de producto, la clase de miel y el nombre del apicultor que produjo la miel. La botella de miel debe ser algo que el cliente querrá exhibir en el mostrador o la mesa de su cocina.

 

     Letreros

Si usted es un apicultor que planea comercializar su miel en un puesto de la feria o mercado, debe asegurarse de que tengan un letrero que pueda ser leído fácilmente por los transeúntes. Si decidiera poner su puesto un aparcamiento el letrero debería poder ser visto por los conductores. En letras grandes, el cartel debe indicar Miel a la Venta. El letrero debe ser llamativo, pero simple. Si el signo es complejo, los conductores no podrán leerlo. Trate de mantener la sombra sobre su puesto de trabajo. Un cliente cómodo tendrá más probabilidades de dedicar su tiempo y gastar algo de su dinero en la compra de su producto.

Vigila la miel que vendes. Si nota que alguna de las botellas de miel empieza a cristalizar, cámbiela inmediatamente por una botella nueva.

Muchos apicultores afirman que instalar una colmena cerca de su puesto de estacionamiento ayuda a atraer el interés de los clientes. Los apicultores exitosos distribuyen literatura apícola, lo que da a los clientes una visión que parece aumentar las ventas. Distribuir tarjetas que tienen recetas que usan miel le da a los clientes una idea de cómo pueden usar la miel que están comprando. Muchos apicultores fomentan la entrega de muestras gratuitas y promueven el gasto de tiempo para conocer a posibles clientes.

Cuando esté poniendo precio a su miel, asegúrese de considerar la demanda en esa época y el costo de todos los elementos adicionales, envases, imprenta, etc., que está utilizando para convertir su miel en un producto comercializable.

Comienza tu propio negocio de apicultura

Comienza tu propio negocio de apicultura, será un momento emocionante y divertido. En realidad será una tarea que dé mucho trabajo y consuma mucho tiempo. Gran parte de las personas que están en apicultura, en realidad lo toman como un pasatiempo. Pero tener un pasatiempo o una actividad como medio de vida son dos cosas completamente distintas. En la primera inviertes tu tiempo y, en algunos casos, un dinero limitado.  En la segunda se trata de tu sustento con el que estás tratando de ganarte la vida.

 

    Picaduras

La apicultura, dejando a un lado la cuestión de las picaduras, es como la agricultura. Debes que estar al tanto de las demandas del mercado y ser tecnológicamente inteligente. Gran parte del negocio dependerá de lo rápido que puedas producir un solo producto.

 

    Antigüedad

Sin embargo, aquí es donde aprenderá que la apicultura no es así. Si espera obtener una ganancias de forma rápida, olvídelo. El negocio tendría que haber estado en funcionamiento desde hace mucho tiempo.  Además, deberá de haber seguido las tendencias exigidas por el mercado.  Hoy en día es necesario tener un sitio web. Si no, considérese un fósil en el área de negocios, porque ése será su único enlace con resto del mundo. Comprenderá que es fundamental tener un sitio web,o al menos un blog, donde comparta sus experiencias y actividades apícolas.

 

     Compañías

La mayoría de las grandes compañías que comercializan la miel, trabajan con infinidad de pequeñas empresas apícolas que simplemente no están equipadas para manejar la producción masiva de miel y dedicarse a la venta. Además las pequeñas empresas no ganarán mucho, dado que les pagan la miel a peso y la cantidad promedio que cosechan después de haber pasado toda la temporada no es importante. Los apicultores comerciales promedian un par de miles de libras, pero los tienen que impulsar la producción si quieren promediar por lo menos $ 15-30 por año.

 

     Comercialización

Éste es un campo competitivo para vender miel y producir productos de cera de abeja, ya que la industria de la apicultura no funciona como una cooperativa, como lo hacen muchos agricultores orgánicos en la época en que trabajan juntos. La apicultura es un trabajo subcontratado y muchos de estas pequeñas empresas son subcontratadas por estas grandes corporaciones para producir miel bajo su marca y su línea de alimentos.

 

     Empresas y Contratos

La subcontratación puede sonar bien, pero también compiten por estos contratos otras muchas pequeñas empresas. El alto riesgo es que pueden perder sus contratos si las compañías que lo contratan no están satisfechas con su producción por cualquier motivo. Podría ser la calidad del producto a cualquier otro detalle. Es por eso que es un negocio arriesgado porque nunca se sabe cuál será el resultado y cómo funcionará el mercado justo durante la temporada. Esto es en lo que un apicultor se basa para hacer su previsión financiera, que es la cantidad que anticipan para hacer su inversión estacional.

Los apicultores tienen que basar su balance financiero a través de la previsión del buen o mal clima y la temporada con la demanda del mercado. Pero no siempre se puede predecir el buen clima, lo cuál es la mayor preocupación de muchos. Tienen más factores de los qué preocuparse que los agricultores, ya que puede marcar la diferencia que llueva y el clima más fresco es adecuado para los alimentos que cultivan. La apicultura depende de la actividad de las abejas y de lo bien que puedan producir la miel, ya que las abejas están más activas con ciertos climas y temperaturas.

En definitiva, si espera prosperar en este negocio, entienda que es mucho trabajo y mucho el tiempo que invertirá. Los resultados los podrá ver cuando esto funcione, a medio o largo plazo.

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La primavera es el momento en que las abejas se reproducen y se puede observar el ecosistema de los enjambres.  El medio natural de multiplicación de colonias para las abejas se llama enjambre. El período de formar enjambres en primavera suele durar alrededor de tres semanas. Normalmente, un solo enjambre de abejas se divide y se divide en dos durante el período de enjambre. Eventualmente pueden formarse otros más pequeños, enjambre secundario, etc. En esta entrada trataremos de cómo es el Ecosistema de los Enjambres.

 

     Checkerboarding o Tablero de Ajedrez

Debido a que el enjambre generalmente significa una pérdida de fortaleza de la colmena que conlleva una pérdida de producción, los apicultores tratan de desalentar este comportamiento. Una forma en que los apicultores eliminan la necesidad de enjambrar en sus colmenas es comprando nuevas abejas reinas cada primavera para reemplazar a sus viejas reinas, más propensa a enjambrar, y que produjeron su colmena el otoño anterior. Otro método comúnmente utilizado por los apicultores para desalentar la formación de nuevos enjambres es la creación de una colonia de inicio. Crear una colmena de arranque y luego dividirla anima a las abejas a permanecer en sus colmenas. Algunos apicultores creen que las abejas solo necesitan enjambrar cuando tienen abundante comida en la colmena. Los apicultores que suscriben a esta teoría utilizan un método llamado checkerboarding o tablero de ajedrez para desactivar ese instinto que lleva a sus abejas a enjambrar, el Ecosistema de los Enjambres. El apicultor retira unos panales en sus colmenas, algunos de los cuadros de miel, e introduce en su lugar cuadros con cera nueva estirada. Las abejas perciben que no tienen miel de reserva  y por lo tanto se elimina en las abejas la necesidad de enjambrar.

 

     Reinas 

Es inusual que las abejas enjambren cuando hay una reina joven en la colmena de abejas. A medida que pasa el tiempo y la Reina envejece es cuando la colmena se prepara normalmente para formar nuevos enjambres. Por lo general la reina mayor se va con el enjambre primario, dejando una reina virgen en su lugar. Cuando la reina vieja se prepara para enjambrar con el enjambre primario, deja de poner huevos. Se concentra en ponerse en forma para volar cuando salga de la colmena (será la única vez que la reina volará desde que salió en su vuelo nupcial). Cuando los enjambres más pequeños abandonan la colmena, suelen ir acompañados de una reina virgen.

Cuando un enjambre dejan la colmena por primera vez, las abejas no suelen alejarse demasiado de la colmena que siempre han conocido. Después de huir del nido, las abejas se asientan en una rama de un árbol cercano o debajo de un alero. Las abejas obreras se agrupan alrededor de la reina, protegiéndola. Una vez que tienen a la reina protegida, abejas exploradoras recorren los alrededores. Una vez que hallan un lugar adecuado para establecer una nueva "colmena", lo convertirán en su nuevo hogar.

Algunos apicultores ven el enjambre como una ventajosa manera de abastecer sus colmenas. Un criador de abejas experimentado no tiene problemas para capturar un enjambre. Los apicultores pueden usar una feromona para atraer el enjambre de abejas.

 

     Abejas Africanizadas

Cuando pululan, las abejas no llevan comida adicional con ellas. La única miel que pueden tomar de la colmena paterna es la miel que consumen.    Aunque las abejas normalmente se agrupan solo durante la primavera, no ocurre lo mismo con las abejas africanizadas, también llamadas abejas asesinas, que en climas tropicales pueden crear mas de un enjambre. Las abejas africanizadas también enjambran cuando tienen dificultades para encontrar comida.

Por lo general, las abejas no persiguen a las personas cuando forman parte de un enjambres, pero su presencia en un lugar causa mucho temor en las personas. Normalmente es habitual que se llame a un apicultor para capturar un enjambre de abejas.

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La biología de las abejas

 

La biología de las abejas es diferente en todo el mundo pues existen aproximadamente 20,000 especies de abejas, lo que hace que los apicultores se interesen por el polinizado cruzado. Cuando las abejas cambian las flores que recolectan, no solo cambia la miel producida por ese polen, sino que crean nuevas especies de flores. También cambia la consistencia de la miel.

    La miel el producto

Los apicultores rastrean a las abejas cuando se cruzan con otras especies apícolas y así es como siguen sus hábitos desde el apareamiento hasta el origen de procedencia. Los apicultores también realizarán un seguimiento de su producción de miel ya que a diferentes especies de abejas también se producirán distintos aromas, sabores y consistencias de miel y dependerá en buena parte de la Biología de las Abejas.

 

     Origen

La mayoría de las abejas se originaron en lugares de Europa, África y algunas partes de Asia, pero a causa de los movimientos migratorios a lo largo de la historia, que se iniciaron los la colonización y la llegada de Órdenes religiosas como los Jesuitas, las abejas y la apicultura fueron trasladadas a los diferentes estados de América a lo largo de los siglos. Las abejas se encuentran en todos los continentes excepto la Antártida.

 

     Evolución

Las abejas evolucionaron de las avispas, de las cuales descienden, con la diferencia de que las avispas no son insectos polinizadores. La capacidad para organizarse de las abejas rivaliza con las avispas, los escarabajos, las moscas y las mariposas. Las abejas también se clasifican en dos clases sociales que son ideales para que los apicultores adapten su sistema de manejo de abejas y colmenas.    La mayoría de las abejas nacidas suelen ser hembras, nacen pocos machos, y las hembras lucharán entre sí por el control de la colmena y la colonia.

 

     Abeja Africana

Actualmente, la mayoría de las personas, cuando escuchan hablar sobre las abejas africanas, piensan que son abejas asesinas. En realidad, de hecho la abeja africana no es tan peligrosa como la gente cree que es. Es esta especie de abeja, sin duda, la más popular entre los apicultores y la industria de la miel.

Las abejas africanas son las más criadas pues producen miel de trébol, que es la miel más utilizada y producida. Una de las razones por la que la abeja africana es tan popular es porque no es una especie agresiva que ataca fácilmente a alguien. Otra cosa distinta es que atacarán cuando estén defendiendo la colmena y su Reina. Normalmente residirá permanentemente dentro de la colmena después de su vuelo nupcial, en que ella es inseminada por varios zánganos. No se la verá nunca más. Por lo general, la mayoría de los apicultores eliminan algunas alzas de la colmena, conservando únicamente la cámara que contiene a la reina.

 

    Vuelos Molestos

Las abejas son generalmente dóciles, pero se vuelven molestas cuando vuelan a nuestro alrededor durante las comidas campestres. Esto es debido al hecho de que su sentido del olfato las guiará hacia dónde estamos y no tienen una buena vista. Su sentido del olfato es lo que las ayuda a encontrar las flores que polinizan y, a veces, las confunden con el olor del alimento de las personas. El olor puede imitar a las flores, lo que puede hacer que se mezclen sus aromas. Esta es la razón por la cual es probable que encuentre abejas pululando alrededor de la basura porque los desechos de las envolturas de los alimentos las puede atraer, porque los aromas dulces se parecen a las flores y las plantas. Los apicultores deben tener cuidado al dispensar su basura porque las abejas pueden oler aromas dulces desde largas distancias y, algo que puede ser inofensivo como desechar la basura, puede convertirse en un gran problema de plagas cuando comienzan a reunirse en lugares que no son su hábitat normal.