El Apicultor Español Protege el Ecosistema y Crea Biodiversidad

Actitud, Aptitud, Arte y Pasión Apícola Bee a Part of the Buzz: Discover the Wonders of Apiculture!
Colmenar Las Barcenillas-Ruijas

Introducción

En estas primeras líneas quiero transmitiros mi gratitud y decir que me siento honrado de que visitéis mi blog dedicado a la apicultura, una de mis grandes pasiones. ¿Quiere ser apicultor?

El mejor lugar para aprender a sentir la naturaleza, amar la apicultura e iniciarse en esta afición.

A partir de aquí, 11 consejos PROFESIONALES para EMPRENDEDORES, con los que podrás empezar a hacer algo con valor para proteger el planeta y verdaderamente útil para la humanidad.

Disfrutar y sentir la paz de la naturaleza significa ser capaz de entender que en ese mundo reina el equilibrio.

Cada planta, cada árbol, cada flor, cada helecho, cada coral bajo el mar y cada abeja polinizando una flor, tiene su lugar y su esencia intangible.

Si algo cambia, si se altera su lugar y su continuidad en el rincón que siempre le fue dado, algo se rompe.

11 Consejos PROFESIONALES para AFICIONADOS 

“Los árboles son los esfuerzos de la tierra para hablar con el cielo que escucha”. -Rabindranath Tagore-

Es por ello que, más allá de las clásicas y necesarias medidas de protección a la naturaleza está la perentoria y absoluta necesidad de saber sentirla y entenderla en su diversidad.

Lo primero, por tanto, es la educación.

Tomar conciencia de que el medioambiente y cada uno de sus elementos son sagrados, nos ayudaría sin duda no solo a preservarlos, sino también a disfrutar plenamente de ellos.

Pero para tener contacto con la naturaleza hace falta algo más que abrazar un árbol. Existe la necesidad y es necesario escuchar su silencio para escuchar y comprender su lenguaje, ese que susurran los ríos, ese que trae el océano con el ronroneo de las olas.

Es además, ser capaces de escuchar la vida que hay en los bosques y en las selvas, una vida tan variada y sensible a la vez al impacto de las talas masivas como a la contaminación. La conexión con cada uno de los ecosistemas de nuestro planeta nos permite a su vez, conocernos a nosotros mismos.

Apreciar esos escenarios nos descalza a menudo de preocupaciones, de ansiedades y presiones externas.

11 consejos profesionales para principiantes

La naturaleza es nuestro hogar y siempre somos bienvenidos en su regazo, sin embargo, la hemos descuidado desde hace décadas, de ahí que las Naciones Unidas hayan propuesto la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Los compromisos a los que se han asumido son los siguientes:

Este blog es un pequeño homenaje a todos los apicultores que han sido, son y serán, esperemos que por mucho tiempo. A todos los amantes de la naturaleza. También a los defensores de las abejas. A todos los protectores de la biodiversidad de nuestro planeta y que las abejas siembran de vida con su polinización.

11 consejos profesionales para aprendices

Con este Blog quiero rendir un pequeño homenaje, en primer lugar, a mis amados padres, sin cuya aportación genética y su educación a lo largo de los años, seguramente, no hubiese percibido como fundamental el cuidado de la naturaleza; a mi tío Don Acindino que me reveló y plasmó en mi memoria los primeros fotogramas con imágenes y sensaciones de la que sería mi futura pasión apícola; a mi tío Ursicino que me enseñó, además de la práctica y técnica apícola, a saber sufrir y resistir las picaduras, eventuales y pequeñas incomodidades, para aceptar

Amar a las abejas es amar a la humanidad, pues no son únicamente capaces de producir alimentos ricos y de provecho para el ser humano, sino que su rol más importante en el planeta es la polinización. La transmisión de vida.

¿Pero, qué significa esto?

Muy simple, ¡las abejas son una especie capaz de dar vida!

La polinización en las plantas es fundamental para su reproducción y con ello el equilibrio y la conservación de la biodiversidad y sus ecosistemas.

En palabras más claras, las abejas ayudan a la reproducción de las plantas, al haber más plantas significa mayor número de árboles y flores, mayor producción de alimentos, mayores ingresos económicos, mayor número de empleos, conservación de otras especies, oxígeno y sobre todo VIDA.

Sin abejas, posiblemente, nada existiría

Acindino, cura o apicultor.
Don Acindino en Bilbao en 1930

Don Acindino, mi querido y admirado tío, fue cura y apicultor o apicultor y cura, dependiendo de la época del año u hora del día, en el pueblo de Ruijas, en el valle de Valderredible en Cantabria, España.

En 1902 nacía Don Acindino el ‘apicura’, -me tomo una pequeña licencia literaria-, en el burgalés pueblo de Valderías, pequeña localidad fronteriza con Valderredible. Fue hermano de mi abuelo materno Ursicino, maestro nacional, y nacido en el año 1900.

Así, a finales del siglo XIX, mis bisabuelos maternos José Somavilla y Guadalupe Alonso, cumplían la costumbre no escrita de criar, al menos, un hijo dedicado a Dios, y otro dedicado a la enseñanza, profesiones que aseguraban un ingreso fijo a toda la familia. Lógicamente, en el caso de que fuesen niñas, se les mandaría al convento para convertirse en religiosas o maestras.

Supongo que en todas o casi todas las familias, al menos en mis círculos de relación así ocurre, existen unas generaciones de hijos dedicados al tema espiritual o al tema educativo.

Era una interesante manera de asegurar el sustento familiar

Como sacerdote de los de antes que era Don Acindino, a diario, vestía con sotana negra y casulla.

Según se tratase la «especie del enjambre» con el que tuviese que lidiar, alternaba el color negro de la Santa Muerte con el color blanco, también Santo y puro, del buzo y velo del apicultor.

Además de en Ruijas, ofició misa en muchos otros pueblos del valle de Valderredible, «valle de la ribera del Ebro», entre los que se desplazaba en motocicleta, primero con su Ducati negra y posteriormente con una Mobylette anaranjada.

Recuerdo su vivienda de Ruijas, la casa parroquial del pueblo. Metros antes de traspasar el portón de madera se percibía el penetrante aroma a panales viejos de miel de brezo. De la misma forma todas las estancias del edificio estaban impregnadas de aquél aroma meloso.

Delante de la vivienda, al otro lado del caminito empedrado que atravesaba todo el frente de la casa, se encontraba el jardín. Situado en la parte frontal derecha, contra el muro que separaba el solar del camino del pueblo, se hallaba el pozo. Comunicando el portón de entrada con el soportal arcado de la casa situado a la izquierda, se encontraba un pequeño jardín en el que destacaban los rosales de todos los colores. En alguna parte de éste, no recuerdo exactamente dónde, habían 3 o 4 colmenas de muestra, quizás más, en línea al murete divisor del espacio ajardinado.

En las proximidades de la casa parroquial de Ruijas, a 200 o 300 metros, en dirección a la carretera principal del valle y a otros tantos del río Ebro, descendiendo por el camino viejo del pueblo, antiguo y estrecho, delimitado a ambos lados su trayecto por paredes de piedra forradas de zarzasmoras que protegían y lo separaban de eras, prados, huertos o monte, estaba instalado un gran apiario con un número de colmenas bastante mayor. Recuerdo que en alguna ocasión, cuando apenas era un preadolescente, divisé a lo lejos una especie de almacén blanco rodeado de cajas blancas que supuestamente deberían ser las colmenas. En aquellos momentos no sabía bien lo que eran.

Casualmente nuestro apiario se situó unos escasos 100 o 200 metros más abajo.

Aquellas colmenas de muestra siempre se encontraban rebosantes de vida y en plena ebullición a causa de la época veraniega. El 2 de Septiembre, fiesta de San Antolín en el pueblo de Ruijas, invitados por el tío Acindino, nos reuníamos a comer todos los sobrinos que veraneábamos en el valle.

Recuerdo que el pozo era como de los de antes, con su cadena, su cuerda y un pesado caldero de acero en el otro extremo de la soga, que ascendía y descendía a ritmo de tirón. La cristalina y fresca agua, en el interior del cubo, se agitaba y desbordaba intentando retornar a la negra profundidad.

Pues bien, lógicamente y como es de suponer, el agua subía sometida al continuo movimiento que producían los balanceos originados por la lucha entre la fuerza de la gravedad contra la fuerza animal del hombre que estuviese tirando de la cuerda.

El balde, con el agua que contenía, a causa de esta diferencia de fuerzas, al alcanzar el borde del pozo, vez sí y otra también, sufría un sonoro golpe contra el rocoso bordillo de la boca del pozo. El posterior «traspiés» de éste mientras se asentaba sobre la pizarra, producía el derrame del agua que desbordaba el recipiente. A causa de estos derrames, a través de los años, se había creado una especie de riachuelo que discurría por el borde del pozo a través de alguna grieta en el cemento que conducía el agua hasta el suelo. Una vez en el suelo se formaba un pequeño charquito que se convertía en el abrevadero eventual de las abejas.

Aún hoy, 50 años después, todavía recuerdo cómo personas y abejas convivían tranquilamente en las inmediaciones de aquél provisional laguito artificial. Y no recuerdo que nunca a nadie, ni a niños ni a mayores, le picase una abeja. Posiblemente su mansedumbre tuviese su origen en la paz que reinaba en aquella estancia, al cariño con que eran tratados por todos los seres que allí se encontraban. Bien pudiera decirse que las abejas formaban un conjunto indivisible dentro del recinto de la casa parroquial.

consejos
Colmenar Los Castaños-Ruijas

11 consejos de apicultura profesionales que todo principiante debe saber

Cuando se trata de criar abejas, hay muchos consejos contradictorios. Hay un viejo refrán que dice que si le hace la misma pregunta a 100 apicultores, obtendrá 101 respuestas.

Un apicultor, hace ya mucho tiempo, incluso me dijo que las abejas no podían sobrevivir con la miel.

Entonces, ¿Cómo hacemos para encontrar los consejos y trucos de apicultura que funcionarán mejor para usted? Investigación cuidadosa y algo de prueba y error.

Aquí hay 11 consejos de apicultura que le daría a cualquier persona interesada en la apicultura, el arte de criar abejas:

Consejo 1: las abejas son lo primero

Antes de tomar un libro de apicultura, busque un libro sobre biología, evolución y comportamiento de las abejas. Comience por aprender sobre las abejas y luego aprenda sobre la apicultura. Cuanto más aprenda sobre las abejas, mejor será el apicultor. Una vez que comprenda lo que las abejas están tratando de hacer, sabrá cómo manejarlas.

También podrá detectar malos consejos de apicultura a un kilómetro de distancia porque resulta que a las abejas les encanta la miel.

La abeja es el insecto más estudiado del mundo, por lo que hay muchos buenos libros entre los que elegir.

Consejo 2: usa marcos para los panales de cera

Hay muchos diseños de colmenas, pero voy a sugerir que elijas uno que use marcos móviles. El marco asegura el peine en su lugar, pero lo más importante es que son extraíbles y le permiten realizar inspecciones regulares de la colmena, intercambiar marcos entre cajas, dividir y usar un extractor.

Consejo 3: inicia con material nuevo, sin cimientos

Según mi experiencia, las abejas prefieren construir un panal desde cero; probablemente porque les da la libertad de armar celdas de obreras o zánganos cuándo y dónde quieran. Como beneficio adicional, ir sin base es más barato.

Digo eventualmente porque ir sin base presenta desafíos y tiene una curva de aprendizaje más pronunciada que usar cera o base de plástico. Para empezar, las abejas no siempre aprecian las líneas rectas y pueden hacer un desastre si no las detecta lo suficientemente temprano. Por esa razón, recomendaría comenzar con la base.

A medida que tenga más confianza, podrá reemplazar lentamente los marcos por otros sin base. La mejor parte de usar esta estrategia es que un marco sin cimientos intercalado entre dos marcos con cimientos se construirá de manera agradable y recta.

Consejo 4: usa el mismo tamaño de colmena y alza

El uso de cajas enteras para cría y cajas medianas para alzas de miel es una práctica estándar, pero puede ahorrarse la molestia de comprar dos tamaños de cajas y marcos y usar un único tamaño para todo. Encuentro esto especialmente útil para dividir colonias o hacer núcleos. Cuando usas el mismo tamaño para todo, la única diferencia entre una caja de cría y una caja de miel es lo que contienen.

Consejo 5: no uses excluidores

¿Recuerdas cuando dije que 100 apicultores tendrían 101 opiniones? Hay al menos tantos pensamientos sobre el uso de un excluidor de reinas. Si me preguntas cuál es mi opinión, te diré que no lo necesitas, y tampoco las abejas. Puede ser importante si está usando cajas de diferentes tamaños para la cría y la miel, pero no es así, por lo que no lo es. Si agregaste una caja sobre la cría y la reina se movió hacia ella, es porque necesitaba el espacio, los animales no tienen antojos. Los excluidores de reinas suprimen artificialmente el tamaño de la cría y pueden provocar enjambres innecesarios.

Consejo 6: el enjambre natural no es aconsejable

El enjambre es la forma de reproducirse de una colonia de abejas. La formación de un enjambre se produce cuando una colmena se queda sin espacio y ésta se divide  por la mitad. Como apicultor, no es bueno ver volar a tu reina y a la mitad de tus abejas. Afortunadamente, los apicultores pueden simular esta división haciendo divisiones o creando colonias de núcleo (nuc). Divido mis colmenas más fuertes en la primavera o cada vez que veo signos de enjambrazón o enjambres (enjambres de células) a principios de año. Como resultado, tiendo a mantener colonias más pequeñas, que es mucho más fácil que perseguir enjambres. También me encanta ver a las colmenas sin reina hacer nuevas reinas.

Un beneficio adicional de enjambrar (o dividir) es que induce una interrupción en el ciclo de cría. Dado que el ácaro varroa, una plaga importante de las abejas, se reproduce en la cría, esta ruptura también reduce la varroa.

Consejo 7: conserve los enjambres con abejas locales

La mayoría de nuestras reinas se crían para la producción de miel y provienen de Nueva Zelanda, Hawái. Sin embargo, prefiero los perros callejeros locales: el acervo genético de las abejas locales supervivientes. Es posible que un chucho nunca supere a un galgo, pero tienden a tener menos problemas de salud.

Puedes criar chuchos dividiendo tus colmenas más fuertes y dejándolas criar nuevas reinas. Cuando emerja la nueva reina, se apareará con zánganos en el área local.

Consejo 8: mantenga siempre un mínimo de 2 colmenas

Configurar dos colmenas puede ser más costoso y muchos apicultores, yo entre ellos, serán reacios a seguir este consejo.

También es importante recordar que una colonia es un ser vivo con una vida útil finita. Si su zonificación lo permite, apunte a más colmenas de las que desea conservar. Si quieres una colmena, quédate con dos. Si quieres tener diez colonias en primavera, entra en invierno con quince.

Consejo 9: mantenga las colmenas cerca de su casa

Cuanto más a mano pueda mantener sus colmenas, mejor. La gente siempre me tienta con tierras fuera de la ciudad donde puedo criar abejas según lo desee, pero sé que el tiempo de viaje adicional significará que no las revisaré con la frecuencia que quisiera. Cuanto más accesibles sean sus colonias, mejor atención les brindará. Prefiero mi patio trasero donde las veo todos los días.

Consejo 10: revise su apiario asiduamente, de 7 a 10 días

Es conveniente seguir este consejo pues son cientos de problemas los que pueden surgir.

Estoy buscando huevos, larvas, crías operculadas, células reinas y cualquier signo de estrés o enfermedad. Si no veo un patrón de cría saludable, empiezo a buscar a la reina. De 15-30 minutos por colmena.

Consejo 11: No sobreproteja a sus colmenas

Si eres como yo y no haces mucho caso a los consejos, querrás echar un vistazo dentro de tu colmena diez veces al día. No lo hagas. Abrir innecesariamente la colmena deja salir todo el calor y estresa a las abejas, especialmente cuando intentan establecerse por primera vez o cuando hace frío afuera.

Como extensión de este consejo, resista aislar sus colmenas a expensas de la ventilación. Envolver una colmena con demasiada fuerza hará que se acumule humedad. Las abejas mojadas son abejas muertas. Estoy convencido de que una colonia mal aislada sobrevivirá a una colmena mal ventilada.

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