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La primavera es el momento en que las abejas se reproducen y se puede observar el ecosistema de los enjambres.  El medio natural de multiplicación de colonias para las abejas se llama enjambre. El período de formar enjambres en primavera suele durar alrededor de tres semanas. Normalmente, un solo enjambre de abejas se divide y se divide en dos durante el período de enjambre. Eventualmente pueden formarse otros más pequeños, enjambre secundario, etc. En esta entrada trataremos de cómo es el Ecosistema de los Enjambres.

 

     Checkerboarding o Tablero de Ajedrez

Debido a que el enjambre generalmente significa una pérdida de fortaleza de la colmena que conlleva una pérdida de producción, los apicultores tratan de desalentar este comportamiento. Una forma en que los apicultores eliminan la necesidad de enjambrar en sus colmenas es comprando nuevas abejas reinas cada primavera para reemplazar a sus viejas reinas, más propensa a enjambrar, y que produjeron su colmena el otoño anterior. Otro método comúnmente utilizado por los apicultores para desalentar la formación de nuevos enjambres es la creación de una colonia de inicio. Crear una colmena de arranque y luego dividirla anima a las abejas a permanecer en sus colmenas. Algunos apicultores creen que las abejas solo necesitan enjambrar cuando tienen abundante comida en la colmena. Los apicultores que suscriben a esta teoría utilizan un método llamado checkerboarding o tablero de ajedrez para desactivar ese instinto que lleva a sus abejas a enjambrar, el Ecosistema de los Enjambres. El apicultor retira unos panales en sus colmenas, algunos de los cuadros de miel, e introduce en su lugar cuadros con cera nueva estirada. Las abejas perciben que no tienen miel de reserva  y por lo tanto se elimina en las abejas la necesidad de enjambrar.

 

     Reinas 

Es inusual que las abejas enjambren cuando hay una reina joven en la colmena de abejas. A medida que pasa el tiempo y la Reina envejece es cuando la colmena se prepara normalmente para formar nuevos enjambres. Por lo general la reina mayor se va con el enjambre primario, dejando una reina virgen en su lugar. Cuando la reina vieja se prepara para enjambrar con el enjambre primario, deja de poner huevos. Se concentra en ponerse en forma para volar cuando salga de la colmena (será la única vez que la reina volará desde que salió en su vuelo nupcial). Cuando los enjambres más pequeños abandonan la colmena, suelen ir acompañados de una reina virgen.

Cuando un enjambre dejan la colmena por primera vez, las abejas no suelen alejarse demasiado de la colmena que siempre han conocido. Después de huir del nido, las abejas se asientan en una rama de un árbol cercano o debajo de un alero. Las abejas obreras se agrupan alrededor de la reina, protegiéndola. Una vez que tienen a la reina protegida, abejas exploradoras recorren los alrededores. Una vez que hallan un lugar adecuado para establecer una nueva "colmena", lo convertirán en su nuevo hogar.

Algunos apicultores ven el enjambre como una ventajosa manera de abastecer sus colmenas. Un criador de abejas experimentado no tiene problemas para capturar un enjambre. Los apicultores pueden usar una feromona para atraer el enjambre de abejas.

 

     Abejas Africanizadas

Cuando pululan, las abejas no llevan comida adicional con ellas. La única miel que pueden tomar de la colmena paterna es la miel que consumen.    Aunque las abejas normalmente se agrupan solo durante la primavera, no ocurre lo mismo con las abejas africanizadas, también llamadas abejas asesinas, que en climas tropicales pueden crear mas de un enjambre. Las abejas africanizadas también enjambran cuando tienen dificultades para encontrar comida.

Por lo general, las abejas no persiguen a las personas cuando forman parte de un enjambres, pero su presencia en un lugar causa mucho temor en las personas. Normalmente es habitual que se llame a un apicultor para capturar un enjambre de abejas.

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Transgénicos

     Transgénico

Los transgénicos, seres vivos concebidos artificialmente mediante ingeniería genética con mezcla de DNA de otros organismos en sus genes, regresan a mi mente para evocarme malos recuerdos. Tiempo ha pasado desde mi última entrada en la que precisamente comentaba y cuestionaba las razones del desaparición de nuestras colmenas.  No se intuía causa aparente que lo justificara. Tampoco se halla por ningún lado, ni arma del delito, ni cadáveres, acaso escayolados, duros o quizás blandos y malolientes cuerpos yacentes, de nuestras queridas socias.

     VUELO BIO-PMW

El pasado día 3 de septiembre de madrugada, procedente de Bilbao (España), aterrizaba en Brasil, en el aeropuerto Brigadeiro Lysias Rodrigues de Palmas, Tocantins.

     Colmenares

Durante los 2 meses de descanso en Polientes, Real Valle de  Valderredible (Cantabria), España, he tenido tiempo de visitar y recorrer en bicicleta algunos de los parajes y paisajes que hace unos pocos años mantenían alimentados y surtidos los enjambres de mi apiario. Del mío y las otras decenas de colmenares que se divisaban o adivinaban por doquier.
    En más de una ocasión en mis años mozos tuve que desandar el camino. Durante alguna excursión por los montes del cántabro valle del Ebro, apareciendo tras el tupido velo de los matorrales de escobas, debí retroceder sobre mis pasos para no plantarme en medio de un colmenar y sufrir la aguijoneada ira de sus celosas guardianas .
Pero aquellos eran otros tiempos, que decían mis abuelos. Seguro que los tuyos también.

     Los años Pasados

Me refiero a los años de la dictadura franquista, cita obligada por la acotación meridiana que hace del tiempo en el que lo rústico y rural, además de rancio, campaba a sus anchas por los campos y ciudades españolas, que no sólo los estadios de fútbol.
En aquella lejana y triste etapa de la historia de España, nuestros campos, ríos, montañas, sembrados, fauna, y etc., etc., etc. Existían y nos hacían vivir naturalmente, rústicos y, sobre todo en los periodos vacacionales, cuando regresábamos al pueblo de vacaciones, rurales, muy rurales.
La leche salía de la teta de vaca, no del tetrabrik, y yo me ocupaba de ir con la cantimplora a por ella. Bien de mañana 1 centímetro de amarillenta nata reposaba sobre su superficie.
¡Qué rebanadas de pan de hogaza cubiertas nata y miel me preparaba la abuela María!.
En aquellos tiempos, recuerdo sin remilgos, como atravesaba los trigales al regresar de bañarme en el río Ebro. Arrancaba las espigas de trigo para hacer chicles con sus granos. En el patatal despistaba algunas patatas de sus tierras para hacernos unas tortillas y birlábamos algunas manzanas de los árboles.
¡Qué tiempos!
Todo era natural, las frutas, sobre todo las manzanas, venían con sus gusanos, los armarios de vez en cuando cobijaban alguna polillas, también las carcomas corrían por los muebles, los campos se abonaban con boñigas -me consta que esta práctica se sigue manteniendo- aunque ahora además se rocían con productos químicos (transgénicos) que ya sabemos los efectos que producen en las aguas y el ecosistema en general, incluidas en nuestras queridas y necesarias abejas-.
Pero esos tiempos, si no cambian las cosas y el hombre se hace más responsable con su manera de entender la existencia, quedan para el recuerdo. A ver quién es el valiente que en la actualidad se arriesga a meterse en la boca nada de lo que produce la tierra sin antes frotarlo con ajax. Lo mismo ocurre con los animales y sus productos.
Las abejas desaparecen a causa de los transgénicos y ya sabemos el porqué del uso de los transgénicos.. 

 

Recapitulando

Recapitulando sobre todo lo escrito, podríamos trasladar el ejemplo de las abejas a nosotros como especie, los seres humanos, e imaginarnos que si habitualmente nuestros hijos hiciesen chicles con los granos de trigo, por poner un ejemplo bastante pueril, y esta actividad la hicieran día tras día, hora tras hora, flor tras flor, miles de veces, tantas como flores o granos existen en los campos, seguramente estaríamos hablando del fin de la humanidad, un fin tan seguro como es que si las abejas siguen desapareciendo por arte de la magia de los transgénicos, se cumplirá la profecía que en su día hizo Albert Einstein.

Experiencia

EAhora, como he señalado, anteriormente vivía en Brasil, lugar donde las semillas en ocasiones suelen ser de origen transgénico (ser vivo que ha sido concebido artificialmente mediante ingeniería genética con mezcla de DNA de otros organismos en sus genes). 
Allí la apicultura no existe tal y como la practicamos en España. Existe una actividad parecida que también interacciona con las abejas pero que se basa en manejar y gestionar los enjambres en sus colmenas para extraer la enorme cosecha de miel varias veces al año. Esa es la experiencia que yo he vivido en Palmas, Tocantins, en donde las colmenas apenas se tocan hasta que la cosecha está preparada y lista para catar.

    Asentamiento de Apicultores de Taquaruçu

   Esta experiencia me ocurrió cuando fui invitado a visitar el asentamiento de Apicultores de Taquaruçu para conocer el lugar y dar un pequeño discurso sobre la importancia de la apicultura y su importancia como preservadora del medio ambiente y en último término de la vida en la tierra.
Lo primero que me llamó la atención fue el lugar y la disposición de las colmenas que se encontraban situadas bastante lejanas unas de otras. También eran curiosos los ahumadores que portaban los apicultores y que tenían un tamaño que obligaba a usar las dos manos para accionarlo. Parecían ahumadores para enjambres de abejas del tamaño de una perdiz. Era imprescindible la participación de 2 personas para llevar a cabo cualquier revisión, uno ahumaba mientras el otro operaba. Podemos decir que quitar las hierbas eran lo que hacían, pues rodeaban las colmenas y continuamente crecían amenazando con cubrir las piqueras.
    Me aventuré y abrí alguna de las colmenas.  El estado de los cuadros y la cera era perfecto, blancos y blanca. Hice una revisión rápida y me percaté que las abejas se movían sobre los lomos de los cuadros rápidamente. Estaban nerviosas. A mi lado estaba el compañero del ahumador accionando el fuelle rítmicamente, prevendo alguna nefasta reacción. Finalmente todo discurrió como estaba previsto, sin ningún percance que lamentar. Para mi gusto fueron unos enjambres de abejas africanizadas bastante europeizadas. Lo que cuenta la mitología popular y aparece con frecuencia en los periódicos brasileños me parecía una broma. Aunque se mostraron muy alteradas y rápidas cuando abrí las colmenas, no presentaron ningún problema ni reacción agresiva mientras revisaba los cuadros. 
Actualización:
Hace unos meses tuve contacto con un apicultor miembro de la Universidad Federal de Campina Grande (UFCG) en Paraiba, Brasil.   Aquí os muestro una serie de fotos de su trabajo. 

    Conclusión

   El problema de agresividad de las abejas africanizadas, además de la genética de la apis mellífera scutellata que las hace más defensivas, estriba en el hecho de que no se las maneja con los cuidados propios de un apicultor de raza.  De hecho el trato que reciben es más de parte de abejeros que únicamente visitan las colmenas para robarles su miel. Personas desconocidas que incluso llegan a quemar las colmenas con toda su población dentro. Es decir, que  si tratas bruscamente a una vaca posiblemente lo único que recibas sean patadas. Aunque claro, que también por muchas monerías que le hagas a un tigre nunca se comportará como un gato.
De hecho es esa rumorología, junto con el clima tropical tórrido y la falta de una infraestructura rural adecuada, además de leyes agrícolas y apícolas que definan las instalaciones de colmenares, delimitando las distancias, el número de colmenas, etc., etc., quién frena a la hora de instalar un apiario.
Así que como apicultor que soy necesito y quiero transmitir mis conocimientos a cualquier persona que los precise.

  Caballete anti-hormigas para colmenas

El caballete anti-hormigas para colmenas es, de entre todas las trampas, marcas, materiales, etc., y otros utensilios para colmenas, la protección más necesaria en casi todos los apiarios. Da igual la su latitud en donde se encuentre nuestro colmenar, siempre hay algún modelo preferido dependiendo del país. También influirá en la elección de nuestro Caballete anti-hormigas para colmenas la fauna e insectos que pululen por los alrededores. Y a todos los apicultores nos gusta comentar y relatar nuestras aventuras en el colmenar. Compartir las nuevas técnicas o los inventos que hayamos puesto en marcha con buenos resultados. De los otros inventos, los fracasados o menos exitosos, mejor hablamos otro día.

Apicultor Brasileño

Recientemente mantuve una conversación con mi buen amigo Baltazar O. Ferreira. Se trata de un apicultor brasileño con el que contacté por Internet durante mi estancia en Palmas, Tocantins, Brasil. Entre 2010 y 2016 estuve en Brasil para echar a andar un ambicioso proyecto apícola. Pero no había contado con la agresividad de la abeja africanizada. Me cegó su hiperactividad y sus múltiples cosechas anuales.

Como les estaba diciendo mediante mi teclado, mi amigo Baltazar me envió fotografías de su sistema de defensa.  Un tipo de caballete anti-hormigas para sus colmenas situadas en el SITIO CASCATINHAS RONCADORAS, Sao José dos Campos - SP

Este sistema es mucho más sofisticado que el utilizado en España, comentado en una entrada anterior en este mismo blog, consistente en unas simples botellas de plástico contadas y rellenas de algún líquido. Esta complicación es absolutamente necesaria para combatir a la hormiga americana, mucho más grande y agresiva que nuestra "dócil", molesta y negra, las hormigas rojas son más agresivas, hormiga campestre. Que la naturaleza es justa y sabia. A gran depredador le corresponde otro de semejante porte y agresividad. Es la lucha por la supervivencia pura y dura.