En 30 años perdieron un 25 por ciento de sus especies

 

 

 

 

Hasta un 25 por ciento de las 20.000 especies de abejas conocidas hasta la fecha han desaparecido de los registros del Centro de Información sobre la Biodiversidad Global (Gbif) desde 1990, según un estudio publicado por los biólogos argentinos Eduardo Zattara y Marcelo Aizen, de la Universidad Nacional del Comahue (UNC). 
El Gbif proporciona datos sobre todos los tipos de vida en la Tierra, en este caso ha permitido tener un enfoque global acerca de la disminución en las poblaciones de abejas silvestres, algo que ya se había estudiado a un nivel más local y regional.

Causas en el descenso

Las abejas son una especie apícola muy dependiente de la variedad de la flora, están acostumbradas a hábitats heterogéneos. La transformación masiva de la tierra hacia grandes extensiones de producción agrícola es una de las principales causas que explican el descenso de su población, según el estudio, publicado el pasado 22 de enero.

Eduardo Zattara y Marcelo Aizen afirman que la homogeneidad del hábitat y empleo de pesticidas y productos químicos agrícolas se suman como condicionantes de este descenso de especies apícolas a la masiva urbanización, el cambio climático y el comercio internacional de especies de abejas, el cual provoca el dominio de especies invasoras en los registros de algunas zonas, desplazando a las endémicas.

 

Procedimientos en el estudio

Para llevar a cabo el estudio, los biólogos de la UNC han realizado paralelamente dos análisis, uno del conjunto de himenópteros (abejas, abejorros, avispas y hormigas) y otro del subconjunto de antófilos, filtrándolo a las familias de abejas Melittidae, Andrenidae, Halictidae, Colletidae, Megachilidae y Apidaede a través de bases de datos fundamentadas en colecciones de museos, estudios moleculares y encuestas de biodiversidad en universidades y registros de “observación ciudadana”.

Según el estudio, el número de especies registradas alcanza un máximo después de 1950 y comienza a experimentar una caída notable a finales de siglo, pese a coincidir con el aumento de estudios de registro, que experimenta una tendencia más pronunciada después de 1990.

Los gráficos aportados por el estudio evidencian un descenso de especies registradas del 8 por ciento entre 1996 y 2005 tanto para la muestra general como para el subconjunto y un descenso del 22 y del 26 por ciento respectivamente, entre 2006 y 2015, por lo cual según los registros del Gbif se han documentado menos especies de abejas a nivel mundial desde aproximadamente la década de 1990.

 

Distinciones de la muestra

El estudio asevera que las abejas de lengua larga (Megalichidae y Apidae) han experimentado un declive mayor a partir de 1996, mientras que ese declive es anterior para las familias Andrenidae y Halictidae y posterior para la Colletidae, las tres pertenecientes a las abejas de lengua corta.

En relación con la evolución generalizada del resto de himenópteros, el estudio afirma que las avispas experimentan también una disminución, pero más suave, iniciada antes de 1996, mientras que las hormigas no muestran evidencias de un decrecimiento en la riqueza de especies registradas mundialmente.

 

Datos por continente

Eduardo Zattara y Marcelo Aizen hacen a su vez una distinción del decrecimiento por continentes, la cual muestra a Oceanía como el único en el que en número de especies de abejas no disminuye.

 

En América del Norte la disminución de especies se hace más pronunciada entre 1986 y 2015, mientras que Europa presenta dos periodos de declive, uno más pronunciado entre los 60 y los 70 y otro más suave entre los 80 y los 90 para luego estabilizarse.

Por otro lado, en África la caída es constante a partir de 1980 y en Asia “parece haber comenzado dos o tres décadas antes” según afirma el estudio.

 

Conclusiones

Los biólogos concluyen su investigación afirmando que “estamos atravesando un declive global en la diversidad de las especies de abejas que necesita la atención inmediata de los gobiernos y las instituciones internacionales”, de lo contrario afirman que esta disminución “afectará la polinización de plantas y cultivos silvestres y tendrá consecuencias ecológicas y económicas más amplias”.

Fuente: Agencia EFE

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