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La apicultura tradicional en Campóo-Los Valles

La apicultura tradicional en Campó-Los Valles, comarca del sur de Cantabria que comprende varios municipios, y en regiones rurales con economías de subsistencia, antiguamente tuvo gran importancia como complemento vital. Repartidos por toda la geografía campurriana, los colmenares formaban parte del paisaje y de la vida cotidiana. En ellos se colocaban las colmenas, conocidas con el nombre de dujos y hornillos.

El declive de esta actividad en la segunda mitad del siglo XX, se inició con la emigración de los pueblos a la ciudad. De esta forma se produjo el consiguiente abandono de la economía agraria. La puntilla fue la aparición, alrededor de 1984, del ácaro de la varroa. Este ácaro diezmó el número de colmenas y aceleró el trasiego de las abejas de las colmenas tradicionales fijas a las modernas de cuadros móviles. El nuevo sistema permite un mejor control de este parásito, un considerable aumento de la producción y un manejo más racional.
En la actualidad se puede considerar prácticamente desaparecido este tipo de apicultura. Quedan pocos colmenares con dujos y muchos de ellos en claro estado de abandono.
Campóo-Los Valles ha sido siempre una comarca muy vinculada a esta actividad con una gran presencia histórica. Como se puede comprobar en el artículo "Apicultura de la Merindad de Campoo: datos his­tóricos" de Encarnación Niceas Martínez en   Cua­dernos de Campoo n° 35. 
En este artículo me centraré en los tipos de colmenas y colmenares, las labores que reali­zaban y las tradiciones entorno a la apicultura.

Las colmenas

Las colmenas más antiguas se construían apro­vechando los troncos de árboles huecos que recogían de los montes. Al aumentar la necesidad de ellas se produjo una escasez de este tipo de troncos, por lo que tuvieron que recurrir al vaciado manual de éstos.
Este tipo de colmena en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles se llama dujo (del latín dolium, vasija). y era elaborado a partir del tronco de un árbol. Su especie depende de la zona donde se elabore, siendo los más comunes el roble o rebollo y olmo. Ocasionalmente también el tejo, fresno y haya.
Otros tipos de colmenas utilizados son el hornillo, el dujo de tablas y de caseta.

El dujo de tronco de árbol

Dujos, jumera, escriño y catador.En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, los dujos solían hacerlos los propios apicultores. Para ello aprovechaban, cuando era posible, viejos troncos que hallaban en el monte con la zona central podrida. También usaban árboles que cortaban para otros usos (el adra para leña y fabricación de utensilios para la vida cotidiana).
En este sentido había Ordenanzas regulando esta actividad: "...ninguna persona pueda hacer dujos para vender salvo de su adra..." (El Gobierno y la Administración de los pueblos de Cantabria, Ordenanzas de Valderredible, año de 1618) y "...no puedan cortar rebollo que no tenga dos dujos..." (Las Ordenanzas de Valdelomar y Cezura, año 1706).
Se buscaba un árbol en buen estado y con un tronco con el mayor diámetro posible, nor­malmente en torno a los cincuenta centímetros. Con un tronzador se cortaba un trozo de tronco de una longitud de entre setenta y cien cen­tímetros, si bien algunos sobrepasan el metro.
A continuación se vaciaba con un barreno, gubia y otras herramienas hasta dejarle una pared de cuatro a seis centímetros. De esta forma no se abría el tronco y aislaba del frío a las abejas. Para agilizar esta labor a veces se ayudaban del fuego, para ir quemando el tronco por dentro.
Aproximadamente a la mitad de su altura hacían la piquera que sirve de entrada y salida a las abejas. Consiste en un rebaje hecho con la azuela y de dos a cinco agujeros conocidos como aviaderos. A veces debajo de éstos se colocaba una tablilla que facilitaba la entrada de las abejas cuando ve­nían cargadas de polen y néctar.
Por dentro y en la parte central se colocaban una o dos cruces según la altura del dujo, que ser­vían para que las abejas pudieran sujetar los pana­les y para indicar al apicultor hasta dónde podía extraer la miel.
El último paso consistía en sellar con boñigas de vaca o arcilla los huecos o fisuras que, una vez secas, aislaban muy bien el interior del frío y el agua.
El dujo se apoyaba sobre una lancha o losa de piedra (para aislarlo de la humedad del suelo) y se cubría su boca superior con una tapa de tabla. Encima se ponía a modo de tejadillo una lancha de piedra. Actualmente se usan tejas o chapas de bi­dones, para evitar que se colaran el agua, la nieve y el frío.
Coronando el conjunto, una o varias piedras con el objeto de que el viento no lo levantara y dejara a la intemperie a las abejas.
El hornillo
Hornillos en una vivienda de Quintanilla de An, Valderredible.En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles el hornillo era, originariamente, un dujo en po­sición horizontal incrustado en las paredes de las viviendas y edificaciones anexas como cua­dra, pajar u horneras.
La piquera estaba en el exterior y el acceso a los panales estaba en el interior. Cerrada por una tapa de ma­dera y sujeta gracias a unas tiras de cuero que hacían a su vez de bisagras. Para mayor protección y se­guridad se tapaba con un saco de arpillera o lona.
El hornillo evoluciona y los viejos troncos son sustituidos por cajas rectangulares de madera, ela­boradas manualmente en casa.
También hay casos en los que los hornillos se sitúan en edificaciones hechas sólo para albergar­los y llamados hornilleras.

Dujo de tablas

Esta colmena se construía con tablas rectangu­lares de roble, de hasta un metro de altura y unos treinta centímetros de ancho. Se unian con clavos de madera o hierro. La disposición interna y la forma de colocarlo y tapar­lo es igual que en el dujo.
Se puede considerar una evolución del dujo de más fácil su construcción y manejo. La producción es menor y se deteriora antes.

Colmena tipo caseta

En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, son colmenas más evolucionadas y consideradas una transición hacia la implantación de la colmena "moderna". Algunos apicultores mañosos y autodidactas la tomaron como modelo a la hora de fabricarlas.
No tienen un patrón en cuanto a tamaño y tienen forma cúbica a modo de cajón. Están hechas con tablas de madera de roble. Algunas dis­ponen de dos piqueras debido a su gran tamaño. Como tejado se ponían tablas, chapas o uralitas en forma de una o dos aguas. En su interior se disponían cuadros móviles generalmente de medidas no estándar.
Con este tipo de colmena se aumentaba la pro­ducción y se facilitaba el manejo y el saneamiento de la misma.

Los colmenares en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles

Colmenas en viviendas

Estaba muy arraigada la costumbre de tener al­guna colmena en las viviendas y en las construc­ciones anexas como cuadra, pajar, corral, hornera o colgadizo.
Este hecho se solía tener en cuenta a la hora de construir la casa dejando algún hueco libre. De no haber sido así, se aprovechaban los huecos de las ventanas de buhardillas y desvanes.
La piquera daba al exterior de la casa mientras que el acceso a los panales estaba en el interior.
Estos hornillos estaban más protegidos que los dujos. Ello repercutía en una mayor producción, comodidad a la hora de la extracción de los panales y en su mantenimiento.

Huerta con dujos. Villar, Campoo de Suso.Colmenares en los huertos

Era muy corriente en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles tener varias colmenas en el huerto que solía estar cerca de la vivienda.
Los dujos, en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, se colocaban resguardados tras una pared orientada al sur, que les servía de protección.
Esta ubicación tenía ventajas como una mayor facilidad de manejo y control, sobre todo a la hora de la salida y captura de los enjambres y de una cercana floración, como la de los árboles frutales.

Colmenar con tejabana

Eran relativamente frecuentes en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles que los colmenares tuvieran las colmenas bajo techo, haciendo ho­nor al refrán "abeja y oveja, tenlas bajo teja".
Son construcciones muy sencillas consistentes en tres paredes de "piedra en seco" (que no utiliza ningún tipo de aglomerante, solamente piedra). De escasa altura y una cubierta de tejas a un agua dentro de la cual se instalan los dujos.
La parte frontal del colmenar está abierta para la entrada y salida de las abejas y orientada al sur o sureste.
También existen construcciones más complejas que en la parte alta del frontal albergan hornillos.

Colmenar en recinto cerrado

Cuando el apicultor tenía un número elevado de colmenas las solía colocar en un recinto cerrado con pared o tapia de piedra rematada con lanchas. Así impedía la entrada de intrusos y sobre todo de animales como el oso que pudieran tumbar los dujos o comerse la miel.
Estos colmenares los situaban generalmente alejados de los pueblos y en las laderas sur de los montes, lo más soleados posible.
En su interior se distribuían los dujos en hile­ras paralelas posándolos sobre lanchas y orientados al sol. Si la pendiente lo exigía se disponían en terrazas hechas con grandes piedras.

Hornillera

Detalle de hornillera.Son pequeñas cabañas de planta rectangular, con tejado a una o dos aguas y con la fachada principal, donde están las colmenas, orientada al mediodía  en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles. Se localizan principalmente en Valderredible.
Los muros son de piedra en seco o trabada en barro o adobe. Pueden llegar hasta dos metros y medio de altura y con un grosor de más de medio metro. El muro principal está formado por los hornillos en posición horizontal. Colocados en tres o cuatro filas superpuestas una encima de otra y rellenado con piedras pequeñas o adobe para tapar todos los huecos. De esta manera impedía la entrada de ratones, agua y frío.
Estas hornilleras se suelen encontrar alejadas de los pueblos, situándose en laderas orientadas al sur y cerca de los montes. El acceso suele hacerse por caminos estrechos, que sólo utiliza el apicultor. En el exterior era frecuente tener también dujos.
En la actualidad todavía queda algún ejemplo de hornillera bien conservada en los pueblos de Cadalso, Salcedo, La Puente, Montecillo y Sobrepenilla.

Labores en la apicultura tradicional

En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, la captura de los enjambres, la cata de col­menas y el colado de la miel eran tradicionalmente las labores más importantes que realizaban nuestros antepasados. Sin embar­go, también se realizaban otras labores muy impor­tantes, como la preparación para la invernada y el mantenimiento de colmenas y colmenares.
Los dujos, al estar a la intemperie, sufren con el paso del tiempo los rigores de la dura climatología norteña. Aparecen grietas y agujeros en la madera que eran reparadas con el fin de mantenerlos en buen estado y proteger así a las abejas del frío y de la entrada de agua e intrusos en el interior de la colmena.
Con la entrada del invierno los abejunos (nombre con que se conocía en Campoo de Suso a los apicultores) solían poner buenas lanchas y piedras en el tejado. Tapaban los aviaderos con palucos o arcilla, dejando sólo uno o dos abiertos con el fin de que no entrara frío. Luego en la primavera se destapaban.
La limpieza del colmenar consistía en el segado con el dalle o rozón de la hierba, helechos, zarzas y matorrales que crecían en él. El objeto era facilitar la entrada y salida de las abejas por las pi­queras y minimizar el riesgo de posibles incendios. Esta labor se solía hacer a finales de la primavera y al atardecer, cuando las abejas están ya re­cogidas en la colmena. De esta forma se evita molestar a las abejas ya que les irrita el sonido que producido al dar pizarra al dalle y al segar.

Captura de los enjambres

Hasta el desarrollo de la apicultura moderna, la captura de ensambres o enxambres (como se co­noce coloquialmente a los enjambres) y la caza de colmenas silvestres suponía una actividad básica y principal en el calendario del apicultor, siendo la única forma de mantener e incrementar el número de sus colmenas.
La época de enjambrazón está condicionada por la climatología de cada año. Comprende desde mediados de mayo a junio o incluso julio.
En este periodo, los apicultores deben ir fre­cuentemente al colmenar para observar síntomas de enjambrazón en las colmenas. Por ejem­plo se debe de observar la barba de abejas en las piqueras, y estar pendientes de la salida de enjambres. También tienen que vigilar los alrededores del colmenar para cap­turar los que hayan podido salir.
En el caso de ver un enjambre en vuelo se le seguía y se hacía ruido con un campano, dando palmadas, con dos piedras, latas.... Se le tiraba tierra e incluso agua, con lo que las abejas muchas veces se posaban en el lugar más cercano, al creer que las atacaba un posible enemigo. Esto también servía para llamar la atención y hacer ver a los de­más vecinos que ese enjambre era tuyo.
El procedimiento de captura más habitual es el de untar el interior del escriño (escriñu), escriña o enjambradera con miel, aguamiel o ramas de meli­sa (hierba abejera) y colgarlo encima del enjambre. Ayudándose si es necesario de un palo largo cuyo extremo acaba en V y con la base abierta hacia abajo. Una vez colocado se espera a que se intro­duzca por sí solo o se le fuerza echándole un poco de humo sobre las abejas.
Una vez dentro y acomodadas, se mete en un saco y se lleva a un dujo vacío para introducirlas.
La importancia económica y social de la apicul­tura se ha visto reflejada a lo largo de la historia de muy diversas formas. Entre ellas se incluye la regulación, desde la Edad Media, de la propiedad y explotación de los enjambres y colmenas de abejas.
En este sentido, existe una norma que establece el derecho del dueño del colmenar sobre los enjam­bres, pudiendo entrar a buscarlos en campo ajeno. Señala que "el dueño del árbol en que se pose el enjambre puede prohibir a toda persona que entre en su propiedad para recuperarlo, excepto al dueño de la colmena de donde el enjambre se escapó y que fue persiguiéndole. Tan sólo se pierde la pro­piedad si se abandona la persecución del enjambre. En este caso vuelve a recobrar su naturaleza ju­rídica de abejas silvestres y pasará a ser dueño el primero que lo ocupe".

Colmenas silvestres

Lo primero que hacían era localizar las abejas pecoreadoras (las que salen a recoger el polen y libar el néctar de las flores) de la posible colmena silvestre. Esto lo hacían generalmente aprovechan­do la realización de otras labores ganaderas como el pastoreo. Para ello buscaban una zona boscosa o rocosa que estuviese lejos de colmenares (por lo menos 3 km.) y se situaban en un manantial, arro­yo o fuente al que las abejas a primeras horas de un día de verano pudieran acudir en busca de agua. Una vez localizadas consistía en ir siguiendo con la mirada la dirección que iban tomando e ir avan­zando hasta dar con la colmena.
La técnica de caza es por tanto muy sencilla. Tan solo requiere mucha paciencia, constancia, algo de suerte y bastante sentido común, como me decía mi abuelo.
Pero existe otra más ingeniosa y eficaz que consiste en, una vez localizado el lugar donde be­ben, ir quemando cera para atraerlas e ir avanzan­do en la dirección en la que vienen. Repitiendo esta operación varias veces al final se consigue dar con la colmena.
Una vez localizada se optaba por su captura si era viable o, por lo general, se procedía a su catado para extraer la miel y la cera.
Eran muchos los apicultores que complementa­ban la producción de sus colmenas con esta prácti­ca e incluso familias que no tenían colmenas.

La cata de las colmenas

Dujo lleno de miel.A la acción de extraer la miel de las colmenas se le denomina tradicionalmente catar.
Se esperaba a catar generalmente a marzo o incluso abril si la primavera venía muy retrasada. De esta manera se aseguraba de que las abejas pa­saban con miel el invierno, extrayéndoles sólo la que les había sobrado. La otra opción era hacerlo al principio del otoño (como se hace en la actualidad), entre San Miguel (29 de septiembre) y Todos Los Santos, pero se corría el riesgo de que se murieran de hambre si no se les dejaba suficiente miel antes de llegar a la primavera. En este sentido siempre hubo una cierta polémica entre los que optaban por una fecha o por otra, muestra de ello son estos dos refranes: "el que el su colmenar quiera conservar, en marzo ha de catar" o "si quieres cera y miel, cata por San Miguel. Si quieres sólo cera, cata por las Candelas (2 de febrero)".
La forma más común de catar un dujo era la de destaparlo y tumbarlo en el suelo en posición horizontal o algo inclinada para facilitar el trabajo. A continuación se daba humo para que las abejas se desplazaran hacia el otro lado y se limpiaba la base y la parte inferior hasta llegar a la miel o cría. Después se procedía a cortar y sacar los panales por la boca superior llegando hasta la cruz o por la in­ferior de igual modo. Siempre se dejaba una de las partes sin catar para que les sirviera de alimento y pudieran seguir desarrollándose.
Algunos apicultores más meticulosos cataban un año por un extremo o boca y hasta la cruz, y al año siguiente por el otro. De esta forma no dejaban envejecer ni ensuciar los panales.
En el caso de los hornillos, la cata se hacía ex­clusivamente por el extremo que da a la casa u hornillera, sacando los panales hasta la mitad de su longitud.
La extracción de los panales se hacía con un catador o castrador que consiste en una barra larga de hierro (de un metro más o menos). En un extremo tiene una hoja afilada (hace la vez de una cuchilla y es usada para cortar los panales del bor­de del tronco). El otro es un ángulo recto (utiliza­do para raspar, cortar por debajo y extraer el panal desde la cruz hacia afuera).
Toda esta tarea se llevaba a cabo generalmen­te por hombres. Algunos lo hacían sin protección. Lo más normal era, para evitar las pica­duras, protegerse la cabeza con una careta hecha con un sombrero o boina y un trapo de lino. Se les incorporaba una rejilla de alambre en su parte frontal, atándosela al cuello con una cuer­da. Para las manos no solían ponerse nada o como mucho unos guantes de lana o calcetines. Lo que sí hacían era amarrarse con cuerdas las mangas y los tobillos, para evitar que se metieran por dentro de la ropa las abejas, ya que como decía un vecino de Abiada "las moscas son unas descarás, suben y no miran onde pican".
Los panales a extraer es necesario que estuvie­ran libres de abejas para lo que empleaban la jume­ra, ahumadera, humión.... Con esta acción se pretendía que las abejas huyeran a la parte contraria en la que se estaba trabajando. De esta forma se puede realizar la cata con menos peligro para ellas (con el fin de matar las menos posibles) y para el apicultor.
La jumera era un pequeño cazo o puchero vie­jo de barro cocido o de porcelana (aprovechaban los viejos utensilios ya en desuso), abierto por la boca superior y al que se le hacía un orificio en la base. En su interior se ponía paja, boñigas de vaca o caballo secas, ramos de ajos..., que al prenderle fuego y soplar por el orificio salía el humo que dirigían hacia las abejas. El humo es lo único que las hace retroceder cuando "se ponen necias" (expre­sión utilizada cuando las abejas se alteran) como bien sabemos los apicultores.
Tras haber cortado el panal y una vez libre de abejas (ayudado por una rama de escoba que hace las veces de cepillo) se izaba con la parte curva del catador o con las manos y se depositaba en un balde o barreño que se tapaba con un paño blanco para evitar que se volviera a llenar de abejas. Una vez acabada la cata se transportaban los barreños con los panales en carretilla, carro o a lomos de caballo o burro, al lugar donde se iba a proceder al colado de la miel, generalmente la hornera o la cocina de la casa.
Después de realizada la cata había que proceder al sellado del dujo con el fin de evitar el pillaje y la entrada de ratones.

Colado de la miel

La labor de colado consiste en separar la miel de la cera y de las impurezas que pudiera contener como, por ejemplo, alguna abeja.
La manera de realizarlo más común era la de ir echando los panales desmenuzados en pequeños trozos a una cazuela grande o caldera de cobre. Ésta se ponía cerca del fuego para que se calentaran. También se podían poner al baño maría e incluso poniendo la caldera directamente en el fuego, con un poco de agua en la base para que no se quema­ran.
Una vez que los trozos de panal empezaban a calentarse se iban removiendo con un cucharón de madera hasta conseguir el punto deseado de re­blandecimiento.  Teniendo especial cuidado en no calentarlos en exceso, ya que se corría el riesgo de que la cera se fundiera y se mezclase con la miel.
Seguidamente se iban sacando trozos de pana­les y a base de apretar y amasar con las manos se conseguía que la mayor parte de la miel escurriese, quedando unas bolas de cera llamadas cerones. Es­tos cerones aún contenían mucha miel, por lo que se pasaban después por la calceta o manga gruesa (paño que hacía de tamiz) para seguir amasando y retorciendo con las manos hasta acabar de extraer­la. Por último, toda la miel se pasaba por distintas calcetas cada vez más finas (hasta tres) para acabar de filtrarla.
Cuando la cantidad de miel a extraer era mayor se utilizaban unas apretaderas (especie de tenazas grandes hechas de madera) o prensas que ayuda­ban y complementaban a la dura labor de estrujar y apretar las calcetas con las manos.
Una vez filtrada la miel se vertía para guardarla en pucheros o en orzas de barro (una variedad de tinaja con la boca ancha). Después se tapaban con una tapa de madera o un trapo de lino atado en su boca con hilo. Aquí la miel decantaba de manera natu­ral antes de cristalizar, subiendo las impurezas y la cera que hubieran pasado del filtrado. Por encima una capa blanquecina (conocida como la "nata de la miel") que quitaban con una cuchara de madera.
El catado de las colmenas y el colado de la miel era junto con la matanza del cerdo, las dos veces "oficiales" en las que la familia o los vecinos se juntaban para ayudarse.
Actualmente la retirada de impurezas de la miel se realiza con un colador normalmente de acero inoxidable, instrumento muy útil sobretodo si se deben procesar grandes cantidades de miel, a modo de colador casero pero con diferentes diámetros y tamaños para que se ajusten perfectamente a la boca del madurador.

Elaboración de las tortas de cera

Una vez separada la cera de la miel se hacen tortas para después poderla utilizar en distintos usos.
Para hacerlas echaban los cerones (ya sin miel) en una cazuela grande o caldera con agua que se ponía en el fuego y se removía con un cucharón hasta que se derretían totalmente, pero sin llegar a hervir. A continuación se colocaba en una calceta mojada de arpillera y con una piedra, unas apreta­deras o una prensa. Se aplastaba hasta que saliese toda la cera que caía a una cazuela con agua, que­dando dentro de la calceta las impurezas, llamadas magón y que se tiraban a la huerta como abono.
La cera resultante se volvía a calentar para una vez líquida echarla en cazuelas con un poco de agua y se dejaba enfriar. De esta manera las im­purezas que aún tenía se depositaban en el fondo, que luego raspaban quedando definitivamente las tortas de cera limpias y de un color amarillento.
Esta misma operación la hacían con la cera en rama (genéricamente, panales sin miel) y macones (más específicamente, a los resecos y de color os­curo).

Los productos de la colmena

La miel
La producción de miel era destinada para el autoconsumo de la familia, regalando y vendiendo el sobrante si lo había.
La miel era consumida como edulcorante y fuente energética para poder realizar las labores más fuertes del campo. La comían a cucharadas, untada en pan con mantequilla, queso, nata o di­suelta en la leche. También la utilizaban para usos terapéuticos vigentes hoy en día, como la cura y alivio de catarros, resfriados y dolores de garganta, mezclándola con limón o con infusión de tomi­llo y/o romero. Años atrás fue habitual su empleo como eficaz remedio para curar heridas, golpes y quemaduras, en forma de emplastos, tanto en per­sonas como animales.
El tipo de miel que se produce en esta comarca es la de brezo, de color ámbar oscuro con tonos rojizos que a temperatura baja puede llegar a ám­bar claro, sabor ligeramente amargo persistente y aromas florales.
La cera
La cera es una sustancia producida por las abe­jas obreras que tienen entre 12 y 18 días de vida. Es empleada para la construcción de los panales, imprescindibles para el desarrollo de la colonia de abejas.
Hay estudios que indican que para segregar un kilo de cera, las abejas obreras deben consumir de 6 a 12 kilos de miel, lo que nos da una idea de lo costoso que es producirla para ellas, de ahí el gran valor que este producto ha tenido a lo largo de la historia.
Los usos de la cera eran variados, pero el prin­cipal era la fabricación de velas y velones (velas más grandes) para el culto religioso y el uso do­méstico (aunque la iluminación principal provenía del sebo, aceite y más modernamente de petróleo y carburo).
En Campóo también se utilizaba para untar los esquíes y la pala cuando nevaba, evitando que ésta se pegara y poder así deslizarse o trabajar mejor.

Fabricación de velas

Tradición religiosa.Comenzaba con la elaboración de la mecha, lla­mada torcida o pábilo, que sirve para quemar la cera y que ésta alumbre. Se hacía a base de torcer unas hebras de algodón o lino e incluso con retales de trapos.
Había distintas técnicas de fabricación siendo la más común y sencilla la que consistía en coger un trozo de cera templada y moldearla encima de una tabla hasta conseguir una capa fina de cera. Después se iba enrollando alrededor de la torcida, añadiendo sucesivas capas hasta conseguir el gro­sor deseado y con la ayuda de otra tabla se le daba la forma cilíndrica.
Otro método de fabricación era la inmersión de la mecha en la cera fundida, después se extraía y se dejaba enfriar hasta que se solidificaba. Se repetía el proceso varias veces hasta que se conseguía el grosor deseado.
La cera que no se aprovechaba para la fabrica­ción de velas o para remedios caseros se vendía a los cereros, cacharreros o pellejeros. Éstos iban por los pueblos una o dos veces al año comprando este producto y otros, como pieles y trapos viejos. Estos llevaban la cera a los lagareros que hacían velas, velones..., al por mayor.

Tradiciones en torno a las abejas

Antaño la relación entre las personas que vi­vían en el medio rural y las abejas siempre fue muy estrecha. Prueba de ello es que incluso las tenían en casa, como ya hemos visto. Este hecho también se reflejaba en el lenguaje mediante refranes, frases populares, adivinanzas, dichos y en otros aspectos como creencias y supersticiones. Perdurando inclu­so algunas de estas manifestaciones hasta nuestros días.

Refranes

El que el su colmenar quiera conservar, en marzo ha de catar.

El día de San José, mi dujo cataré.

Si el sol se recata, buen día de cata.

Agua de agosto, miel y mosto.

No pica la abeja a quien en paz la deja.

Ni tanta vela que queme al santu, ni tan pocu que no le alumbre.

Abejas revueltas, tempestad en puertas.

Creencias

En la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles, las abejas se consideraban sagradas y eran muy apreciadas y respetadas, puesto que produ­cen la miel. La ofrecieron los pastores que fueron a adorar al Niño Jesús. Además, en el simbolismo cristiano, se creía que las abejas eran vírgenes y en consecuencia la cera producida por ellas era la sustancia más perfecta para alumbrar a la Divini­dad. La cera se convirtió en indispensable en todos los ritos, especialmente en los relacionados con la liturgia, el sufragio de los muertos y la protección de las personas.
Cuando alguien de la familia fallecía era co­rriente abrir un poco la tapa de la colmena. Hacían ésto para anunciar a las abejas el fallecimiento del familiar, con el fin de que éstas fabricasen más cera para alumbrar la sepultura.

Fiestas

La rosca de boda: Las familias más pudientes de los pueblos de Campóo, el día de la boda de sus hijos invitaban a los vecinos a un trozo de rosca de pan regada con miel y a vino rancio, mistela o blanco.

Expresiones en la apicultura tradicional en Campóo-Los Valles

Era muy corriente la expresión "El dujo tiene gente", refiriéndose a que tenía abejas.
Es normal que aún hoy en día, mucha gente de esta región, llame "moscas" a las abejas.

Bibliografía
VALCUENDE DE COS, Carlos J.: Apicultura Tradicional y Mieles de Cantabria. Cantabria Tradicional, 2009.
MORENO LANDERAS, Luís Ángel: Del Medievo a la Edad Moderna-Merindad de Campoo. Museo etnográfico "El pajar" de Proaño y Gobierno de Cantabria, 2004.
LÓPEZ AGUDO, Alejandro: "Apicultura tradicional en el Valle de Valderredible", en Revista de folklore, n° 219. Caja España, 1999.
MARTÍNEZ RUIZ, Encarnación Niceas: "Apicultura en la Merindad de Campoo: datos históricos", en Cuadernos de Cam­poo, n° 35. Excmo. Ayuntamiento de Reinosa, 2004.
MARTÍN CRIADO, Arturo: La apicultura tradicional de Palencia. 2001.
Boletín Apícola. Varios números. Federación de Asociaciones de Apicultores de Cantabria.
PÉREZ CASTRO, Fidela: Los colmenares antiguos en la pro­vincia de León. Caja España. Ediciones Leonesas, S.A., 1994.
GARCÍA, Francisco Javier: "Revista Valderredible". Excmo. Ayuntamiento de Valderredible. Verano 2007.
Fuentes consultadas
Museo etnográfico El Pajar. Proaño.
Museo etnográfico de Cantabria. Muriedas.
Asociación de Apicultores Campurrianos (APICAM).

Apicultura cubana renace gracias a la ciencia

La producción de miel, uno de pocos productos que Cuba exporta a Estados Unidos, ha sufrido el impacto de severos eventos meteorológicos.

ECONOMÍA Redacción IPS Cuba 
El equipamiento adquirido mediante un proyecto con la FAO permite determinar los residuos en la miel y otros productos alimenticios.
Foto: IPS_Cuba
La Habana, 15 ago.- La confección de mapas con la ubicación de los apicultores, apiarios, especies melíferas y hasta las zonas de riesgo por inundaciones o incendios, enfrasca a investigadores del estatal Centro de Investigaciones Apícolas (Ciapi).
Se trata del Sistema de Información Geográfica para la Apicultura (SIGA), que está en proceso de elaboración y ya ubica las colmenas, los recursos melíferos y los productores de varias provincias, adelantó Adolfo Pérez, el director del Ciapi.
Esta iniciativa es una de las más novedosas desplegadas por el centro estatal que persigue elevar la producción local de miel de abejas y productos derivados.
En las instalaciones del Ciapi, se certifican 11 parámetros para la miel de exportación con nueve técnicas analíticas acreditadas, de ellas, dos están relacionadas con residuos de antibióticos a niveles muy bajos, así como con varios parámetros en propóleos y polen.
Las exportaciones de miel y sus derivados constituyen uno de los rubros exportables más importantes del Grupo Empresarial Agroforestal del Ministerio de la Agricultura y hoy reportan ingresos anuales por 20 millones de dólares.
Fortalecimiento local
Fundado en 1982 como Estación Experimental Apícola, el centro adquirió su actual nombre en noviembre de 2007 y se encarga de proveer la base científica y técnica para garantizar la calidad de la cadena apícola en el país caribeño.
Cuenta con un laboratorio de cromatografía para el estudio de la composición y certificación de la calidad de los productos de la colmena, así como otros dos más: uno dedicado a investigar la composición química y otro para analizar la actividad antibiótica del propóleos y la miel y la calidad sanitaria.
Las pruebas que aún no realizan las asume un reconocido laboratorio alemán, pero la perspectiva es continuar ampliando el diapasón de residuos de antibióticos que pueden analizar especialistas cubanos capacitados para ello, al contar con un sofisticado equipo para la determinación de evidencias de la presencia de residuos.
“La apicultura en Cuba tiene 33 normas que garantizan que los procesos se realicen de forma organizada y basados en criterios científicamente establecidos”, sostuvo Pérez.
El centro se encarga de proveer la base científica y técnica para garantizar la calidad de la cadena apícola en el país caribeño.
Foto: IPS_Cuba
Recurso esencial
El equipo multidisciplinario de investigadores, especialistas y técnicos está integrado por casi 100 especialistas, que satisfacen las demandas de conocimientos de la apicultura y las exigencias de calidad e inocuidad del mercado, el cambio climático y los fenómenos extremos.
A juicio de Pérez, una parte esencial del centro radica en sus recursos humanos, que han recibido capacitación en Cuba, Alemania y otras naciones, como resultado de proyectos de cooperación internacional con entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
El director calificó de “estratégico contar con proyectos a futuro que permitan mantener la actualización de lo logrado y el intercambio internacional, con prioridad en la cooperación Sur-Sur, de modo que se pueda romper con la dependencia de los grandes laboratorios, porque eso también es una barrera”.
Ciencia y más
Pérez amplió que otros servicios científico-técnicos brindados son las auditorías de calidad, servicios de asistencia técnica a productores, auditoría interna a la producción de miel orgánica y de inspección tecnológica a la producción.
Además, desarrollan y elaboran varios productos junto a otros centros y empresas, entre ellos los extractos hidroalcohólicos de propóleos; el extracto bioactivo de polen, destinado a la producción de cosméticos; y vino y aguardiente de miel.
Bajo la marca Apisun, se fabrican productos terapéuticos y suplementos nutricionales, así como cremas de belleza.
Para llevar la ciencia a los productores, el Ciapi imprime 1.600 ejemplares del boletín “Apiciencia para el apicultor”, con resultados de investigaciones y recomendaciones sobre temas afines, además de la revista digital “Apiciencia”.
La apicultura cubana tiene un plan de desarrollo que prevé incrementar progresivamente la recolección hasta llegar a las 15.000 toneladas.
Cuba hoy produce cada año 8.000 toneladas, a partir de la actividad de 186.000 colmenas. (2018)

Esta especie invasora ha causado dos muertos y está cercando a las viviendas y huertos

Trampas para avispas velutinas asiáticas en una colmena de Portodemouros (Pontevedra). ÓSCAR CORRAL

Cuanto más se sabe del comportamiento de la avispa asiática (vespa velutina) —que ya ha causado dos muertes en Galicia este verano—, menos esperanzas parecen abrigar los apicultores para combatir esta especie asentada en la región desde 2012 y que ha causado estragos entre los individuos de sus colmenas para conquistar su hábitat. Pero este insecto no solo es una amenaza para las abejas autóctonas productoras de miel, sino para la población, ante la proximidad de sus nidos a viviendas y huertos.


El presidente de la Asociación Galega de Apicultura (AGA), Xesús Asorey, ha reclamado a la Xunta de Galicia medios de investigación y más información a los ciudadanos, y cree que llegó el momento de apostar por armas biológicas, como las feromonas, para combatir este insecto. El portavoz de los apicultores gallegos ha avisado de que estas avispas procedentes de Asia han cambiado su comportamiento para adaptarse a las condiciones climáticas.
Marcos González, profesor de Zoología de la Universidad de Santiago, también opta por esta propuesta como única arma para frenar la proliferación de esta especie que ha calificado de “plaga e invasión”. Para este experto, la alarma social emergente “está plenamente justificada”.

"En 2017 había unos nidos grandes, con familias muy numerosas, de entre 15.000 y 18.000 individuos, en las inmediaciones de ríos, regatos y valles"
En la Universidad de Santiago ya existe un grupo de investigación que dirige Xulio Maside para buscar un parásito autóctono y biocidas que pueda atacar de forma selectiva a las velutinas sin aniquilar a los demás insectos. Además, estudia por primera vez el impacto económico de esta plaga en los productores gallegos y ha desarrollado un sistema basado en el análisis informático de diversos parámetros que determinan la densidad que va a tener la población de la avispa velutina en el futuro así como su distribución geográfica.
Este año han hecho nidos más pequeños, pero están más próximos a las zonas habitadas en comparación con el año pasado. Explica Asorey, que este acercamiento a los núcleos de población se debe a que buscan abrigo porque esta primavera ha sido más lluviosa y fría. “En 2017 había unos nidos grandes, con familias muy numerosas, de entre 15.000 y 18.000 individuos, en las inmediaciones de ríos, regatos y valles”, afirmó el apicultor. Sin embargo, explicó que ahora hacen muchos nidos y pequeños alrededor de las casas para abrigarse del mal tiempo.
Una “estrategia de supervivencia” que, según este apicultor ha multiplicado el problema este año. Y la amenaza ya no es tanto para las abejas, sino para aquellas personas que realizan trabajos o desbroces en las inmediaciones de sus casas, donde atacaron a varias personas, dos de ellas fallecidas el pasado mes de julio.
Tanto el presidente de AGA como el diputado del BNG en el Parlamento de Galicia, Xosé Luis Rivas, han pedido al Gobierno gallego una campaña informativa para que la población esté preparada y sepa qué pautas hay que seguir para evitar picaduras. Así, recomiendan que antes de llevar a cabo cualquier tipo de trabajo alrededor de viviendas se haga “una inspección ocular exhaustiva" para localizar nidos en la zona. En el caso de encontrarlo, recuerdan, se debe llamar al 112 advirtiendo del peligro de intentar neutralizarlos.
Asorey también ha hecho un llamamiento para que la Xunta forme un equipo de investigadores, en colaboración con los apicultores, para poner coto a las velutinas, mientras el diputado nacionalista ha criticado la falta de actuación de la Administración gallega "que echa balones fuera". Rivas ha emplazado a las consellerías de Medio Rural y Medio Ambiente a "coger el toro por los cuernos" y dar lugar a una "investigación seria ya que la población está desinformada y recurre a remedios caseros que son tiros al aire", reprochó.
También censura que la comisión de seguimiento de la velutina no dé resultados, ni información, sin tener en cuenta a las asociaciones de productores y los afectados, dice. "No hay respuesta que esté a la altura del problema", ha lamentado el político gallego. “Me pregunto qué ha hecho el Ministerio de Agricultura, porque ni siquiera ha identificado a la velutina como plaga”, ha explicado Rivas que ha incidido en que unas 300 especies de avispas se están expandiendo por todo el mundo debido al cambio climático.

Aprender a convivir con ellas

La consejera de Medio Rural, Ángeles Vázquez, ha asegurado este lunes en Lugo que la declaración de plaga de la avispa velutina no es una competencia ni de su departamento ni de la Xunta. Vázquez ha explicado que hay un plan habilitado con carácter nacional y se está trabajando en este ámbito. “Esta especie ha venido para quedarse, por lo tanto, hay que convivir con ella", ha sentenciado la consejera, que ha pedido a los medios de comunicación que "no hagan un caos informativo, porque según Sanidad la picadura de una velutina, su dolor o efectos son los mismos que la de cualquier avispa o abeja si eres alérgico".
La máxima responsable de Medio Rural, sin embargo, ha apelado a la participación de distintos departamentos de la Xunta, como Vicepresidencia o Sanidad, para combatir la avispa asiática, con una comisión de seguimiento con la Federación Gallega de Municipios y Provincias (Fegamp), habilitándose sistemas para que los ayuntamientos puedan retirar nidos. “Tenemos que tener claro que no debemos tener grandes temores sino precauciones, pero si alguien dice que va a acabar con la velutina está engañando a la gente”, ha asegurado Vázquez. “Científicamente no se va a acabar con ella, o cuando menos no hay estudios que así lo indiquen, y nosotros actuamos en función de lo que nos dicen los técnicos", ha zanjado la consejera gallega.

Considerada la inversión más importante de la apicultura cubana en los últimos diez años, recientemente se inauguró la planta de beneficio de miel de abeja Occidente


  Considerada la inversión más importante de la apicultura cubana en los últimos diez años, recientemente se inauguró la planta de beneficio de miel de abeja Occidente, ubicada en el municipio artemiseño de Caimito, y desde su puesta en marcha en mayo último ha procesado 710 toneladas del exquisito producto.

  Miguel Ángel Arregui Martínez, presidente del Grupo Empresarial Agroforestal, explicó que con la incorporación de esta planta ya suman tres en todo el país (una en Sancti Spíritus y otra en Contramaestre, Santiago de Cuba); y será posible beneficiar las 15.000 toneladas de miel que se tienen previstas hasta 2030.

  Arregui Martínez destacó la posición estratégica de esta planta al estar cerca de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, lo cual facilita y agiliza las exportaciones, al tiempo en que coadyuva al ahorro de portadores energéticos al ser receptora de miel proveniente de Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque, Matanzas, Cienfuegos y el municipio especial de Isla de la Juventud, territorios que antes tributaban a la planta de Sancti Spíritus.


  Igualmente, ponderó que el nuevo centro —encargado del 30 por ciento de la miel que se envía a la industria—, constituye un desafío para continuar desarrollando el programa de selección y mejora genética, y reclama que los productores cambien anualmente sus abejas reinas.   

 En el recorrido por la planta Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de la Agricultura, instó a que se cumpla estrictamente con las normas de inocuidad, y que además de garantizar la exportación de la miel se garantice la que asegura los fortificantes productos nutricionales y medicinales que el pueblo necesita y que se elaboran a partir de la miel y otros productos de la colmena.   

  Lázaro Bruno García Castro, director general de la Empresa Apícola, explicó que la planta contó con un presupuesto de más de siete millones de pesos en moneda nacional. Resaltó la labor de la brigada de la propia planta, que permitió el cumplimiento del cronograma de ejecución en el tiempo establecido.  

  Por su parte, Carlos León Rodríguez, jefe de producción de la planta, aseguró que los obreros recibieron capacitación para el montaje y explotación de los equipos, y que serán rigurosos con el cumplimiento de los programas de mantenimiento para cuidar esta inversión que es «la joya de la corona de la apicultura en estos momentos».   

  La presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Caimito, Mariluz del Carmen Rosario Daison, dijo que es la obra más importante inaugurada en los últimos años en el territorio. Señaló que además contribuirá al desarrollo local con el tributo del uno por ciento de sus ventas cada año. En 2019 se espera que los aportes de esta planta al desarrollo territorial superen el medio millón de pesos.


Marianela Martín González
marianela@juventudrebelde.cu

Michoacán produce 2 mil toneladas de miel

El 50% se exporta a Europa, Japón y EU


viernes 25 de mayo de 2018 | 5:59 pm

    Morelia, Michoacán.- 
  Michoacán produce más de 2 mil toneladas de miel que lo sitúan como noveno productor nacional; el 50% de la miel se exporta a países como Alemania, Japón, Reino Unido, España y Estados Unidos.
  Rubén Medina Niño, titular de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroalimentario (Sedrua), dio a conocer que en la entidad 105 de los 113 municipios producen la miel, siendo Zamora, La Piedad, Uruapan, Pátzcuaro, Morelia, Apatzingán, Zitácuaro, Múgica, Buenavista y Sahuayo, los que encabezan la producción.
 De manera oficial se cuenta con un padrón de 950 productores, distribuidos en 96 municipios del estado. El secretario Medina Niño señaló que en el sector rural de la entidad se han iniciado labores para fortalecer las actividades de sanidad e inocuidad en colmenas y apiarios, con la finalidad de mejorar e incrementar la producción, y que actualmente en la entidad son 105 municipios en los cuales se produce miel.
  Más de un 50% de la producción de miel que se produce en Michoacán, se envía a países como Alemania, España, Japón, Reino Unido y Estados Unidos; un 30% se consume en el estado y el resto va al mercado nacional, detalló el secretario.
  El funcionario estatal señaló que el municipio de Múgica tiene la mayor producción de miel con 190 toneladas, seguido por Buenavista con 130 toneladas y en tercer lugar sigue Sahuayo con 127 toneladas al año; las anteriores cifras están registradas de manera oficial el Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), destacó.
  Por su parte, el médico Julián Cuauhtémoc Rodríguez, presidente del subcomité  Estatal de Apicultura  en Michoacán, refirió que las abejas son de trascendental importancia toda vez que contribuyen a la polinización de las plantas, mejorando el rendimiento y la producción de los frutos y hortalizas.
 Actualmente el Subcomité cuenta con 50 organizaciones de apicultores en Michoacán e informó que poco a poco la organización del sector se ha fortalecido logrando juntos y de manera coordinada enfrentar los retos que aparecen, como las plagas que afectan a las abejas, u otro tipo de amenazas para los insectos polinizadores.
  Las abejas, dijo, son responsables de la polinización del 70 por ciento de las flores, tanto silvestres como de cultivos agrícolas de ahí su importancia, además de producir un producto muy demandado, coadyuvan en el incremento de los frutos.
  Las abejas forman parte importante de la diversidad de especies y son las responsables de la reproducción de muchas plantas, ya que cada vez que una abeja recoge néctar y polen y se desplaza a otra para hacer lo mismo, realiza uno de los actos más beneficiosos para las plantas, la polinización, de la que depende el 84 por ciento de los cultivos comerciales que alimentan a la humanidad.
Esta no sólo se queda para la producción de frutales, frutos secos y semillas, sino que está en todas partes, en las plantas de cobertura, pastizales, hierbas, árboles y en forrajes para la alimentación del ganado.
Además, las abejas son una de las mejores opciones como control biológico de plagas; existe un hongo denominado BVT-CR7 que se adhiere a las patas de las abejas y mediante su proceso de pecoreo lo distribuyen en todo el cultivo, neutralizando así los parásitos y bacterias.
Existen  varios tipos de miel en México tales como; miel de acahual o mantequilla, miel de aguacate, miel multiflora, miel de mezquite, miel de tajonal, miel de tsitsilché, mieles peninsulares, lo que la diferencian es su color, textura y sabor.

Importación de abejas con Loque Americana pone en riesgo la apicultura

La Asociación de Apicultores Orgánicos de Lambayeque y la Confederación Peruana de Apicultores exigen al Senasa paralizar importación de abejas de Chile por registrar enfermedad

El Perú es uno de los pocos países cuyas colmenas no están afectadas por el "loque americana" | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Cortesía Asociación de Apicultores Orgánicos de Lambayeque
La importación de abejas reinas de Chile o de cualquier otro país que tenga sus colmenas infectadas con la enfermedad “loque americana”, pondrá en riesgo la sanidad de las abejas que tenemos libre de las enfermedades denunció el presidente de la Asociación de Apicultores Orgánicos de Lambayeque, apicultor José Elías Zeña del Valle.
El dirigente cuestionó que el Servicio Nacional de Sanidad Agraria –Senasa-, emitió la resolución directoral N° 0012-2018-SENASA a través de la cual se estaría beneficiando a un pequeño sector empresarial en desmedro de miles de apicultores en el país ante el inminente riesgo del ingreso de la terrible enfermedad del “loque americana” que afecta a la población de abejas en Chile y muchos otros países.
Zeña del Valle puntualiza que el Perú es uno de los pocos países cuyas colmenas no están afectadas por este mal en su producción de miel y la única forma de controlar esta enfermedad es quemando a las abejas junto con las colmenas y todos los materiales que se contaminaron, lo cual ocasionaría graves perjuicios económicos al sector apícola peruano.
“Nos preocupa la indiferencia de las autoridades del Senasa y del Ministerio de Agricultura así como la ineficiente especialización de personal de SENASA para efectuar el control y vigilancia en los aeropuertos y otras vías e ingreso al país, para impedir el ingreso de material biológico de contrabando contaminado” indicó el dirigente apícola.
Protesta
Zeña indicó que si en la brevedad que el caso amerita, los funcionarios del SENASA y del Ministerio de Agricultura no atiende el pedido de suspensión por 180 días de la importación de abejas reinas de Chile, y la derogatoria de su Resolución Directoral N° 0012-2018 los apicultores saldrán a las calles de Lima con familias y sus colmenas de abejas para exigir respeto a la actividad apícola.

Documento que aun no tiene respuesta por parte de las autoridades del sector | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Cortesía José Elías Zeña del Valle

Descarta riesgo para la producción apícola

El Ministerio de Agricultura y Riego – MINAGRI aseguró que las medidas y exigencias sanitarias establecidas por el Servicio Nacional de Sanidad Agraria -SENASA para la importación de abejas provenientes de Chile, garantizan la ausencia de riesgos de introducción de enfermedades como Loque Americana, por lo que la producción apícola del Perú se encuentra asegurada.
El SENASA precisó que ejecuta medidas sanitarias de manera permanente para prevenir la introducción de plagas y enfermedades al Perú que afecten nuestro sector agroalimentario, que incluye el control sanitario de las importaciones, exportaciones, reexportaciones y tránsito de mercancías, sustentado en ordenamientos legales.
Asimismo, mencionaron que se busca regular las importaciones de este tipo de productos y evitar la introducción de abejas reinas a través de contrabando, lo cual sí constituye un alto riesgo para la introducción de Loque Americana, enfermedad no presente en el Perú. Por eso establece protocolos sanitarios, en base a estudios epidemiológicos de las áreas de origen y destino, aislamientos y cuarentenas

Confirman pérdidas cuantiosas en la apicultura tras paso de huracanes

Así lo aseguraron los agricultores

Por Inter News Service
 

 DOMINGO 27 DE MAYO DE 2018

Abejas, insectos milenarios con microchips

    “Sin las abejas la vida en la tierra no duraría más de cuatro años”. Es una aseveración en la que coinciden científicos de todo el mundo, quienes basan su teoría en la importancia que tienen estos insectos para la naturaleza en su conjunto.
    La actividad apícola se realiza desde la antigüedad, sin embargo los mayores avances se tienen a partir de la explotación industrial. Actualmente la apicultura enfrenta importantes retos -- entre otros -- la creciente mortalidad de las colmenas sin causas aparentes, el aumento de enfermedades y depredadores, el uso de químicos sintéticos en la agricultura, de transgénicos y el abandono del sector rural.

    Ahora bien, las innovaciones realizadas en las últimas décadas están basadas en perfeccionar o adaptar técnicas en zonas concretas, mejorar herramientas o hacer el trabajo de apicultor lo más rápido y llevadero posible. Pero hasta ahora no se ha alcanzado ninguna innovación que marque un antes y un después. Es decir, los materiales y los procesos son los mismos que en el siglo pasado.
    Afortunadamente hoy en día, existe interés en el tema por parte de un organismo internacional, la Organización para la Investigación Industrial y Científica de la Mancomunidad de Australia. La Iniciativa Global para la Salud de las Abejas Melíferas busca conocer las causas de su declive y para ello serán colocados microsensores o microchips en el tórax de 10 mil abejas, proyecto en el que participan expertos de México, Brasil, Nueva Zelanda y Reino Unido.
    Explican que se trata de colocar en las abejas microchips que pesan 5.4 miligramos, miden 2.5 milímetros y contienen una batería que genera su propia energía por la vibración. Entre los muchos datos que registra esta tecnología se encuentra la distancia recorrida desde que sale de la colmena, dieta, exposición a pesticidas, datos del clima y del hábitat.
    En fin, la apicultura ha demostrado que puede transformarse en una herramienta idónea para el desarrollo territorial, fundamentalmente en la agricultura familiar sobre la base de modelos asociativos, actividad que requiere ser valorada por la importancia milenaria que la antecede y rescatada en beneficio de todos los habitantes del planeta.
    Heidy Wagner Laclette

    El desarrollo de la apicultura reduce la pobreza en Jilin

    Pueblo en Línea  2018:05:25

    Wangqing, Jilin, 25/05/2018 (El Pueblo en Línea) - Liu Zailong regresa a su casa después de comprobar una colmena ubicada en la aldea Dongtai, en Wangqing, provincia de Jilin, 22 de mayo del 2018. Este octogenario campesino labora como apicultor para aumentar sus ingresos personales. Su aldea se ha planteado desarrollar la apicultura para reducir la pobreza. (Foto: Xinhua/ Xu Chang)
    Liu Zailong charla con su esposa en su casa situada en la aldea Dongtai, en Wangqing, provincia de Jilin, 22 de mayo del 2018. Este octogenario campesino labora como apicultor para aumentar sus ingresos personales. Su aldea se ha planteado desarrollar la apicultura para reducir la pobreza. (Foto: Xinhua/ Xu Chang)
    Liu Zailong revisa una colmena ubicada en la aldea Dongtai, en Wangqing, provincia de Jilin, 22 de mayo del 2018. Este octogenario campesino labora como apicultor para aumentar sus ingresos personales. Su aldea se ha planteado desarrollar la apicultura para reducir la pobreza. (Foto: Xinhua/ Xu Chang)
    Liu Zailong revisa una colmena ubicada en la aldea Dongtai, en Wangqing, provincia de Jilin, 22 de mayo del 2018. Este octogenario campesino labora como apicultor para aumentar sus ingresos personales. Su aldea se ha planteado desarrollar la apicultura para reducir la pobreza. (Foto: Xinhua/ Xu Chang)
    Liu Zailong revisa una colmena ubicada en la aldea Dongtai, en Wangqing, provincia de Jilin, 22 de mayo del 2018. Este octogenario campesino labora como apicultor para aumentar sus ingresos personales. Su aldea se ha planteado desarrollar la apicultura para reducir la pobreza. (Foto: Xinhua/ Xu Chang)
    Liu Zailong tapa una colmena ubicada en la aldea Dongtai, en Wangqing, provincia de Jilin, 22 de mayo del 2018. Este octogenario campesino labora como apicultor para aumentar sus ingresos personales. Su aldea se ha planteado desarrollar la apicultura para reducir la pobreza. (Foto: Xinhua/ Xu Chang)
    (Web editor: Rosa Liu, Rocío Huang)

    INAUGURADA LA MUESTRA “MUNDO MIEL”
    Un recorrido fascinante por la actividad apícola regional
    Permanece abierta la muestra apícola “Mundo Miel”, primera exposición realizada en conjunto por el INTA Rafaela y el Museo Histórico Municipal. Sus contenidos serán exhibidos hasta el mes de septiembre y son producto de resultados de investigación y desarrollo del INTA en apicultura.
    Redacción El Santafesino
    23/05/2018

    La muestra posee un espacio sensorial para “sentir” la colmena, e incluye actividades especiales dentro de los más de tres meses que permanecerá abierta al público.

    Fuente: Comunicación INTA Rafaela

    La importancia de la polinización y de las abejas en el equilibrio del ecosistema, los pormenores de una actividad tan apasionante como la apicultura, los elementos que la componen, los juegos para los más pequeños, y la voz de los apicultores compartiendo en primera persona sus inicios y sus sueños, fueron los ejes sobre los cuales se montó esta muestra, que como su nombre lo indica, reunió en su primer día a más de 300 personas de Rafaela que se acercaron al Museo Histórico a conocerla.
    Cuatro salas con juegos, preguntas, información técnica, objetos, vídeos y degustación (sólo en su día inaugural) componen Mundo Miel, una exposición organizada en el Museo Histórico Municipal por el INTA Rafaela y la Secretaría de Educación de la Municipalidad de Rafaela. Niños y adultos, en su recorrido, pueden conocer de qué se trata esta actividad productiva, cuáles eran los elementos que se utilizan para la extracción de la miel, cuál es la importancia de su consumo diario, cómo se fabrica y sobre todo, cuál es la relevancia que las abejas tienen en la producción de alimentos. Sus contenidos serán exhibidos hasta el mes de septiembre y son producto de resultados de investigación y desarrollo del INTA en apicultura.
    “Mundo Miel” tiene como objetivos presentar a la apicultura como actividad productiva que se desarrolla en la ciudad de Rafaela; comunicar información técnica relativa a la apicultura mediante actividades lúdicas y muestra estática a diversos públicos; y destacar la muestra como la actividad local principal en el marco de la Semana de la Miel 2018.
    Una muestra que pretende recorrer la región
    Desde antes de su inauguración, varias escuelas locales solicitaron visitas guiadas a la muestra, y apenas inaugurada, otros museos de localidades cercanas solicitaron poder exhibirla en sus propias instalaciones.
    Esta muestra, nacida itinerante, consiste en una exposición de información técnica, materiales relacionados a la producción apícola, incorpora la voz de los apicultores locales contando su experiencia, sus sueños y su modo de amar esta actividad, y conecta con juegos para niños de todas las edades los conceptos técnicos de modo lúdico. También posee un espacio sensorial para “sentir” la colmena, e incluye actividades especiales dentro de los más de tres meses que permanecerá abierta al público.
    La propuesta nació como parte de la Semana de la Miel 2018, y se enmarca en el Programa Nacional Apícola (Proapi), en el Proyecto Específico Gestión de la Innovación apícola como aporte al desarrollo territorial y el Proyecto regional con enfoque territorial de la Zona Mixta de Santa Fe.
    Qué es la Semana de la Miel
    Es una semana al año, dedicada a la promoción del consumo de miel en todo el país con el objetivo de fomentar su consumo y lograr que la miel forme parte de las compras habituales de los argentinos.
    Se trata de una producción federal que se desarrolla en distintas provincias de nuestro país. En este caso, el aporte local del INTA Rafaela fue en conjunto con el Museo Histórico Municipal, desarrollando la muestra apícola “Mundo Miel”.
    Para visitarla
    Se puede hacer de martes a viernes de 9 a 12hs. y de 16 a 19hs. y los domingos de 17 a 20hs. Para solicitar turno para visitas guiadas se debe llamar al teléfono 03492-435050 o al mail museohistorico@rafaela.gob.ar

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    Niños y adultos, en su recorrido, pueden conocer de qué se trata esta actividad productiva, cuáles eran los elementos que se utilizan para la extracción de la miel, cuál es la importancia de su consumo diario, cómo se fabrica y sobre todo, cuál es la relevancia que las abejas tienen en la producción de alimentos. 

    Fuente: Comunicación INTA Rafaela