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Enfermedades apícolas

Enfermedades apícolas que parecen Pandemias

Si nos atenemos a la definición etimológica que define pandemia como la enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región, podríamos afirmar, sin lugar a dudas, que cualquiera de las enfermedades apícolas que conocemos deberían ser definidas y nombradas como pandemias apícolas.

 

enfermedades apícolas
Abejas libando entre las flores de un Campo de Lavandas

Mal de los Bosques o Enanas Negras

 

De las muchos males crónicos que sufren nuestras amigas del género apis mellifera, el Mal de los Bosques o Enanas Negras es una de sus enfermedades apícolas. Aunque mal definida, se reconoce por la presencia de obreras pequeñas, negras, brillantes, depiladas, con abdomen encogido. Tiemblan antes de morir, en mayor o menor número, en la tabla de vuelo o delante de la colmena.

Pero el Mal de los Bosques o Enanas Negras no es una de las enfermedades apícolas más peligrosas y por ello la presencia de algunas enanas negras en una colmena no debe preocupar al apicultor. Normalmente desaparecen con la llegada del buen tiempo.

Las colonias atacadas por el mal de los bosques, una de las enfermedades apícolas, crían malas reinas, lo que hace harto difícil obtener enjambres. Además estas colmenas afectadas por este mal de los Bosques se debilitan y no producen miel.

En ocasiones, las enanas negras parece que sufrieran alguna de las enfermedades apícolas y pudieran ser contagiosas. Muchos autores acusan a los virus, mientras otros piensan en envenenamientos (polen o néctar del castaño de indias, a las toxinas de las negrillas…), en trastornos del metabolismo de los prótidos, etc.

Remedios

 

Al contrario que para otras enfermedades apícolas no se conoce un remedio eficaz. La alimentación con jarabe de azúcar aumenta las poblaciones de abejas y compensa la muerte de pecoreadoras, pero no las cura de todas las enfermedades apícolas.

En una colmena gravemente atacada por el mal de los bosques, pero conservada a fuerza de alimentación, hemos ensayado, sin éxito duradero, numerosos medicamentos: Oxiquinoleina, alcohol, micostatina, aureomicina, fontamida, etc.

En casos graves y persistentes, es más recomendable y mejor asfixiar las abejas ya que no existe cura posible.

 

Intoxicaciones

En ocasiones , las abejas se pueden envenenar libando néctares tóxicos como los ranúnculos, tilo plateado, eucaliptus, azafrán, castaño de indias, etc.

Otras veces también pueden envenenarse si se encuentran situadas en el trayecto que siguen los humos de fábricas que desprenden arsénico, flúor u otros humos tóxicos. 

Sin embargo los envenenamientos más frecuentes se producen por los insecticidas destinados a la protección de los cultivos que no respetan la legalidad vigente sobre la protección del medio ambiente.

Los arsenicales, ya eran conocidos desde hace tiempo por que ya envenenaban a las abejas. Desde 1945, el DDT, el HCH, los éteres fosfóricos, los sistémicos y otros muchos insecticidas han agravado el caos y la gravedad de las intoxicaciones.

A consecuencia de ello ha sido la aparición de una legislación, modificada en infinidad de ocasiones, que quiere proteger las abejas respetando los derechos de los agricultores.

La última norma legal, de 4 de febrero de 1976, se extiende también a la protección de las abejas y de otros insectos polinizadores.

<<Se considerarán perjudiciales  para las abeja todos los insecticidas a excepción de aquellos que lleven en el envase la nota «No peligroso para las abejas», cuando es conforme su autorización de venta.

<<Los tratamientos realizados por medio de productos considerados peligrosos para las abejas están prohibidos, cualquiera que sea el aparato utilizado en su aplicación.>>

  1. Tanto sobre los frutales como sobre todos los cultivos visitados por las abejas durante su floración.
  2. Sobre árboles forestales y de alineaciones durante el periodo de producción de melaza que sigue a los ataques de pulgones.
  3. Sobre cultivos de cereales durante el periodo de producción que sigue a los ataques de pulgón , entre la salida de la espiga del zurrón y la recolección. <<Cuando las plantas melíferas en flor se encuentren debajo de los árboles o entre los cultivos que deban de ser tratados con estos productos, serán cortadas o arrancadas antes del tratamiento.>>                                                                                                                                                                                                                                                        Desde 1958 los espliegos y lavandas cultivadas han sufrido ataques de noctuidos que han necesitado de tratamientos. La inspección de la protección de los vegetales  de Marsella ha señalado que los parásitos de la lavanda son vulnerables en todo momento, por lo que pueden ser tratados mucho antes de la floración. O dicho de otra forma, los tratamientos insecticidas de las crucíferas oleaginosas y de las lavandas están prohibidas durante el periodo de su plena floración. Gran noticia para las abejas y los defensores de la biodiversidad.

 

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