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Miel sin origen

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La Comisión Europea rechaza exigir que en la etiqueta figure además de la procedencia el porcentaje de miel de cada país.

miel sin origen
Trabajos de recolección de la miel

Consumidores

Los consumidores españoles cuando adquieran un bote de miel desconocerán qué tanto por ciento de materia prima procede de cada país.  El dictamen de la Comisión Europea tiene la culpa del que se rechazó el proyecto de real decreto del Ministerio de Agricultura donde se exigía que figurase en la etiqueta, no solo la procedencia de la misma, sino el porcentaje de miel de cada país, recogiendo las demandas de los productores. El Ministerio elabora ahora una nueva disposición que no entrará en vigor hasta el próximo 20 de enero.

Directrices comunitarias

Recogiendo las directrices comunitarias, los industriales cuando envasen una miel con mezcla de varios países, deberán poner en sus etiquetas los puntos de origen, pero no tienen la obligación de ordenar esa lista en función del volumen de materia prima procedente de cada país. Tampoco tendrán la obligación de poner el porcentaje de materia que viene de cada nación.

Etiqueta fraude

Las cooperativas agroalimentarias denuncian que, con esa normativa, en la práctica un tarro con un 1% de miel española y un 99% procedente de china podrá ser etiquetada de forma automática como “Miel china y española”, o lo que es lo mismo Miel sin origen , en su opinión, supone un fraude para el consumidor pues consumirán miel sin origen.

Regulación

Desde 2003, la regulación en el etiquetado de la miel contemplaba la obligación de que en la misma se informara si se trataba de miel procedente de la Unión Europea, de terceros países o de la UE y de terceros países, lo cual no aportaba ninguna transparencia a los consumidores.

Ante las demandas de los productores españoles, Agricultura intentó su modificación con el fin de defender los intereses de los productores nacionales aportando una mayor información en el etiquetado con uno proyecto de real decreto, ahora devuelto por Bruselas.

Importación/Exportación

España importa anualmente una media de más de 30.000 toneladas de Miel sin origen , de las que la partida más importante corresponde a la procedente de China que llegó en 2015 a las 17.000 toneladas, desplazando las importaciones desde otros países como Argentina, que se mantiene por encima de las 10.000 toneladas.

España tiene una producción media de 30.000 toneladas de miel que realizan más de 30.000 apicultores con 2,8 millones de colmenas, aunque el grueso de la producción se concentra en unos 5.500 apicultores profesionales. Exporta más de 20.000 toneladas de miel de calidad, especialmente al resto de la UE y a países árabes.

Denuncias

Desde el sector se vienen denunciando reiteradamente las importaciones de mieles de baja calidad barata a menos de dos euros, frente a unos costes medios de la producción en España de 2,7 euros por kilo. Según las organizaciones agrarias, desde la campaña 2015-2016 el precio de la miel en origen acumula una caída cercana al 40%.

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Apicultura tradicional

Campóo-Los Valles

060220

Economía de Subsistencia

La apicultura tradicional en Campó-Los Valles, comarca del sur de Cantabria que comprende varios municipios, y en regiones rurales con economías de subsistencia, antiguamente tuvo gran importancia como complemento vital. Repartidos por toda la geografía campurriana, los colmenares formaban parte del paisaje y de la vida cotidiana. En ellos se colocaban las colmenas, conocidas con el nombre de dujos y hornillos.

Declive

El declive de esta actividad en la segunda mitad del siglo XX, se inició con la emigración de los pueblos a la ciudad. De esta forma se produjo el consiguiente abandono de la economía agraria. La puntilla fue la aparición, alrededor de 1984, del ácaro de la varroa. Este ácaro diezmó el número de colmenas y aceleró el trasiego de las abejas de las colmenas tradicionales fijas a las modernas de cuadros móviles. El nuevo sistema permite un mejor control de este parásito, un considerable aumento de la producción y un manejo más racional.

Abandono

En la actualidad se puede considerar prácticamente desaparecido este tipo de apicultura. Quedan pocos colmenares con dujos y muchos de ellos en claro estado de abandono.

Presencia histórica

Campóo-Los Valles ha sido siempre una comarca muy vinculada a esta actividad con una gran presencia histórica. Como se puede comprobar en el artículo "Apicultura de la Merindad de Campoo: datos his­tóricos" de Encarnación Niceas Martínez en   Cua­dernos de Campoo n° 35. 
En este artículo me centraré en los tipos de colmenas y colmenares, las labores que reali­zaban y las tradiciones entorno a la apicultura.

Las colmenas

Las colmenas más antiguas se construían utilizando los troncos de árboles huecos que recogían de los montes. Al aumentar la necesidad de ellas se produjo una escasez de este tipo de troncos, por lo que tuvieron que recurrir al vaciado manual de éstos.
Este tipo de colmena en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles se llama dujo (del latín dolium, vasija). y era elaborado a partir del tronco de un árbol. Su especie depende de la zona donde se elabore, siendo los más comunes el roble o rebollo y olmo. Ocasionalmente también el tejo, fresno y haya.
Otros tipos de colmenas utilizados son el hornillo, el dujo de tablas y de caseta.

Dujos de tronco de árbol

Dujos, jumera, escriño y catador.En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, los dujos solían hacerlos los propios apicultores. Para ello aprovechaban, cuando era posible, viejos troncos que hallaban en el monte con la zona central podrida. También usaban árboles que cortaban para otros usos (el adra para leña y fabricación de utensilios para la vida cotidiana).

Ordenanzas

En este sentido había Ordenanzas regulando esta actividad: "...ninguna persona pueda hacer dujos para vender salvo de su adra..." (El Gobierno y la Administración de los pueblos de Cantabria, Ordenanzas de Valderredible, año de 1618) y "...no puedan cortar rebollo que no tenga dos dujos..." (Las Ordenanzas de Valdelomar y Cezura, año 1706).
Se buscaba un árbol en buen estado y con un tronco con el mayor diámetro posible, en torno a los cincuenta centímetros. Con un tronzador se cortaba un trozo de tronco de una longitud de entre setenta y cien centímetros, si bien algunos sobrepasan el metro.
A continuación se vaciaba con un barreno, gubia y otras herramientas hasta dejarle una pared de cuatro a seis centímetros. De esta forma no se abría el tronco y aislaba del frío a las abejas. Para agilizar esta labor a veces se ayudaban del fuego, para ir quemando el tronco por dentro.
Aproximadamente a la mitad de su altura hacían la piquera que sirve de entrada y salida a las abejas. Consiste en un rebaje hecho con la azuela y de dos a cinco agujeros conocidos como aviaderos. A veces debajo de éstos se colocaba una tablilla que facilitaba la entrada de las abejas cuando ve­nían cargadas de polen y néctar.
Por dentro y en la parte central se colocaban una o dos cruces según la altura del dujo, que ser­vían para que las abejas pudieran sujetar los pana­les y para indicar al apicultor hasta dónde podía extraer la miel.
El último paso consistía en sellar con boñigas de vaca o arcilla los huecos o fisuras que, una vez secas, aislaban muy bien el interior del frío y el agua.
El dujo se apoyaba sobre una lancha o losa de piedra (para aislarlo de la humedad del suelo) y se cubría su boca superior con una tapa de tabla. Encima se ponía a modo de tejadillo una lancha de piedra. Actualmente se usan tejas o chapas de bi­dones, para evitar que se colaran el agua, la nieve y el frío.
Coronando el conjunto, una o varias piedras con el objeto de que el viento no lo levantara y dejara a la intemperie a las abejas.

Hornillo

Hornillos en una vivienda de Quintanilla de An, Valderredible.En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles el hornillo era, originariamente, un dujo en po­sición horizontal incrustado en las paredes de las viviendas y edificaciones anexas como cua­dra, pajar u horneras.
La piquera estaba en el exterior y el acceso a los panales estaba en el interior. Cerrada por una tapa de ma­dera y sujeta gracias a unas tiras de cuero que hacían a su vez de bisagras. Para mayor protección y se­guridad se tapaba con un saco de arpillera o lona.
El hornillo evoluciona y los viejos troncos son sustituidos por cajas rectangulares de madera, ela­boradas manualmente en casa.
También hay casos en los que los hornillos se sitúan en edificaciones hechas sólo para albergar­los y llamados hornilleras.

Dujo de tablas

Esta colmena se construía con tablas rectangu­lares de roble, de hasta un metro de altura y unos treinta centímetros de ancho. Se unian con clavos de madera o hierro. La disposición interna y la forma de colocarlo y tapar­lo es igual que en el dujo.
Se puede considerar una evolución del dujo de más fácil su construcción y manejo. La producción es menor y se deteriora antes.

Colmena tipo caseta

En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, son colmenas más evolucionadas y consideradas una transición hacia la implantación de la colmena "moderna". Algunos apicultores mañosos y autodidactas la tomaron como modelo a la hora de fabricarlas.
No tienen un patrón en cuanto a tamaño y tienen forma cúbica a modo de cajón. Están hechas con tablas de madera de roble. Algunas dis­ponen de dos piqueras debido a su gran tamaño. Como tejado se ponían tablas, chapas o uralitas en forma de una o dos aguas. En su interior se disponían cuadros móviles generalmente de medidas no estándar.
Con este tipo de colmena se aumentaba la pro­ducción y se facilitaba el manejo y el saneamiento de la misma.

Colmenares en la apicultura tradicional

Colmenas en viviendas

Estaba muy arraigada la costumbre de tener al­guna colmena en las viviendas y en las construc­ciones anexas como cuadra, pajar, corral, hornera o colgadizo.
Este hecho se solía tener en cuenta a la hora de construir la casa dejando algún hueco libre. De no haber sido así, se aprovechaban los huecos de las ventanas de buhardillas y desvanes.
La piquera daba al exterior de la casa mientras que el acceso a los panales estaba en el interior.
Estos hornillos estaban más protegidos que los dujos. Ello repercutía en una mayor producción, comodidad a la hora de la extracción de los panales y en su mantenimiento.

Huerta con dujos. Villar, Campoo de Suso.Colmenares en huertos

Era muy corriente en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles tener varias colmenas en el huerto que solía estar cerca de la vivienda.
Los dujos, en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, se colocaban resguardados tras una pared orientada al sur, que les servía de protección.
Esta ubicación tenía ventajas como una mayor facilidad de manejo y control, sobre todo a la hora de la salida y captura de los enjambres y de una cercana floración, como la de los árboles frutales.

Colmenar con tejavana

Eran relativamente frecuentes en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles que los colmenares tuvieran las colmenas bajo techo, haciendo ho­nor al refrán "abeja y oveja, tenlas bajo teja".
Son construcciones muy sencillas consistentes en tres paredes de "piedra en seco" (que no utiliza ningún tipo de aglomerante, solamente piedra). De escasa altura y una cubierta de tejas a un agua dentro de la cual se instalan los dujos.
La parte frontal del colmenar está abierta para la entrada y salida de las abejas y orientada al sur o sureste.
También existen construcciones más complejas que en la parte alta del frontal albergan hornillos.

Colmenar en recinto cerrado

Cuando el apicultor tenía un número elevado de colmenas las solía colocar en un recinto cerrado con pared o tapia de piedra rematada con lanchas. Así impedía la entrada de intrusos y sobre todo de animales como el oso que pudieran tumbar los dujos o comerse la miel.
Estos colmenares los situaban generalmente alejados de los pueblos y en las laderas sur de los montes, lo más soleados posible.
En su interior se distribuían los dujos en hile­ras paralelas posándolos sobre lanchas y orientados al sol. Si la pendiente lo exigía se disponían en terrazas hechas con grandes piedras.

Hornillera

Detalle de hornillera.Son pequeñas cabañas de planta rectangular, con tejado a una o dos aguas y con la fachada principal, donde están las colmenas, orientada al mediodía  en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles. Se localizan principalmente en Valderredible.
Los muros son de piedra en seco o trabada en barro o adobe. Pueden llegar hasta dos metros y medio de altura y con un grosor de más de medio metro. El muro principal está formado por los hornillos en posición horizontal. Colocados en tres o cuatro filas superpuestas una encima de otra y rellenado con piedras pequeñas o adobe para tapar todos los huecos. De esta manera impedía la entrada de ratones, agua y frío.
Estas hornilleras se suelen encontrar alejadas de los pueblos, situándose en laderas orientadas al sur y cerca de los montes. El acceso suele hacerse por caminos estrechos, que sólo utiliza el apicultor. En el exterior era frecuente tener también dujos.
En la actualidad todavía queda algún ejemplo de hornillera bien conservada en los pueblos de Cadalso, Salcedo, La Puente, Montecillo y Sobrepenilla.

Labores en la apicultura tradicional

En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, la captura de los enjambres, la cata de col­menas y el colado de la miel eran tradicionalmente las labores más importantes que realizaban nuestros antepasados. Sin embar­go, también se realizaban otras labores muy impor­tantes, como la preparación para la invernada y el mantenimiento de colmenas y colmenares.
Los dujos, al estar a la intemperie, sufren con el paso del tiempo los rigores de la dura climatología norteña. Aparecen grietas y agujeros en la madera que eran reparadas con el fin de mantenerlos en buen estado y proteger así a las abejas del frío y de la entrada de agua e intrusos en el interior de la colmena.
Con la entrada del invierno los abejunos (nombre con que se conocía en Campoo de Suso a los apicultores) solían poner buenas lanchas y piedras en el tejado. Tapaban los aviaderos con palucos o arcilla, dejando sólo uno o dos abiertos con el fin de que no entrara frío. Luego en la primavera se destapaban.
La limpieza del colmenar consistía en el segado con el dalle o rozón de la hierba, helechos, zarzas y matorrales que crecían en él. El objeto era facilitar la entrada y salida de las abejas por las pi­queras y minimizar el riesgo de posibles incendios. Esta labor se solía hacer a finales de la primavera y al atardecer, cuando las abejas están ya re­cogidas en la colmena. De esta forma se evita molestar a las abejas ya que les irrita el sonido que producido al dar pizarra al dalle y al segar.

Captura de los enjambres

Hasta el desarrollo de la apicultura moderna, la captura de ensambres o enxambres (como se co­noce coloquialmente a los enjambres) y la caza de colmenas silvestres suponía una actividad básica y principal en el calendario del apicultor, siendo la única forma de mantener e incrementar el número de sus colmenas.
La época de enjambrazón está condicionada por la climatología de cada año. Comprende desde mediados de mayo a junio o incluso julio.
En este periodo, los apicultores deben ir fre­cuentemente al colmenar para observar síntomas de enjambrazón en las colmenas. Por ejem­plo se debe de observar la barba de abejas en las piqueras, y estar pendientes de la salida de enjambres. También tienen que vigilar los alrededores del colmenar para cap­turar los que hayan podido salir.
En el caso de ver un enjambre en vuelo se le seguía y se hacía ruido con un campano, dando palmadas, con dos piedras, latas.... Se le tiraba tierra e incluso agua, con lo que las abejas muchas veces se posaban en el lugar más cercano, al creer que las atacaba un posible enemigo. Esto también servía para llamar la atención y hacer ver a los de­más vecinos que ese enjambre era tuyo.
El procedimiento de captura más habitual es el de untar el interior del escriño (escriñu), escriña o enjambradera con miel, aguamiel o ramas de meli­sa (hierba abejera) y colgarlo encima del enjambre. Ayudándose si es necesario de un palo largo cuyo extremo acaba en V y con la base abierta hacia abajo. Una vez colocado se espera a que se intro­duzca por sí solo o se le fuerza echándole un poco de humo sobre las abejas.
Una vez dentro y acomodadas, se mete en un saco y se lleva a un dujo vacío para introducirlas.
La importancia económica y social de la apicul­tura se ha visto reflejada a lo largo de la historia de muy diversas formas. Entre ellas se incluye la regulación, desde la Edad Media, de la propiedad y explotación de los enjambres y colmenas de abejas.
En este sentido, existe una norma que establece el derecho del dueño del colmenar sobre los enjam­bres, pudiendo entrar a buscarlos en campo ajeno. Señala que "el dueño del árbol en que se pose el enjambre puede prohibir a toda persona que entre en su propiedad para recuperarlo, excepto al dueño de la colmena de donde el enjambre se escapó y que fue persiguiéndole. Tan sólo se pierde la pro­piedad si se abandona la persecución del enjambre. En este caso vuelve a recobrar su naturaleza ju­rídica de abejas silvestres y pasará a ser dueño el primero que lo ocupe".

Colmenas silvestres

Lo primero que hacían era localizar las abejas pecoreadoras (las que salen a recoger el polen y libar el néctar de las flores) de la posible colmena silvestre. Esto lo hacían generalmente aprovechan­do la realización de otras labores ganaderas como el pastoreo. Para ello buscaban una zona boscosa o rocosa que estuviese lejos de colmenares (por lo menos 3 km.) y se situaban en un manantial, arro­yo o fuente al que las abejas a primeras horas de un día de verano pudieran acudir en busca de agua. Una vez localizadas consistía en ir siguiendo con la mirada la dirección que iban tomando e ir avan­zando hasta dar con la colmena.
La técnica de caza es por tanto muy sencilla. Tan solo requiere mucha paciencia, constancia, algo de suerte y bastante sentido común, como me decía mi abuelo.
Pero existe otra más ingeniosa y eficaz que consiste en, una vez localizado el lugar donde be­ben, ir quemando cera para atraerlas e ir avanzan­do en la dirección en la que vienen. Repitiendo esta operación varias veces al final se consigue dar con la colmena.
Una vez localizada se optaba por su captura si era viable o, por lo general, se procedía a su catado para extraer la miel y la cera.
Eran muchos los apicultores que complementa­ban la producción de sus colmenas con esta prácti­ca e incluso familias que no tenían colmenas.

La cata de las colmenas

Dujo lleno de miel.A la acción de extraer la miel de las colmenas se le denomina tradicionalmente catar.
Se esperaba a catar generalmente a marzo o incluso abril si la primavera venía muy retrasada. De esta manera se aseguraba de que las abejas pa­saban con miel el invierno, extrayéndoles sólo la que les había sobrado. La otra opción era hacerlo al principio del otoño (como se hace en la actualidad), entre San Miguel (29 de septiembre) y Todos Los Santos, pero se corría el riesgo de que se murieran de hambre si no se les dejaba suficiente miel antes de llegar a la primavera. En este sentido siempre hubo una cierta polémica entre los que optaban por una fecha o por otra, muestra de ello son estos dos refranes: "el que el su colmenar quiera conservar, en marzo ha de catar" o "si quieres cera y miel, cata por San Miguel. Si quieres sólo cera, cata por las Candelas (2 de febrero)".
La forma más común de catar un dujo era la de destaparlo y tumbarlo en el suelo en posición horizontal o algo inclinada para facilitar el trabajo. A continuación se daba humo para que las abejas se desplazaran hacia el otro lado y se limpiaba la base y la parte inferior hasta llegar a la miel o cría. Después se procedía a cortar y sacar los panales por la boca superior llegando hasta la cruz o por la in­ferior de igual modo. Siempre se dejaba una de las partes sin catar para que les sirviera de alimento y pudieran seguir desarrollándose.
Algunos apicultores más meticulosos cataban un año por un extremo o boca y hasta la cruz, y al año siguiente por el otro. De esta forma no dejaban envejecer ni ensuciar los panales.
En el caso de los hornillos, la cata se hacía ex­clusivamente por el extremo que da a la casa u hornillera, sacando los panales hasta la mitad de su longitud.
La extracción de los panales se hacía con un catador o castrador que consiste en una barra larga de hierro (de un metro más o menos). En un extremo tiene una hoja afilada (hace la vez de una cuchilla y es usada para cortar los panales del bor­de del tronco). El otro es un ángulo recto (utiliza­do para raspar, cortar por debajo y extraer el panal desde la cruz hacia afuera).
Toda esta tarea se llevaba a cabo generalmen­te por hombres. Algunos lo hacían sin protección. Lo más normal era, para evitar las pica­duras, protegerse la cabeza con una careta hecha con un sombrero o boina y un trapo de lino. Se les incorporaba una rejilla de alambre en su parte frontal, atándosela al cuello con una cuer­da. Para las manos no solían ponerse nada o como mucho unos guantes de lana o calcetines. Lo que sí hacían era amarrarse con cuerdas las mangas y los tobillos, para evitar que se metieran por dentro de la ropa las abejas, ya que como decía un vecino de Abiada "las moscas son unas descarás, suben y no miran onde pican".
Los panales a extraer es necesario que estuvie­ran libres de abejas para lo que empleaban la jume­ra, ahumadera, humión.... Con esta acción se pretendía que las abejas huyeran a la parte contraria en la que se estaba trabajando. De esta forma se puede realizar la cata con menos peligro para ellas (con el fin de matar las menos posibles) y para el apicultor.
La jumera era un pequeño cazo o puchero vie­jo de barro cocido o de porcelana (aprovechaban los viejos utensilios ya en desuso), abierto por la boca superior y al que se le hacía un orificio en la base. En su interior se ponía paja, boñigas de vaca o caballo secas, ramos de ajos..., que al prenderle fuego y soplar por el orificio salía el humo que dirigían hacia las abejas. El humo es lo único que las hace retroceder cuando "se ponen necias" (expre­sión utilizada cuando las abejas se alteran) como bien sabemos los apicultores.
Tras haber cortado el panal y una vez libre de abejas (ayudado por una rama de escoba que hace las veces de cepillo) se izaba con la parte curva del catador o con las manos y se depositaba en un balde o barreño que se tapaba con un paño blanco para evitar que se volviera a llenar de abejas. Una vez acabada la cata se transportaban los barreños con los panales en carretilla, carro o a lomos de caballo o burro, al lugar donde se iba a proceder al colado de la miel, generalmente la hornera o la cocina de la casa.
Después de realizada la cata había que proceder al sellado del dujo con el fin de evitar el pillaje y la entrada de ratones.

Colado de la miel

La labor de colado consiste en separar la miel de la cera y de las impurezas que pudiera contener como, por ejemplo, alguna abeja.
La manera de realizarlo más común era la de ir echando los panales desmenuzados en pequeños trozos a una cazuela grande o caldera de cobre. Ésta se ponía cerca del fuego para que se calentaran. También se podían poner al baño maría e incluso poniendo la caldera directamente en el fuego, con un poco de agua en la base para que no se quema­ran.
Una vez que los trozos de panal empezaban a calentarse se iban removiendo con un cucharón de madera hasta conseguir el punto deseado de re­blandecimiento.  Teniendo especial cuidado en no calentarlos en exceso, ya que se corría el riesgo de que la cera se fundiera y se mezclase con la miel.
Seguidamente se iban sacando trozos de pana­les y a base de apretar y amasar con las manos se conseguía que la mayor parte de la miel escurriese, quedando unas bolas de cera llamadas cerones. Es­tos cerones aún contenían mucha miel, por lo que se pasaban después por la calceta o manga gruesa (paño que hacía de tamiz) para seguir amasando y retorciendo con las manos hasta acabar de extraer­la. Por último, toda la miel se pasaba por distintas calcetas cada vez más finas (hasta tres) para acabar de filtrarla.
Cuando la cantidad de miel a extraer era mayor se utilizaban unas apretaderas (especie de tenazas grandes hechas de madera) o prensas que ayuda­ban y complementaban a la dura labor de estrujar y apretar las calcetas con las manos.
Una vez filtrada la miel se vertía para guardarla en pucheros o en orzas de barro (una variedad de tinaja con la boca ancha). Después se tapaban con una tapa de madera o un trapo de lino atado en su boca con hilo. Aquí la miel decantaba de manera natu­ral antes de cristalizar, subiendo las impurezas y la cera que hubieran pasado del filtrado. Por encima una capa blanquecina (conocida como la "nata de la miel") que quitaban con una cuchara de madera.
El catado de las colmenas y el colado de la miel era junto con la matanza del cerdo, las dos veces "oficiales" en las que la familia o los vecinos se juntaban para ayudarse.
Actualmente la retirada de impurezas de la miel se realiza con un colador normalmente de acero inoxidable, instrumento muy útil sobretodo si se deben procesar grandes cantidades de miel, a modo de colador casero pero con diferentes diámetros y tamaños para que se ajusten perfectamente a la boca del madurador.

Elaboración de las tortas de cera

Una vez separada la cera de la miel se hacen tortas para después poderla utilizar en distintos usos.
Para hacerlas echaban los cerones (ya sin miel) en una cazuela grande o caldera con agua que se ponía en el fuego y se removía con un cucharón hasta que se derretían totalmente, pero sin llegar a hervir. A continuación se colocaba en una calceta mojada de arpillera y con una piedra, unas apreta­deras o una prensa. Se aplastaba hasta que saliese toda la cera que caía a una cazuela con agua, que­dando dentro de la calceta las impurezas, llamadas magón y que se tiraban a la huerta como abono.
La cera resultante se volvía a calentar para una vez líquida echarla en cazuelas con un poco de agua y se dejaba enfriar. De esta manera las im­purezas que aún tenía se depositaban en el fondo, que luego raspaban quedando definitivamente las tortas de cera limpias y de un color amarillento.
Esta misma operación la hacían con la cera en rama (genéricamente, panales sin miel) y macones (más específicamente, a los resecos y de color os­curo).

Los productos de la colmena

La miel
La producción de miel era destinada para el autoconsumo de la familia, regalando y vendiendo el sobrante si lo había.
La miel era consumida como edulcorante y fuente energética para poder realizar las labores más fuertes del campo. La comían a cucharadas, untada en pan con mantequilla, queso, nata o di­suelta en la leche. También la utilizaban para usos terapéuticos vigentes hoy en día, como la cura y alivio de catarros, resfriados y dolores de garganta, mezclándola con limón o con infusión de tomi­llo y/o romero. Años atrás fue habitual su empleo como eficaz remedio para curar heridas, golpes y quemaduras, en forma de emplastos, tanto en per­sonas como animales.
El tipo de miel que se produce en esta comarca es la de brezo, de color ámbar oscuro con tonos rojizos que a temperatura baja puede llegar a ám­bar claro, sabor ligeramente amargo persistente y aromas florales.
La cera
La cera es una sustancia producida por las abe­jas obreras que tienen entre 12 y 18 días de vida. Es empleada para la construcción de los panales, imprescindibles para el desarrollo de la colonia de abejas.
Hay estudios que indican que para segregar un kilo de cera, las abejas obreras deben consumir de 6 a 12 kilos de miel, lo que nos da una idea de lo costoso que es producirla para ellas, de ahí el gran valor que este producto ha tenido a lo largo de la historia.
Los usos de la cera eran variados, pero el prin­cipal era la fabricación de velas y velones (velas más grandes) para el culto religioso y el uso do­méstico (aunque la iluminación principal provenía del sebo, aceite y más modernamente de petróleo y carburo).
En Campóo también se utilizaba para untar los esquíes y la pala cuando nevaba, evitando que ésta se pegara y poder así deslizarse o trabajar mejor.

Fabricación de velas

Tradición religiosa.Comenzaba con la elaboración de la mecha, lla­mada torcida o pábilo, que sirve para quemar la cera y que ésta alumbre. Se hacía a base de torcer unas hebras de algodón o lino e incluso con retales de trapos.
Había distintas técnicas de fabricación siendo la más común y sencilla la que consistía en coger un trozo de cera templada y moldearla encima de una tabla hasta conseguir una capa fina de cera. Después se iba enrollando alrededor de la torcida, añadiendo sucesivas capas hasta conseguir el gro­sor deseado y con la ayuda de otra tabla se le daba la forma cilíndrica.
Otro método de fabricación era la inmersión de la mecha en la cera fundida, después se extraía y se dejaba enfriar hasta que se solidificaba. Se repetía el proceso varias veces hasta que se conseguía el grosor deseado.
La cera que no se aprovechaba para la fabrica­ción de velas o para remedios caseros se vendía a los cereros, cacharreros o pellejeros. Éstos iban por los pueblos una o dos veces al año comprando este producto y otros, como pieles y trapos viejos. Estos llevaban la cera a los lagareros que hacían velas, velones..., al por mayor.

Tradiciones en torno a las abejas

Antaño la relación entre las personas que vi­vían en el medio rural y las abejas siempre fue muy estrecha. Prueba de ello es que incluso las tenían en casa, como ya hemos visto. Este hecho también se reflejaba en el lenguaje mediante refranes, frases populares, adivinanzas, dichos y en otros aspectos como creencias y supersticiones. Perdurando inclu­so algunas de estas manifestaciones hasta nuestros días.

Refranes

El que el su colmenar quiera conservar, en marzo ha de catar.

El día de San José, mi dujo cataré.

Si el sol se recata, buen día de cata.

Agua de agosto, miel y mosto.

No pica la abeja a quien en paz la deja.

Ni tanta vela que queme al santu, ni tan pocu que no le alumbre.

Abejas revueltas, tempestad en puertas.

Creencias

En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, las abejas se consideraban sagradas y eran muy apreciadas y respetadas, puesto que produ­cen la miel. La ofrecieron los pastores que fueron a adorar al Niño Jesús. Además, en el simbolismo cristiano, se creía que las abejas eran vírgenes y en consecuencia la cera producida por ellas era la sustancia más perfecta para alumbrar a la Divini­dad. La cera se convirtió en indispensable en todos los ritos, especialmente en los relacionados con la liturgia, el sufragio de los muertos y la protección de las personas.
Cuando alguien de la familia fallecía era co­rriente abrir un poco la tapa de la colmena. Hacían ésto para anunciar a las abejas el fallecimiento del familiar, con el fin de que éstas fabricasen más cera para alumbrar la sepultura.

Fiestas

La rosca de boda: Las familias más pudientes de los pueblos de Campóo, el día de la boda de sus hijos invitaban a los vecinos a un trozo de rosca de pan regada con miel y a vino rancio, mistela o blanco.

Expresiones en la apicultura tradicional 

Era muy corriente la expresión "El dujo tiene gente", refiriéndose a que tenía abejas.
Es normal que aún hoy en día, mucha gente de esta región, llame "moscas" a las abejas.

Bibliografía
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MARTÍNEZ RUIZ, Encarnación Niceas: "Apicultura en la Merindad de Campoo: datos históricos", en Cuadernos de Cam­poo, n° 35. Excmo. Ayuntamiento de Reinosa, 2004.
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Boletín Apícola. Varios números. Federación de Asociaciones de Apicultores de Cantabria.
PÉREZ CASTRO, Fidela: Los colmenares antiguos en la pro­vincia de León. Caja España. Ediciones Leonesas, S.A., 1994.
GARCÍA, Francisco Javier: "Revista Valderredible". Excmo. Ayuntamiento de Valderredible. Verano 2007.
Fuentes consultadas
Museo etnográfico El Pajar. Proaño.
Museo etnográfico de Cantabria. Muriedas.
Asociación de Apicultores Campurrianos (APICAM).

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Colapso de Colonias 260819

Colony Collapse Disorder

El Colapso de Colonias, también es conocido como desaparición o despoblamiento de colonias (o Colony Collapse Disorder, CCD, por sus siglas en inglés). Un fenómeno de los primeros años 2000 por el que una cantidad considerable de abejas obreras de una colmena desaparecen sin motivo aparente.

 

Colador de miel sin uso

Este fue en realidad el motivo para que yo abandonase la apicultura, el colapso de colonias. Este mediodía regresaba del Camping Valderredible en Polientes y venía buscando a Emiliano, un apicultor conocido para regalarle mi estupendo colador de miel. Es el único aparato que me queda en casa, dejando a un lado la pequeña biblioteca de literatura apícola .

Hace unos años, en el año 2017, por medio de la web vendí las demás máquinas de mi etapa de apicultor. Un extractor y un madurador. Los restantes utensilios de mano los regalé.

Continuando con el relato, decía que mi amigo Emiliano me enseñó las alzas de las colmenas que traía de su apiario.

Todos los cuadros vacíos de cría, polen o miel. Lógicamente, solo es un suponer, las abejas se han llevado todos sus alimentos cargados en las alforjas. Por qué razón van a dejar miel o polen a aquél que las está exterminando con sus productos químicos?

Colapso de Colonias 260819 1

Fue una visión que reconocí enseguida y que me reveló la respuesta a mi ofrecimiento. "Te lo agradezco amigo, pero para qué quiero el colador si no hay miel qué colar?" 

Sinceramente, aquella visión me dio pena y recordé un pasado no muy lejano en el que mis abejas y yo también sufrimos el colapso de colonias de abejas.

 

Pago en Especies

Por otro lado, todas mis colmenas, 25 colmenas Langstroth,  con 2, 3 o 4 cuerpos encima, estaban montadas según el sistema de Permapicultura. El sistema es una técnica apícola basada en un PROFUNDO RESPETO POR LAS ABEJAS. Variante de la Permacultura del australiano Bill Mollison, e hija de la Agricultura Natural o del «No-Hacer» del japonés Masanobu Fukuoka, supone una vuelta a lo natural. A la producción óptima de alimentos sin contaminar, ya que el permapicultor no interviene en las colmenas. Logrando con ello reducir sensiblemente los gastos de explotación mientras experimenta considerables aumentos de producción.)

Tuve conocimiento de éste por el argentino Óscar Perone, un apicultor defensor del "sistema del no hacer nada". A través de Skype mantuvimos varias charlas, cuando aún yo vivía en Polientes y mi amigo y yo teníamos un colmenar. Dicho colmenar estaba situado en el pueblo de Ruijas-Valderredible, Cantabria, España.

Cómo me esperaba, teniendo en cuenta el clima y la existencia de estaciones muy marcadas, con inviernos fríos, no resultó nada efectivo en Cantabria-España, mucho menos aún en Valderredible, Cantabria interior, donde impera el severo clima continental. En estos climas fríos, la Permapicultura, únicamente parece tener buenos resultados en las épocas más tórridas del verano, Julio y Agosto.

En esos calurosos días la temperatura ambiental puede asemejarse a los climas de otras latitudes más cálidas. Durante estos meses las colmenas se mantienen con la población a reventar y rebosan de vida. Pero una vez finalizados los calurosos días de mielada, iniciado septiembre, esas mismas colmenas decrecen en su actividad. Su final, a causa de la poca población, es la muerte a causa del frío por el gran espacio habilitado.

Opinión personal

Según mi modesto parecer, esta escasez de población que se acusa al final de la temporada lleva a las colmenas de abejas a su colapso. Posiblemente se deba a que cuando las abejas pecorean, por alguna razón, aún desconocida, se desorientan y no saben regresar a su colmena. La causa la desconozco, pero no debe estar muy alejada de lo que ya expresan algunos apicultores, estudiosos o científicos.

Es aventurado expresar una sentencia condenatoria, pero mi sensación es que hay demasiados productos envenenando el ecosistema . Herbicidas como el glifosato. Otros tantos fertilizantes. Otros tipos de cultivos no demasiado naturales o transgénicos. Y todo esto no pueden producir ningún efecto positivo en la naturaleza, sino todo lo  contrario.

CCD y Vespas Velutinas

Éstas mismas colmenas, referidas anteriormente, mi socio se las regaló a un apicultor que le ayudó a desmontar nuestro antiguo Colmenar. Eran los primeros años de la década y se empezaba a hacer patente la aparición de esa enfermedad CCD (siglas en inglés). Síndrome que arruina nuestros colmenares. Sería en aquél año, quizás antes, cuando sufrimos sus efectos en nuestras colonias.

Micro-clima

Recuerdos

Como decía, volvía al pueblo pensando en regalar el colador de miel a mi amigo apicultor. Hoy recordábamos aquellos años 80 y 90 en que las colmenas producían miel en grandes cantidades.

Me comentó una anécdota de cuando yo le pedí unas alzas para usar en mi apiario ya que no tenía suficientes. Eran otros años y él las tenía todas ocupadas. Hoy me mostró en su garaje, almacén de todos sus aperos y utensilios para el trabajo apícola, la pila de alzas cubriendo toda la pared hasta el techo del enorme espacio.

El hombre regresaba de revisar sus apiarios, sudoroso y cansado. Mientras observaba la carga que traía en su remolque comprendí que el colador regresaría a su lugar de origen en mi garaje. Su colmenar también había sido atacado por el Síndrome de despoblamiento de la Colmena, el colapso de colonias.

El colador de miel finalmente acabaría, como una reliquia, colgado de alguna pared del garaje de mi casa .

 

 

 

 

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Vendiendo miel a un mercado local 150819

     Proyectos

La mayoría de las personas que se aficionan a la apicultura buscan obtener, además de tiempo de ocio y descanso, unos ingresos adicionales vendiendo la miel que produce su apiario a un mercado local. Y, además de divertirse, obtener unos ingresos que financien su actividad apícola. Muchos apicultores deciden vender su cosecha anual y otros productos en el mercado más próximo, en un mercado local, a vecinos, familiares, vecinos y conocidos.

 

     Ferias y Mercados

Normalmente suelen montar un puesto en la carretera más cercana a su explotación para exhibir sus productos. Junto con la miel producida en sus colmenas venden otros productos como bayas, manzanas y vegetales que han cultivado en sus huertas. Si un producto es de calidad, su miel puede comenzar a aparecer en los puestos de las ferias y los mercados de agricultores. Algunos pequeños productores adquirirán suficiente fama como para vender su producción en las tiendas de comestibles locales.

 

     Apicultor Local

Los apicultores que venden sus productos a nivel local suelen ser propietarios de solo unas pocas colmenas. La clave para difundir su producción, una técnica de marketing local exitosa, es proporcionar a los clientes un producto de calidad. Además es importante prestar un servicio personal que muestre buenas habilidades de relación con el cliente. Los apicultores que comercializan su miel generalmente disfrutan el contacto cara a cara con sus clientes. A menudo, la venta de la miel tiene tanto que ver con la amistad como con el producto.

Los apicultores que venden su miel localmente deberán cuidar e interesarse activamente por su producto. Asegurarse de que su vitrina o expositor se mantengan limpios. Deben pasar una cantidad significativa de tiempo diseñando el paquete o encargar su diseño a una empresa especializada. Las botellas o tarros de miel deben ser de plástico transparente o vidrio. La botella debe ser atractiva, algo que llamará la atención de un cliente. Una etiqueta deberá estar pegada en la botella. La etiqueta debe ser clara y fácil de leer. En la etiqueta debe estar claramente impresa el tipo de producto, la clase de miel y el nombre del apicultor que produjo la miel. La botella de miel debe ser algo que el cliente querrá exhibir en el mostrador o la mesa de su cocina.

 

     Letreros

Si usted es un apicultor que planea vender su producción en un puesto de la feria o mercado, debe asegurarse de que tengan un letrero que pueda ser leído fácilmente por los transeúntes. Si decidiera poner su puesto en un aparcamiento el letrero debería poder ser visto por los conductores. En letras grandes, el cartel debe indicar Miel a la Venta. El letrero debe ser llamativo, pero simple. Con diseño complejo, los conductores no podrán leerlo. Trate de mantener la sombra sobre su puesto de trabajo. Un cliente cómodo tendrá más probabilidades de dedicar su tiempo y gastar algo de su dinero en la compra de su producto.

Vigila la miel que vendes. Si nota que alguna de las botellas de miel empieza a cristalizar, cámbiela inmediatamente por una botella nueva.

Muchos apicultores afirman que instalar una colmena, se entiende que vacía, cerca de su puesto de estacionamiento ayuda a atraer el interés de los clientes. Los apicultores exitosos distribuyen literatura apícola, lo que da a los clientes una visión que parece aumentar las ventas. Distribuir tarjetas que tienen recetas que usan miel le da a los clientes una idea de cómo pueden usar la miel que están comprando. Muchos apicultores fomentan la entrega de muestras gratuitas y promueven el gasto de tiempo para conocer a posibles clientes.

Cuando esté poniendo precio a su miel, asegúrese de considerar la demanda en esa época y el costo de todos los elementos adicionales, envases, imprenta, etc., que está utilizando para hacer de su cosecha un producto fácil de  comerciar.

PD: Estas prácticas y ejemplos pretenden mostraros que la apicultura es una afición que dispone de una buena colección de recursos para hacer de ella un medio de vida. Seguro que vosotros tenéis muchas otras ideas para monetizar vuestra afición.

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Biología de la abeja 120819-

 

La biología de las abejas es diferente en todo el mundo pues existen aproximadamente 20,000 especies de abejas, lo que hace que los apicultores se interesen por el polinizado cruzado. Cuando las abejas cambian las flores que recolectan, no solo cambia la miel producida por ese polen, sino que crean nuevas especies de flores. También cambia la consistencia de la miel.

    La miel el producto

Los apicultores rastrean a las abejas cuando se cruzan con otras especies apícolas y así es como siguen sus hábitos desde el apareamiento hasta el origen de procedencia. Los apicultores también realizarán un seguimiento de su producción de miel ya que a diferentes especies de abejas también se producirán distintos aromas, sabores y consistencias de miel y dependerá en buena parte de la Biología de las Abejas.

 

     Origen

Por su biología se conoce que la mayoría de las abejas se originaron en lugares de Europa, África y algunas partes de Asia, pero a causa de los movimientos migratorios a lo largo de la historia, que se iniciaron los la colonización y la llegada de Órdenes religiosas como los Jesuitas, las abejas y la apicultura fueron trasladadas a los diferentes estados de América a lo largo de los siglos. Las abejas se encuentran en todos los continentes excepto la Antártida.

 

     Evolución

Las abejas, su biología, evolucionaron de las avispas, de las cuales descienden, con la diferencia de que las avispas no son insectos polinizadores. La capacidad para organizarse de las abejas rivaliza con las avispas, los escarabajos, las moscas y las mariposas. Las abejas también se clasifican en dos clases sociales que son ideales para que los apicultores adapten su sistema de manejo de abejas y colmenas.   Su biología implica que la mayoría de las abejas nacidas sean hembras, nazcan pocos machos, y las hembras lucharán entre sí por el control de la colmena y la colonia.

 

     Abeja Africana

Actualmente, la mayoría de las personas, cuando escuchan hablar sobre las abejas africanas, piensan que son abejas asesinas. En realidad, de hecho la abeja africana no es tan peligrosa como la gente cree que es. Es esta especie de abeja, su biología, sin duda, la más popular entre los apicultores y la industria de la miel.

Biología de la Abeja 120819- 4

Las abejas africanas son las más criadas pues producen miel de trébol, que es la miel más utilizada y producida. Una de las razones por la que la abeja africana es tan popular es porque no es una especie con una biología agresiva que ataca fácilmente a alguien. Otra cosa distinta es que atacarán cuando estén defendiendo la colmena y su Reina. Normalmente residirá permanentemente dentro de la colmena después de su vuelo nupcial, en que ella es inseminada por varios zánganos. No se la verá nunca más. Por lo general, la mayoría de los apicultores eliminan algunas alzas de la colmena, conservando únicamente la cámara que contiene a la reina.

 

    Vuelos Molestos

Las abejas son generalmente dóciles, pero se vuelven molestas cuando vuelan a nuestro alrededor durante las comidas campestres. Esto es debido al hecho de que su sentido del olfato las guiará hacia dónde estamos y no tienen una buena vista. Su sentido del olfato es lo que las ayuda a encontrar las flores que polinizan y, a veces, las confunden con el olor del alimento de las personas.

El olor puede imitar a las flores, lo que puede hacer que se mezclen sus aromas. Esta es la razón por la cual es probable que encuentre abejas pululando alrededor de la basura porque los desechos de las envolturas de los alimentos las puede atraer, porque los aromas dulces se parecen a las flores y las plantas.

Los apicultores deben tener cuidado al dispensar su basura porque las abejas pueden oler aromas dulces desde largas distancias y, algo que puede ser inofensivo como desechar la basura, puede convertirse en un gran problema de plagas cuando comienzan a reunirse en lugares que no son su hábitat normal.

La historia de la apicultura

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Historia de la Apicultura

En la historia de la apicultura es difícil establecer fechas pues nadie sabe realmente cuándo fue la primera vez que alguien pensó en recolectar la miel de las colmenas. Sabemos que el arte de la apicultura ha existido durante mucho tiempo.

Prehistoria

La Historia de la apicultura se obtiene de los arqueólogos que han descubierto pinturas en cuevas que representan la recolección de miel. Estas cuevas fueron encontradas en África y en las regiones del este de España. Los arqueólogos creen que las pinturas rupestres fueron creadas hacia el 7000 a.C., es posible que la historia de la apicultura se inicie mucho antes.

Pictogramas Rupestres

La mayoría de estas imágenes muestran a personas que extraen miel de las rocas y los árboles, pero algunas de ellas representan imágenes de seres humanos de pie, sin atar, en medio de un enjambre de abejas. Los científicos, acertadamente suponen, que estos primeros habitantes de las cuevas aprendieron mediante la observación. Percibieron que ante el humo y en respuesta ante un incendio, instintivamente, las abejas se colocan frente a la piquera con sus alas y el abdomen en alto.  Adoptan esta posición defensiva, ofreciendo el aguijón al intruso,  originando una corriente de aire que expulse el humo.

Materiales Antiguos

Las colmenas artificiales más antiguas estaban hechas de cerámica, vasijas de barro o cuencos. Cestas de paja similares a los huecos de árboles o las grietas de roca en la naturaleza que atraían a las abejas. Los primeros apicultores aprendieron cómo capturar enjambres en estos contenedores similares a colmenas. Una vez atrapadas, las abejas convertirán esos contenedores en una colmena de abejas.

dujos san martinDujos: Troncos de árbol vaciados en dónde las abejas construyen sus panales.

Mitos y Civilizaciones

Existen evidencias de que muchas civilizaciones antiguas, como los Mayas, también criaban abejas y recolectaban su miel.

Los aficionados de la historia romana saben que las abejas y la miel tuvieron un papel destacado en la cultura romana. La diosa Mellona, en la mitología romana, protegía la miel, las abejas y la apicultura. El nombre Mellona es el origen de la palabra miel. Además era protectora de aquellos que dependían de la miel y constituía su medio de subsistencia. También es la diosa que se venga de quienes les roban la miel o destruyen sus colmenas.

La ninfa Melisa, correspondiente en la mitología griega, es además una de las hijas de Meliseo, que se encargaron de criar al niño Zeus.

W.H. Roscher incluye Mellona en la indigitamenta, la lista de dioses mantenida por los sacerdotes romanos para asegurarse de invocar la divinidad correcta.

Los griegos también tenían un gran respeto por las abejas. En el monte Olimpo, la casa de Zeus, bebieron el néctar provisto por los dioses. Los expertos creen que el néctar al que se referían los griegos era la miel. La mitología griega afirma que las abejas fueron responsables de construir el segundo templo de Apolo. Cuando escribió su libro, La historia de los animales, Aristóteles escribió sobre cómo las abejas podían localizar las flores.

El período comprendido entre los años 1500 y 1851 fue un tiempo evolutivo para la apicultura. El primer cambio crítico en la apicultura ocurrió a finales del 1500. Fue durante este tiempo cuando se aprendió información sobre el ciclo de vida de la abeja. Una vez que los apicultores entendieron la forma en que vivían las abejas, pudieron cuidar mejor de los insectos alados.

Comenzaron las adaptaciones a las colmenas artificiales. Como apicultores, entusiastas de la agricultura y científicos, anhelaban aprender más sobre el ciclo de vida de las abejas. Éstos buscan formas de diseñar una colmena que les permitiera ver fácilmente dentro de la colmena.

Un estadounidense, Lorenzo Langstroth, diseñó la primera colmena móvil de abejas.

4 colmenas langstroth

Cuando los 1850 llegaron, la abeja europea se introdujo en California. Después de California, las abejas se introdujeron en Oregón y Canadá.

Se estima que actualmente hay más de 210,000 apicultores en los Estados Unidos. En conjunto, estos apicultores mantienen más de tres millones de colmenas de abejas activas.

Entrenamiento para apicultor

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Introducción

El entrenamiento para  apicultor, como cualquier deporte u ocupación que se debe cultivar, es una práctica que consume mucho tiempo y un cierto capital. Por ello será necesario mucho entrenamiento para llegar a ser un buen apicultor y llegar a hacer de ésta una afición rentable. La mayoría de los apicultores perciben la apicultura como un trabajo serio. Y ésto a pesar de que esta pasión una vez fue declarada un simple pasatiempo. Actualmente se ha convertido en una actividad que mueve un mercado de alimentos de millones de dólares. La industria de la apicultura ha recorrido un largo camino. Se tratará de un simple pasatiempo, pero actualmente está en las mesas de todo el mundo.

Herencia Familiar

Muchos apicultores que no pertenecen a una familia con tradición apícola, tendrán que aprender de un apicultor experimentado, observar sus técnicas y seguir sus consejos. Éste se convertirá en su maestro. Probablemente tendrá años de experiencia y conocerá la biología y costumbres de las abejas.  Es posible que pueda visualice el futuro de una explotación apícola sólo con mirar el entorno.   Hasta es posible que vislumbre qué resultados obtendrá y si la temporada saldrá bien.

 

    Producto de la miel

Mucha gente desconoce que, aunque escatológico, la miel es el alimento de las abejas después de ser regurgitado. Las abejas no solo fabrican la miel, sino que también se alimentan de ella durante los meses de invierno. Estos meses, a causa de las condiciones climatológicas de esta fría estación, no hay flores en el  campo. La miel es una forma para que puedan mantener su alimento durante los meses fríos, una especie de conserva.

Por increíble que parezca, las abejas han logrado dominar el arte de la supervivencia durante los meses de invierno.

Los apicultores también deben ser conscientes de que deberán alimentar a sus enjambres en ciertas épocas del año en las que no hay producción de miel. Las abejas son más activas durante los meses cálidos. Será entonces, probablemente en invierno, cuando deberán alimentar a las abejas artificialmente. Existen jarabes y otro tipo de preparados alimenticios especiales para alimentar el enjambre. Muchos apicultores alternan la actividad apícola con la agricultura, otra manera de ganarse la vida cuando hace frío.

La apicultura, aunque puede parecer barato, es un pasatiempo costoso. La colmena, base principal de esta actividad, puedes fabricarla con una simple caja, de madera u otros materiales, dónde se colocarán algunos cuadros con cera. Esta estructura para empezar es suficiente y permitirá vivir a las abejas.

Pero lo realmente fundamental, y es ahí dónde está el coste, es que debes saber dónde colocar las cajas para que las abejas se sientan atraídas y quieran construir en ella sus panales. Es eso y no otra cosa, lo que requiere de mucho tiempo y un gran aprendizaje.

 

     Prácticas fundamentales

Tienes que entrenar para ser un buen apicultor y estar bien formado en el área de entomología. Debes conocer qué insectos son compatibles con las abejas. Algunos se alimentan de abejas, como las chaquetas amarillas, los avispones y las avispas, pero son principalmente los ácaros unos de las más importantes. Insectos molestos porque son tan pequeños que necesitas un microscopio para estudiarlos con detalle.

Las ciencias de la naturaleza juegan un papel muy importante en la adquisición de la experiencia de un apicultor. La mayoría de las personas no son conocedoras de esta ciencia y los elementos constituyentes de la misma que son importantes y necesarios. Es fundamental tener una idea de cómo manejar las abejas y qué hacer para mantener su hábitat saludable y evitar que las plagas amenacen o ataquen a las colmenas y maten a las abejas.

 

      Afición o Pasión

Hay muchos pasos involucrados en la educación y la capacitación adecuadas de un apicultor. Se requiere una persona comprometida, seria y dedicada a esta forma de vida. Una tradición que en algunas familias ha perdurado durante generaciones.

Entrenamiento para apicultor 050719 5

Colmenar Los Castaños en Ruijas-2008

Muchas personas aprenden a través de las generaciones de bisabuelos, abuelos y padres. En mi caso heredé esta apasionante afición de mi tío, cura del pueblo de Ruijas en Valderredible. Mi tío sí que era la aptitud y la actitud apícola personificada.

Empezó como una curiosidad, una tradición familiar y una forma de vida que atraía a los niños. Ni siquiera se trataba de ganar dinero, en realidad era solo una tarea más de su misión pastoral, pero a lo largo de los años progresó lentamente hacia una empresa que vendía su miel como un producto como los huevos, la carne u otros productos lácteos.

     Sigue siendo un mercado rentable.

Mirar la miel y contemplar esos tonos de ámbar acaramelados, indican que es una de las ambrosías más dulces y sabrosas del mundo.

 

 

Miel en la acera

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Emprendimiento individual

Poner un puesto en la acera o la carretera es tan común en la América rural como ver un puesto de limonada en la ciudad. Ventas de miel en la acera, además de aumentar tus amistades,  puede aportarte unos ingresos adicionales.

Miel en la acera 230619 6Expomiel 2018-Córdoba

 Excedentes

Siempre que la huerta de alguien obtiene un excedente de productos, los agricultores sacan una vieja mesa de cartas o de camping, la cargan con canastas de frutas y verduras y colocan un cartel de venta enfrente de él.

El mismo soporte de carretera que utiliza para vender su exceso de frutas y verduras, además se puede usar para vender el exceso de miel que ha recolectado de su colmena de abejas.

Venta de Miel

Cosecha Propia

Cuando se esté preparando para montar su negocio y vender los excedentes de su propia cosecha puede instalar su puesto de venta en la carretera. Debe asegurarse de tener un cartel que indique que está vendiendo miel. La ortografía debe ser simple. Las letras deben estar claramente impresas con tinta o pintar los contrastes con el fondo de la señal.

Dimensiones del cártel

El letrero debe ser lo suficientemente grande como para que las personas que pasan por su casa puedan leerlo fácilmente mientras pasan por su puesto de estacionamiento. Asegúrese de que la señal, Ventas de miel en la acera, pueda verse fácilmente desde la carretera .

Además mantenga la escritura simple, el letrero que está usando para anunciar su puesto en la carretera no es el lugar para practicar sus habilidades de escritura. Las personas desde sus vehículos no tienen tiempo para tratar de leer un discurso largo y sinuoso en un pedazo de cartón. Además puedes provocar un accidente.

Diseño del Cartel

Asimismo no te pongas demasiado creativo y vayas a hacer un dibujo de una abeja en tu cartel, la gente podría interpretarlo mal y pensar que estás advirtiéndoles de un posible ataque en lugar de que estás vendiendo miel en la acera..

Presentación del cártel

Antes de sacar tu miel, tómate un segundo para examinarla y asegúrate de que la miel haya sido bien colada. No debe haber suciedad, restos de cera u otros materiales extraños en tu miel.     Tómese un minuto y limpie el exterior del recipiente con una toallita húmeda y retire los restos de derrames. Asegúrese de que el recipiente esté seco antes de exponerlo al polvo.

Formatos y presentaciones

Si es posible, ofrezca a sus clientes diversas presentaciones de miel. Dales la oportunidad de comprar los tarros de miel que extrajiste de los panales y también invítalos a probar, si aún tiene alguno, un trozo de panal de miel con miel dentro de los opérculos de cera.

Ofrezca a sus clientes una variedad de tamaños de envases de miel. Algunas personas evitan comprar grandes contenedores de miel porque temen que la miel se cristalice antes de tener la oportunidad de usarla.

Más productos

No tenga miedo de comercializar otros productos junto con su miel. Siéntase libre de vender flores cortadas, maíz dulce o pimientos o plátanos. Diferentes alimentos, en una variedad de colores, le darán a su stand de carretera un toque artístico.

Ponte a la Sombra

Si es posible, intente instalar su soporte de carretera en una sección sombreada de su patio delantero,si es que lo tiene. En todo caso es recomendable instalar sus productos bajo sombra, ya que hará que sus productos parezcan más frescos y también alentará a los clientes a detenerse en la mercancía.

Siempre Fresca

Si nota que su mercancía está empezando a parecer lacia, la debe reemplazar. Si estás vendiendo verduras, no tengas miedo de rociar las verduras con un spray de agua. El agua hará que se vean más frescas, por lo tanto, riéguelas de vez en cuando. Siéntase libre de mezclarse con sus clientes. Es más probable que los clientes detengan su camino y paren en la calzada cuando realicen viajes de regreso si el propietario es alegre y amigable.

Incendio en Notre Dame 260519

¿Dónde están las 150.000 abejas de Notre Dame?

    Apicultura Urbana

Dónde se fueron las 150.000 abejas que vivían en Notre Dame desde 2013, después de que la catedral de París quedara parcialmente calcinada? Eso mismo es lo que nos preguntamos todos los amantes de la naturaleza y la apicultura. Notre Dame acogía una colonia de abejas de la miel, formada por 3 colmenas con unos 50.000 individuos cada una. Formaba parte de un proyecto de recuperación de la apicultura urbana. Las colmenas se cree que se quemaron y desaparecieron a consecuencia de las altas temperatura y el agua de las mangueras de los bomberos.

Incendio en París-¿Dónde están las 150.000 abejas de Notre Dame?
Incendio en París 260519 7incendio en notre dame
Las colmenas de Notre Dame se habían salvado de las llamas. Se han salvado del desastre por muy pocos metros, pero las colmenas siguen en pie como las estructuras de piedra de la propia catedral (Beeopic).

   História de una Tragedia

Las dramáticas imágenes de fuego y humo en la catedral de Notre Dame han dado la vuelta al mundo en los últimos días. El incendio ha obligado a repasar uno por uno los detalles y secretos de uno de los edificios más emblemáticos de París.
Uno los aspectos poco conocidos es la existencia en los tejados de la catedral de una colonia de abejas. Instalada en 2013 como parte de un proyecto de recuperación de la apicultura urbana en la capital francesa.

    ¿Qué ha pasado con las tres colmenas de Notre Dame?

Todos vimos las imágenes de la tarde y noche del miércoles 15 de abril y nos temimos lo peor.
La calcinación total de esta pequeña colonia de abejas,  la muerte de las aproximadamente 150.000 abejas residentes en el tejado de Notre Dame fue, si no el peor, uno de los peores finales que se podían esperar.

    50.000 almas

En esta época del año, cada una de las tres colmenas instaladas en este emblemático lugar además podría tener unos 50.000 individuos aproximadamente.
incendio notre dame
  
Los responsables de la empresa de apicultura Beeopic, gestora y conservadora de las colmenas de Notre Dame, publicó el miércoles día 15 diversos mensajes en las redes sociales. En ellos se mostraba su preocupación por las abejas de la catedral. Agradecían los mensajes de apoyo y solidaridad recibidos inmediatamente después de producirse el incendio.

    Drones

Las dificultades de acceso a la zona afectada no permitieron tener noticias de las abejas catedralicias hasta la tarde del jueves 16. Uno de los drones utilizados por los cuerpos de bomberos y policías que actúan en la zona calcinada lo mostraron. Pasadas las 16 horas, las primeras imágenes de las diversas zonas de tejados de Notre Dame.  En ellas los responsables de Beeopic pudieron localizar claramente el lugar en el que habían instalado las colmenas.

    Proyecto Apicultura Urbana en París

Los tejados de Notre Dame ocupan una zona amplia de la catedral y sus edificios anexos. La primavera de 2013, Notre Dame se incorporó al proyecto de apoyo a la apicultura urbana de París.  Por lo tanto se decidió que el enclave más apropiado para instalar las colmenas era el tejado situado sobre la sacristía, cerca de la plaza Juan XXIII.
“En la ciudad (París), las temperaturas más cálidas, la diversidad de plantaciones, los métodos de cultivo sin fertilizantes y pesticidas, la proliferación de espacios verdes, las plantaciones en terrazas, los alféizares de las ventanas y los patios encantan a las abejas”, relata la página de Notre Dame.
Las imágenes cenitales de esta zona sur de la catedral mostraron la tarde del jueves que las colmenas de Notre Dame se habían salvado de las llamas. Se han salvado del desastre por muy pocos metros, pero las colmenas siguen en pie como las estructuras de piedra de la propia catedral. Así lo explicaban la noche del jueves 16 los responsables de Beeopic a través de redes sociales como Instagram y Facebook.

    Aún hay Esperanza...

Las noticias son en principio esperanzadoras. Pese a que es evidente que la integridad física de las cajas con las colmenas no significa que las colonias de abejas sigan vivas y en buen estado. Como indicaban desde Beeopic, la proximidad del fuego, el humo, las altas temperaturas y el agua lanzada por los bomberos pueden haber provocado daños (de momento incalculables) en la colonia melífera de Notre Dame.
    “Humo, calor, agua ... veremos si nuestras valientes abejas todavía están con nosotros tan pronto como tengamos acceso a la zona”, informaban los responsables de las colmenas de Notre Dame.

    Recuperación de la biodiversidad urbana

    La página en internet de la catedral de Notre Dame explica con detalle el origen y significado de las instalación de colmenas de abejas en su tejado.
    “Notre Dame de Paris, que alberga la colmena, está completamente asociada con la preservación de la biodiversidad dinámica. Desea recordar la belleza de la Creación y la responsabilidad del hombre con respecto a ella”, indica esta página web oficial.
    Las colmenas de Notre Dame fueron instaladas de forma altruista por Nicolas Géant, apicultor y director de Beeopic, que tiene muchas otras colmenas en los techos de París.

Variedad abeja

    Las abejas de las colmena de Notre Dame son de la variedad Hermano Adam  (Adam o abeja Buckfast). Una raza conseguida hace aproximadamente un siglo por hibridación de variedades de abejas resistentes a enfermedades como la acariosis.

    París, ciudad del amor y de las abejas

    “En la ciudad (París), las temperaturas son más cálidas y la diversidad de plantaciones. Los métodos de cultivo sin fertilizantes y pesticidas, la proliferación de espacios verdes, las plantaciones en terrazas. Los alféizares de las ventanas y los patios encantan a las abejas”, relata la página de Notre Dame.
    El papel de las abejas “es indispensable en la naturaleza, su presencia es un signo de buena salud de nuestro medio ambiente y su preservación también está salvando el planeta”, indica esta página en internet antes de recordar varias relaciones de personalidades católicas con las abejas y la apicultura (San Ambrosio, quién fue obispo de la ciudad de Milán , es el santo patrón de los apicultores).
Salud y Suerte

Enjambre en Brasil 260519

Apicultura Brasil

Enorme Panal de Enjambre en Campina Grande de Apis mellifera africanizada. Universidad Federal de Campina Grande,Paraiba, Brasil.

Este enorme panal con puesta reciente fue recogido de la colmena situada, por los apicultores responsables, encima del tejado de la Universidad de Federal de Campina Grande. El motivo de elegir ese lugar es la existencia de un trayecto o ruta natural, un paso o pasarela, por la que todos los años, desde hace siglos, circulan numerosos enjambres que busca de nuevos asentamientos. De hecho, todos los años vienen capturando unos 20 Enjambre en Campina Grande.

Y es que allí, en Brasil, los enjambres se multiplican y se expanden por todo el país y el continente con una progresión geométrica. Son una especie de abeja, la africanizada, que comparte las características más favorables de cada una de las especies, la apis mellifera scutellata y la apis mellifera de razas europeas. Como sabemos, estas abejas africanizadas descienden de una hibridación entre especies scutellata, las abejas reina africanas, introducidas en Brasil por Estevan Kerr en el año 1956, y las mellíferas existentes en Brasil, llevadas hasta América por los padres jesuitas. Leer más

Está colmena trampa está formada por 8 o 10 panales  de tamaño grande y 5 panales más pequeños.

 

 

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Enjambre en Brasil 260519 8enjambre brasil

Vista de panales con puesta dentro de la colmena

 

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Detalle de Panal

 

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Detalle del panal y el techo de la colmena

 

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Apicultor mostrando panal recién extraído

 

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Botella de miel tropical

 

                   Visita a colmenar

 

                    El rey de la captura en acción

El clima tropical brasileño favorece la proliferación de la abeja africanizada, y los múltiples enjambres que se crean del enjambre principal, aprovechan cualquier lugar resguardado para instalar sus nuevos panales.

Salud y Suerte