Miel anónima, adulterada o falsa

La Comisión Europea rechaza exigir que en la etiqueta figure además de la procedencia el porcentaje de miel de cada país, y pasará a ser miel anónima sin autor.

 

Miel anónima, adulterada o falsa
Trabajos de recolección de la miel

Consumidores

 

Cuando los consumidores españoles compren miel ignorarán qué tanto por ciento de materia prima procede de cada país.  Será miel anónima, adulterada o falsa. El dictamen de la Comisión Europea tiene la culpa de que se rechazase el proyecto de real decreto del Ministerio de Agricultura  donde se exigía que en la etiqueta figurase , no solo la procedencia de la misma, sino el porcentaje de miel de cada país, recogiendo las demandas de los productores.

El Ministerio elabora ahora una nueva disposición que no entrará en vigor hasta el próximo 20 de enero.

 

Directrices comunitarias

 

Recogiendo las directrices comunitarias, cuando las industrias envasen una miel con mezcla de varios países, deberán poner en sus etiquetas los puntos de origen, pero no tienen la obligación de ordenar esa lista en función del volumen de materia prima procedente de cada país. Tampoco tendrán la obligación de poner el porcentaje de materia que viene de cada nación.

 

Etiqueta fraude

 

Las cooperativas agroalimentarias denuncian que, con esa normativa, en la práctica, un tarro con un 1% de miel española y un 99% procedente de china podrá ser etiquetado de forma automática como tarro de “Miel española”. Pero esto es lo mismo que decir que se trata de miel anónima, adulterada o falsa. Y en su opinión supone un fraude para el consumidor, que consumirá la miel anónima, adulterada o falsa sin los mínimos sellos de garantía y de calidad exigidos por el mercado europeo.

O lo que es lo mismo que decir, y siendo claros que, «los consumidores españoles cuando adquieran miel desconocerán qué tanto por ciento de materia prima procede de cada país,  consumirán miel adulterada, falsa y anónima».

 

Regulación

 

Desde 2003, la regulación en el etiquetado de miel contemplaba la obligación de que en la misma se informara si se trataba de miel procedente de la Unión Europea, de terceros países o de la UE y de terceros países, lo cual no aportaba transparencia a los consumidores.

Ante las demandas de los productores españoles, Agricultura intentó su modificación con el fin de defender los intereses de los productores nacionales aportando una mayor información en el etiquetado con uno proyecto de real decreto, ahora devuelto por Bruselas.

 

Importación/Exportación

 

España importa anualmente una media de más de 30.000 toneladas de Miel falsa y anónima, de las que la partida más importante corresponde a la procedente de China que llegó en 2015 a las 17.000 toneladas, desplazando las importaciones desde otros países como Argentina, que se mantiene por encima de las 10.000 toneladas.

España tiene una producción media de 30.000 toneladas de miel que realizan más de 30.000 apicultores con 2,8 millones de colmenas, aunque el grueso de la producción se concentra en unos 5.500 apicultores profesionales. Exporta más de 20.000 toneladas de miel de calidad, especialmente al resto de la UE y a países árabes.

 

Denuncias

Desde el sector se vienen denunciando reiteradamente las importaciones de mieles de baja calidad barata a menos de dos euros, frente a unos costes medios de la producción en España de 2,7 euros por kilo. Según las organizaciones agrarias, desde la campaña 2015-2016 el precio de la miel en origen acumula una caída cercana al 40%.

Miel anónima

Y es que desde España y Europa mucho se habla de que las miel anónima de «terceros» países es miel adulterada, falsa y anónimas, sin apenas garantías de sanidad. Mieles a las que se les añade azúcar y otros componentes.

Pero a la hora de la verdad, y si tan mala es la miel que se puede importar, cómo es que los políticos europeos no protegen y apuestan más por la calidad de la miel española y europea, con unas ciertas y mayores garantías de higiene y calidad.

Por qué nuestros gobernantes «empujan» a las empresas productoras y vendedoras de miel a pujar en los mercados internacionales por productos de baja calidad en busca de precios ridículos, teniendo en el apiario europeo mieles en cantidades suficientes para abastecer la casi totalidad del mercado europeo  de la miel.

Esa es una buena pregunta que habrá de hacer a los políticos, con intereses en empresas multinacionales y grandes superficies alimentarias.

    EL GOLPE

 

El negocio es redondo.

Pervierten  la miel española, con una pureza y calidad contrastada, y la mezclan con miel anónima, adulterada o falsa de otros países.

Su único propósito es reventar el mercado creando un producto, equiparable a la miel, aparentemente miel, pero con un precio sin competencia. 

miel anónima
Miel anónima, adulterada o falsa.

 

Producto final: 99% miel anónima +1% miel española.

De esta forma el 99% de la miel anónima, adulterada o falsa que importan, con la que se lucran y hacen negocio, se envuelve y reviste en el 1% restante de miel marca España, con calidad  reconocida. De esta mistura resulta un producto de textura irreconocible pero con todos las bendiciones para ser vendida bajo una denominación confusa que logra engañar al mercado.

Una miserable y rebuscada forma de hacer negocio de la miel anónima, adulterada o falsa a cuenta del trabajo del apicultor español.

No quieren darse cuenta de que los europeos queremos miel de calidad y no miel anónima sin padre ni madre conocidos. NO QUEREMOS CONSUMIR PRODUCTOS ADULTERADOS. Presuntos jarabes de azúcar adulterada o miel anónima que vaya a saber usted su procedencia.

Será que no entienden que transportar miel a través del mundo para comerciar genera un aumento de emisiones de CO². 

estafa de la miel

Pero mucho me temo que, viendo el percal,  nuestros gobernantes no tengan ningún tipo de escrúpulos y lo único que les importa hacer negocios a cualquier precio. 

Cómo puede ser que los españoles consumamos miles de toneladas de miel asiática, argentina o de otros países, si tenemos miel española y europea que, sin desmerecer las demás mieles y para el mercado europeo, nos ofrecen unas garantías mayores, y,  sin aumento de emisiones de CO² y la consiguiente contaminación.

Proteccionismo

En realidad, mucho proteccionismo al apicultor europeo y muchas limitaciones sanitarias y de cualquier otro tipo para  nuestros productos y, al final, cuando de precio se trata, los lobbys de las empresas envasadoras, productoras y comercializadoras pierden la vergüenza. Estas multinacionales se aliarán, siempre en contra del consumidor, para convertir nuestro 1% de miel en el caballo de Troya que disimulará e introducirá en nuestro mercado el otro 99% de otras mieles y sucedáneos de miel a precios ridículos.

Al final, casi todos contentos.

El casi hace referencia al consumidor que siempre acaba pagando el pato. 

 

 

 

 

 

 

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