TRABAJOS DE PRIMAVERA, VERANO Y OTOÑO

TRABAJOS DE PRIMAVERA, VERANO Y OTOÑO

Calendario de trabajos

OBSERVACIONES, EXPERIENCIAS


    Después de la visita de primavera se debe decidir el manejo del colmenar y establecer un plan de trabajo.
    Introduciremos cera estampada en un nido de cría en tiempo favorable.
    Después de varios días comprobaremos el estirado de la cera, la puesta y el depósito de provisiones o bien la escisión de la colonia a uno u otro lado de la cera estampada.
    Preparar un alza  con cera estampada y panales, al ponerla intercalar una hoja de diario.Ver qué ha ocurrido algunos días más tarde.
    Si la mielada es buena comprobar la construcción de panales y el llenado de celdas.
    Evaluar el contenido de una colmena por el movimiento de sus pecoreadoras y sopesándola. Comparar el juicio formado a partir de una pesada y de una inspección.
    Someter a tratamiento a una colmena que hace barba.
    Dispersar una colonia con reina mala.
    Reunir una colmena débil con una fuerte.
    Preparar las colmenas para el invierno.
    Recoger un enjambre e introducirlo en una colmena.
    Trasvasar una colonia.
    Igualar las colmenas.
    Seguir la evolución de la extensión de la puesta, construir un gráfico.


RECAPITULACIÓN Y COMPLEMENTOS

1. Decisiones a tomar después de la primera inspección

A) Elementos de la decisión
    
    La primera inspección de las colonias equivale al inventario anual en número y calidad a los bienes semovientes del apicultor.
    En posesión, por una parte, de todos los elementos de apreciación recogidos en las colmenas y, de otra, los pedidos firmes o previsibles de reinas, jalea real, enjambres y polen, el apicultor orientará la explotación de su colmenar según sus posibilidades de venta de sus productos y las aptitudes de sus colonias.

B) Conocimientos técnicos básicos

    Cuatro cuestiones vienen a la mente del que explota un apiario:

    1. ¿Cuánto tiempo viven las reinas?
    2. ¿A qué edad disminuye su vigor?
    3. ¿El cambio de reina debe ser natural o artificial?
    4. ¿Están todas las colonias en buen estado?

    Inmediatamente se plantea el problema: ¿Qué hacer con tal o cuál colmena?

    1. ¿Cuánto tiempo viven las reinas?
    
    El marcado de las reinas que van a tener un año y su control 1, 2, 3 y 4 años después, prueban que, en las colmenas trashumantes que no enjambran, entre las maestras marcadas:

      1/4 desaparecen en el transcurso del 2º año.
      1/4 mueren entre los años 2º y 3º y;
      1/4 se hace reemplazar durante la 4ª añada de existencia.

      Las reinas de más de 5 años son muy raras.

    2. ¿A qué edad disminuye su vigor?


      Muchos procedimientos permiten medir el vigor o la fuerza de una colonia. Uno de ellos tiene en cuenta la extensión de la puesta o más simplemente el número de cuadros que tienen puesta al final del invierno.
      El conteo de cuadros de puesta y, con mayor exactitud, la medida de su superficie, en primavera, en colonias con reinas de edades diferentes, muestra que:

     – Las colmenas mas ricas en puesta producen más miel.
     – Las maestras más prolíferas al final del invierno habitan las colmenas más pesadas.

    Por otra parte, de forma general: 
    a) Las buenas reinas de uno o dos años deben ser guardadas. Probablemente no enjambrarán.
   b) La reina que tenga tres años aún es buena.Tiene, sin embargo, tiene grandes probabilidades de ser reemplazada, con o sin enjambrazón, durante la añada.
   c) Toda reina que entra en su cuarta añada desaparecerá. Ha perdido, salvo como progenitora, todo su interés.

    3. ¿El cambio de reina debe ser natural o artificial?

     Apoyándonos, de nuevo, en el número de cuadros de puesta en la primera inspección o en el rendimiento de miel, se comprueba que las más vigorosas de las reinas de un año proceden de un enjambre artificial precoz.
     Dicho de otra manera, las colmenas que cambian manualmente de madre tienen menos puesta. Ello no significa que sean menos buenas; el nacimiento tardío de su reina, en la añada precedente, puede ser la razón de la falta de vigor durante el comienzo de su primera primavera.
     La comparación de los rendimientos de colonias con reina, en su segundo año de puesta, no muestra una superioridad de las sustituciones naturales sobre las provocadas. 

    4. ¿Están todas las colonias en buen estado?

      El conteo de los cuadros de puesta, en la primera visita, a veces, revela diferencias importantes entre las colmenas de un mismo colmenar.
        La causa esencial de las diferencias comprobadas procede de la mayor o menor abundancia de provisiones. También intervienen otros factores: subraza de abejas, valor propio y edad de la reina, presercia de piojos en el tórax, etc… Cualquiera que sea la causa, las colonias débiles, sin  razón aparente, se comportan como si uno o varios microorganismos se opusieran a su desarrollo. Estas colonias, tratadas como enfermas, con los medicamentos habituales (sulfatiazol sódico, estreptomicina), generalmente se rehacen. A partir de entonces su manejo sigue el método general.

C) ¿Qué hacer con tal o cuál colonia?

      La respuesta a las preguntas precedentes y los conocimientos adquiridos en la primera inspección permiten distinguir dos categorías de colonias, teniendo, simultaneamente, en cuenta la edad de las reinas y las especulaciones apícolas.

Primera categoría:
      Las reinas próximas a 3 o 4 años (30% del conjunto del colmenar) intentarán enjambrar con lo que será reemplazada una reina vieja por una joven, pero hará perder abejas y miel.

     El apicultor, atento a sus intereses y sus abejas, encuentra para sus colonias dirigidas por viejas maestras uno u otro de los dos destinos siguientes:
    a) Dedica las cepas, a la vez brillantes en el curso de su carrera y no divididas desde hace 2 o 3 años, a la producción de enjambres artificiales o reinas.
     b) Debilita las colonias de mediano valor por desplazamiento o por extracción de cuadros  en beneficio de los nuevos enjambres.
     En los dos casos las abejas reinas serán suprimidas, ya en el curso de la primavera, ya en verano, mediante reunión a otra colonia.

Segunda categoría:

    Las colmenas con reinas de uno o dos años (70% del conjunto) enjambran poco. Dan fácilmente miel y jalea real, pero también pueden convenir para la obtención de enjambres o de reinas.
     Bien entendido, las producciones de un colmenar no son inmutables. Según los recursos melíferos de la comarca, la salida y los precios, se dedicará a cada producción un número variable de colmenas.

      En todos los casos:
     1º. Tratar las colmenas enfermas o que se comportan como tal.
     2º. Eliminar las colmenas mediocres inmediatamente o esperar al momento más favorable a su desaparición. Por ejemplo, es lógico y rentable:
      – aprovechar la puesta de todas las reinas durante el periodo de cría que se extiende de enero a junio;
      – seguidamente colocar las abejas y la puesta de las colmenas mediocres en colmenas fuertes o medianas; las reinas de menor valor desaparecerán; sus abejas aportarán, a las colmenas que habrán sido aceptadas sin dificultad al comienzo de la mielada, un suplemento muy apreciable de miel.
   3º. Sacar los enjambres y las reinas de cepas poco enjambradas y de elevado rendimiento de miel. Una reina vieja tiene la ventaja de haber sido explotada y, por lo tanto, probada.
   4º. Obtener jalea real en las colonias que crian reinas con facilidad.
   5º. Producir miel y polen con el resto de colmenas disponibles.

D) Cómo dirigir un colmenar

    La dirección individual de cada colmena, la más lógica y la única científica, recomendada en los apiarios familiares, debe, en ocasiones, ceder su sitio, en los grandes colmenares, a una dirección colectiva.
    Ahora bien, una conducción colectiva supone una separación de elementos semejantes que tendrá lugar después de la inspección de primavera o bien después de igualar las colonias, es decir, empobreciendo las colmenas fuertes y enriqueciendo las débiles.
   Terminada la inspección de primavera, el apicultor sabe, por ejemplo, que las colonias poseen, por término medio, 5 cuadros de puesta y que las desviaciones van de 3 a 8. La uniformización o igualación consiste en sacar de las colmenas que tienen más de 5 cuadros de puesta todos los cuadros que sobrepasen esta cifra eligiendo preferentemente las de pollo operculado.
    Por el contrario, las colmenas que cuentan con menos de 5 cuadros de puesta recibirán, en medio del nido de cría, los panales extraídos de las colonias fuertes. 
    De esta forma, un mes más tarde las colonias poseerán, unas y otras, sensiblemente igual pollo y población.
    Cada colmenar igualado consiste, pues, en un conjunto de colonias poco diferenciadas en que los trabajos idénticos serán ejecutados el mismo día.  La colocación de alzas, por ejemplo, se hará de una sola vez, mientras que si las colonias no hubieran sido iguales, hubiera sido necesario operar en cuatro o cinco veces.
    La igualación facilita el trabajo de quien las explota.  Pero no ofrece sino desventajas. Se corre el riesgo de transmitir enfermedades contagiosas, se perturba la actividad de las abejas; se enmascaran las diferencias individuales no permitiendo conocer el valor relativo de las colonias, ni su selección.
    En suma, existen dos formas de dirección de colmenares:
    – conducción individual, lenta, segura y racional;
    – dirección colectiva, rápida, no permite la comparación de colonias.
    Al semiprofesional le conviene un sistema intermedio entre ambos.
    Después de la inspección de primavera, todas las colmenas buenas serán multiplicadas especialmente las que tengan reina vieja y que, durante dos o tres años, han dado mucha miel.
   Las otras colmenas, las menos activas, serán igualadas y conducidas según el método colectivo.
  En verano, los buenos enjambres entran en trashumancia los primeros. Las colonias igualadas, cuya conducción ha exigido poco trabajo, serán transportadas el viaje siguiente y colocadas, desde su llegada, sobre los enjambres ya asentados. La reunión puede tener lugar el mismo día.
   Al final de la estación, si las colonias han sido reunidas, subsistirá una, generalmente la de abajo, dirigida por una joven reina. La reina menos buena colocada en el piso superior, habrá desaparecido; la miel sustituirá a su puesta.
   Este procedimiento no permite la comparación de rendimientos, ya que la miel resulta del trabajo en común del enjambre y de la colonia que se le ha unido. Pero esta técnica ofrece la ventaja de concentrar la actividad del apicultor sobre las colmenas mejores cuya perpetuación asegura. Las otras poblaciones juegan el papel de gruesos paquetes de abejas que van, al comienzo de la gran mielada, a enriquecer las colonias del futuro.

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