Saltar al contenido

Estafa de la mieles originarias y no originarias.

250319

Cambalache Legal

 

estafa de la miel
Origen: Mezcla de mieles originarias y no originarias de la UE.

El tercer producto más adulterado del mundo:

"Envasan con su nombre un producto que no es miel"

Los apicultores denuncian la falta de claridad en etiquetado de la miel. Aseguran que en muchas ocasiones se trata de productos que no han sido extraídos de las colmenas españolas.
Producción
España genera cerca de 30.000 toneladas de miel cada año, y dentro de nuestro país, Andalucía es la Comunidad que más miel produce.
"El robo de colmenas está a la orden del día", asegura un apicultor de Coria del Río. Nos explica cómo sus 70 colmenas tienen que estar cerradas bajo llave. De una colmena se pueden sacar "30 kilos de miel en un año bueno", según afirma.
En España se produce el 50% de toda la miel que se consume, y los apicultores exigen un etiquetado correcto del producto: "Hay una industria que está estafando, envasando un producto que no es miel con su nombre". Es la Estafa de la miel.
Coste de la Miel
Producir un kilo de miel en España cuesta 2,70, un precio que dista de las mieles más baratas del mercado, con las que aseguran "no pueden competir". "Nosotros con lo que podemos competir es con calidad, casi toda nuestra miel se exporta y la que se consume aquí es la que nos traen de fuera".
Miel líquida
El aspecto de estos productos también se diferencia de la miel recién extraída. Una de las garantías de que se trata de un producto de calidad es la cristalización de la miel. Sin embargo, en esta Estafa de la miel, "Elevan la miel a una temperatura excesiva y destruyen todas sus propiedades con el fin de hacerla líquida".
Etiquetado

La información del etiquetado puede indicar que contiene un 1% de miel europea y un 99% de miel de terceros países. Para clarificar el etiquetado deberían poner el país y que tanto por ciento de miel lleva". Estas exigencias ya se negocian con el Gobierno para dar más transparencia al consumidor.

También se encuentra bajo sospecha el origen floral que recogen las etiquetas: "Para saber si realmente es una miel de lavanda o de brezo, debemos examinar el polen, el  ADN de la miel. Además, bajo la denominación "Miel de Flores" se camuflan y esconden todo tipo de mieles que protagonizarán la estafa de la miel.

Son mieles que se venden las grandes superficies bajo marcas desconocidas y que normalmente están compuestas de producciones extranjeras, en su mayoría mieles chinas, debido a su bajo precio.

Grandes Superficies

El ejemplo más cercano lo tenemos en Mercadona, Carrefour, Lidl, Dia, etc., que cuentan con su propia marca de miel. Mieles totalmente líquidas y perfectamente etiquetadas en cuyas etiquetas indican claramente su origen.

Estafa de la miel
Origen: Mezcla de mieles originarias y no originarias de la UE.

"Origen: Mezcla de mieles originarias y no originarias de la UE",  y es aquí es dónde entra la Estafa de la Miel. Si el comprador lee la etiqueta puede pensar en dos direcciones y cualquiera de las dos le empujará a hacer la compra de este producto.

1-Puede ocurrir que si el comprador piensa en el producto, en sus propiedades, todo le indique que está comprando miel española de óptima calidad. Pues lo siento amigo, esa idea suya es falsa, pues lo más probable es que apenas contenga una pequeña cantidad del 1 % de miel española, mínimo aceptable por ley para que se indique en la etiqueta miel con origen español. El resto de la miel, el 99% de su composición en el mejor de los casos, será formada por mieles de menor precio, o lo que es lo mismo, menor calidad, calidad de origen chino.

2-También puede ocurrir que el comprador vea el bote de miel en la estantería y sólo piense en el precio que le cuesta ese kilo de miel, sin pensar en propiedades. Una miel que se comercializa a apenas 8 €/kg., y, echando cuentas, el usuario comprador decida que le sale mejor gastar 8€ por kg. que tener que desplazarse hasta donde el apicultor o la tienda que le van a cobrar mínimo 12€ por un kilo.

¡Y total solo es miel, que más me da una que otra!

Usted, consumidor español, no se va a dar cuenta, pero de cada cuatro kilos de miel que se envasan en España —sea para consumo doméstico o industrial— al menos uno viene de China. El mercado español demanda 30.000 toneladas y se importan 30.511 toneladas, un 58,2% de ellas vienen del país asiático. Lo que más preocupa al sector no es ya el volumen, sino el hecho de que, en cuestión de una década, se haya multiplicado por diez. Los productores chinos se han convertido en los principales protagonistas del mercado español de la miel y han expulsado del negocio a proveedores históricos como Argentina, que en la actualidad solo contabiliza ventas testimoniales.

La amarga invasión de la miel china
¿Y la miel española?

España es, con diferencia, el mayor productor europeo del edulcorante natural, con 34.000 toneladas al año, alrededor del 15% del total comunitario. Sin embargo, la calidad del producto español —derivado de la enorme variedad de flores de España y del clima— hace que esté muy demandado en otros países de la región como Francia, Alemania o Reino Unido, que se llevan alrededor de 20.000 toneladas. En consecuencia, para suplir el resto de la demanda los envasadores e industriales españoles recurren a las importaciones, y China es el mayor productor mundial de miel, con 450.000 toneladas en 2012, según la FAO.

 

 

 

Remedios exterminadores de la biodiversidad.

Pesticidas como el glifosato causan pérdidas en apicultura

Remedios exterminadores de la biodiversidad. 1

 

(Foto: Especial)

 

Remedios exterminadores de la biodiversidad. Muchos de los remedios que utilizamos para combatir las distintas enfermedades de las abejas o eliminar parásitos como la varroa, acaban con la biodiversidad. La utilización de neonicotinoides para combatir las plagas en diversos cultivos, es la principal causa de mortandad de las abejas en el Estado de Jalisco. Esto genera una pérdida en la producción de aproximadamente 15 por ciento anualmente. Confirmó un trabajo de investigación surgido en la Maestría en Ciencias de la Salud Ambiental de la Universidad de Guadalajara (UdeG)
En dicho estudio colaboraron el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) y el Centro Universitario del Sur (CUSUR). En coordinación con otras instancias, se tomaron muestras de miel de 30 municipios del Estado y tuvo como objetivo el análisis de la mortandad de la abejas. Un problema que se presenta en todo el mundo.

Neonicotinoides

Al reunirse con apicultores, el Rector del CUCBA, doctor Carlos Beas Zárate dijo que los primeros resultados dan cuenta de las principales afectaciones a ese sistema productivo. Ésta está asociada a un componente de los pesticidas denominado neonicotinoides, derivados de la nicotina.
“La toxicidad es sumamente aguda, afecta la comunicación, longevidad y la navegación de las abejas afectando la vida de la colmena. El estudio sobre este componente es pionero en el ámbito nacional y sirve como un indicador de la calidad ambiental en la entidad. Esto nos ha permitido establecer vínculos importantes con investigadores de otros centros universitarios. Por ejemplo con la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá y con el sector de los apicultores. Queremos ofrecer alternativas y apoyo para su trabajo”, indicó.
La estudiante de la maestría Gilda Ponce, dijo que su línea de investigación estaba enfocada al cambio climático. Al ver la pérdida de polinizadores a nivel mundial por el uso de insecticidas quisieron conocer qué pasaba en Jalisco. ya que no había estudios completos.

Muestreos

“Del 100 por ciento de los muestreos en 30 municipios, 30 por ciento tiene neonicotinoides. Los municipios más afectados son los del Sur y un poco en Atotonilco y en Mascota. En el Norte y, en Los Altos de Jalisco, no hay presencia de ellos, pero sí de otros plaguicidas”.
La coordinadora de la maestría, doctora Silvia Lizette Ramos de Robles, señaló que en el Estado se han presentado pérdidas sustanciales en el número de colmenas por muertes de abejas. Mientras en algunos países, principalmente de Europa están prohibidos, en México todavía se utilizan 7 de este tipo.
“Las dosis que encontramos en miel no afectan la salud humana, pero si a la abeja. Encontramos en ellas dosis letales y por eso la pérdida de estos insectos en Jalisco”, apuntó.
Desde hace 18 años José de Jesús González González se dedica a la apicultura en el municipio de Yahualica de González Gallo. Le preocupa la baja en la producción de miel, debido al fenómeno del colapso de la colmena. En los últimos años ha representado pérdidas hasta del 50 por ciento.
“Supuestamente es por los plaguicidas, con el fenómeno del abandono de colmena llegas a los apiarios y no encontramos abejas. Si tienes 100 colmenas 40 no tienen abejas, nos estamos informando, documentando y repoblando las colmenas, pero representa pérdidas. Antes producía de 3 a 5 toneladas por año y ahora entre 500 y 800 kilos. A esto hay que sumarle que también dependemos del clima, si hay sequía baja la floración”, precisó.

Alud de Miel China: colapso mundial

230218

Táctica de Beijing contra Defensa de Bruselas

Movimientos fuertes pero rutinarios 

 

 avalancha de miel china
Avalancha de miel china

Bruselas-Beijing

Tras muchos años de análisis y debate, el Parlamento Europeo se apresta a respaldar una actividad económica con fuertes lazos ambientalistas y un latente entredicho de política comercial. Los legisladores esperan adoptar una resolución que permita aumentar la población y mejorar la calidad de vida de las abejas.
Además quieren levantar en 50% la ayuda técnico financiera que reciben los 620.000 apicultores que se desempeñan en esa actividad y fortalecer los controles técnico sanitarios a la importación de miel.
Este enfoque implica someter la competencia extranjera a un nuevo masaje de transparencia y proteccionismo regulatorio.
Aunque en estos días la producción de miel de la Unión Europea (UE) descansa sobre los hombros de Rumania, España, Hungría, Alemania, Italia y Grecia, los restantes Estados Miembros tienen intereses directos, colaterales o políticos en esa actividad regional.
El lector debe saber que cuando la dirigencia del Viejo Continente habla de las importaciones sectoriales de miel, los reflectores apuntan a la miel China, el país que exporta más de 100.000 de las 200.000 toneladas que por año la UE compra en terceras naciones ante la necesidad de cubrir un déficit del 40% en su oferta regional.
Eso no significa que otros proveedores relevantes como Ucrania, Argentina y México sean tratados con menor exigencia.
Es obvio que comerciar con este complejo y estratégico mercado regional, donde los precios del producto importado son muy inferiores a los que rigen para la producción local, obliga a adaptarse o pelear contra nuevas reglas de calidad.
Entre ellas la legalidad (fraude), mezclas falsas, uso de componentes prohibidos (como la adición de azúcar), sanidad (uso de antibióticos prohibidos), perturbación ambiental y una probable certificación de destino de la miel vendida, lo que en ningún caso será más sencillo, cómodo o siquiera una exigencia legalmente válida.
Desde principios del siglo XXI, China demostró apego a una conflictiva estrategia comercial: inundar los mercados con sus productos; hacer bajar los precios mediante conductas de dumping o el uso de subsidios para alcanzar una posición dominante en la oferta internacional, habitualmente del 50% o más de las transacciones totales y dejar que las cosas fluyan.
Ese peligroso juego de desplazamientos de mercado se conoce como la crisis de sobreproducción industrial que afecta a ramas tan determinantes como el acero, el aluminio, los cerámicos y el vidrio. Por lo tanto, la táctica de Beijing y la defensa que intenta Bruselas en el caso de la miel, son movidas fuertes pero rutinarias.
En 2016, las exportaciones argentinas totales de miel a todo destino rondaron las 80.000 toneladas, con un aumento del 75% sobre el año precedente. Y si bien el valor de este negocio de pymes no hace gran sombra en el piso, ya que podría alcanzar a unos U$S 165 millones para ese año, se inserta en el gran debate de la productividad agropecuaria y en muchas de las realidades y falacias de la pugna sanitario ambiental del planeta.
La polinización de las abejas, incluidas las especies salvajes, mantiene la vida y el equilibrio del 84% de las especies vegetales conocidas, del 76% de la producción de origen vegetal y permite aumentar en 24% la productividad agrícola (FAO).
Ahí entra el espinoso y a veces imaginativo debate sobre las especies invasoras y sobre los residuos que, según los expertos europeos, pueden llegar por una deficiente polinización.
Entre ellos, los residuos que surgirían de producir miel en un escenario de explotaciones agrícolas generadas con Organismos Genéticamente Modificados (OGM´s) como las que son comunes en Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina.
Estados Unidos invierte anualmente casi € 2.000 millones en fomentar la polinización artificial. El caso de la miel ya pasó años atrás por la Corte Europea de Justicia.
El informe recuerda que los Estados miembros de la UE tienen la facultad de prohibir, por causas no sanitarias, la producción de los eventos creados con OGM’s. Además, desde hace varios meses, el Viejo Continente trabaja en propuestas destinadas a prohibir la importación de productos generados con esa clase de eventos, lo que afectaría directamente al comercio de sectores como el complejo sojero de nuestro país.
Otros dos temas que cuelgan del debate de la polinización, son la necesidad o conveniencia de abolir el monocultivo y de aplicar a discreción el principio precautorio, cuya mejor definición se halla en el artículo 5º del Acuerdo sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la OMC.
Según quien emplee esas disposiciones, los gobiernos suelen olvidar que el aludido principio tiene que ver con el estado del conocimiento científico y que su uso no puede independizarse de la evolución de las evidencias científicas disponibles, como para aceptar que las decisiones queden libradas a la exclusiva voluntad o capricho de cualquier gobierno.
El Informe del Euro-parlamento también incursiona en la necesidad de abolir cuanto antes cuatro plaguicidas de uso tradicional, sin especificar con seriedad cuáles serían las soluciones alternativas.
El celo europeo se explica parcialmente en el hecho de que cerca del 37% de su producción de miel no va al consumo interno sino a terceros mercados, por lo que el debate regulatorio se vincula con su necesidad comercial.
Al mismo tiempo, en el Viejo Continente existe gran frustración por la mezcla del producto local con el importado, hecho que no suele consignarse en las etiquetas o envases relevantes. Nadie ignora que el etiquetamiento discriminatorio es una forma de transparencia que puede castigar sin fundamento la imagen de un producto.
Según los asesores que trabajan con el cuerpo del Europarlamento, la miel de abeja ocupa el tercer lugar de importancia dentro de la nómina de productos falsificados en el comercio mundial. Pero el tema irresuelto es otro. Se relaciona con una cultura o verdad de tinte religioso que rehúye de facto el debate científico.
El Informe del Europarlamento insinúa la noción de usar como válidos los principios y evidencias científicas. Sería genial marginar a lobistas y charlatanes.
Tras muchos años de análisis y debate, el Parlamento Europeo se apresta a respaldar una actividad económica con fuertes lazos ambientalistas y un latente entredicho de política comercial.
Los legisladores esperan adoptar una resolución que permita aumentar la población y mejorar la calidad de vida de las abejas; levantar en 50% la ayuda técnico-financiera que reciben los 620.000 apicultores que se desempeñan en esa actividad y fortalecer los controles técnico-sanitarios a la importación de miel. Un enfoque que implica someter la competencia extranjera a un nuevo masaje de transparencia y proteccionismo regulatorio.
Aunque en estos días la producción de miel de la Unión Europea (UE) descansa sobre los hombros de Rumania, España, Hungría, Alemania, Italia y Grecia, los restantes Estados Miembros tienen intereses directos, colaterales o políticos en esa actividad regional.
El lector debe saber que cuando la dirigencia del Viejo Continente habla de las importaciones sectoriales de miel, los reflectores apuntan a la miel China, el país que exporta más de 100.000 de las 200.000 toneladas que por año la UE compra en terceras naciones ante la necesidad de cubrir un déficit de 40% en su oferta regional. Eso no significa que otros proveedores relevantes como Ucrania, Argentina y México sean tratados con menor exigencia.
Es obvio que comerciar con este complejo y estratégico mercado regional, donde los precios del producto importado son muy inferiores a los que rigen para la producción local, obliga a adaptarse o pelear contra nuevas reglas de calidad, legalidad (fraude), mezclas falsas, uso de componentes prohibidos (como la adición de azúcar), sanidad (uso de antibióticos prohibidos), perturbación ambiental y una probable certificación de destino de la miel vendida, lo que en ningún caso será más sencillo, cómodo o siquiera una exigencia legalmente válida.
Desde principios del Siglo XXI, China demostró apego a una conflictiva estrategia comercial: inundar los mercados con su miel china y otros productos; hacer bajar los precios mediante conductas de dumping o el uso de subsidios para alcanzar una posición dominante para la miel china en la oferta internacional, habitualmente del 50% o más de las transacciones totales y dejar que las cosas fluyan.
Ese peligroso juego de desplazamientos de mercado se conoce como la crisis de sobreproducción industrial que afecta a ramas tan determinantes como el acero, el aluminio, los cerámicos y el vidrio. Por lo tanto, la táctica de Beijing y la defensa que intenta Bruselas en el caso de la miel, son movidas fuertes pero rutinarias.
En 2016, las exportaciones argentinas totales de miel a todo destino rondaron las 80.000 toneladas, con un aumento del 75% sobre el año precedente. Y si bien el valor de este negocio de pymes no hace gran sombra en el piso, ya que podría alcanzar a unos U$S 165 millones para ese año, se inserta en el gran debate de la productividad agropecuaria y en muchas de las realidades y falacias de la pugna sanitario-ambiental del planeta.
La polinización de las abejas, incluidas las especies salvajes, mantiene la vida y el equilibrio del 84% de las especies vegetales conocidas, del 76% de la producción de origen vegetal y permite aumentar en 24% la productividad agrícola (FAO).
Ahí entra el espinoso y a veces imaginativo debate sobre las especies invasoras y sobre los residuos que, según los expertos europeos, pueden llegar por una deficiente polinización.
Entre ellos, los residuos que surgirían de producir miel en un escenario de explotaciones agrícolas generadas con Organismos Genéticamente Modificados (OGM´s) como las que son comunes en Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina.
Estados Unidos invierte anualmente casi € 2.000 millones en fomentar la polinización artificial. El caso de la miel china ya pasó años atrás por la Corte Europea de Justicia.
El informe recuerda que los Estados miembros de la UE tienen la facultad de prohibir, por causas no sanitarias, la producción de los eventos creados con OGM’s. Además, desde hace varios meses, el Viejo Continente trabaja en propuestas destinadas a prohibir la importación de productos, miel china entre ellos, generados con esa clase de eventos, lo que afectaría directamente al comercio de sectores como el complejo sojero de nuestro país.
Otros dos temas que cuelgan del debate de la polinización, son la necesidad o conveniencia de abolir el monocultivo y de aplicar a discreción el principio precautorio, cuya mejor definición se halla en el artículo 5º del Acuerdo sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la OMC.
Según quien emplee esas disposiciones, los gobiernos suelen olvidar que el aludido principio tiene que ver con el estado del conocimiento científico y que su uso no puede independizarse de la evolución de las evidencias científicas disponibles, como para aceptar que las decisiones queden libradas a la exclusiva voluntad o capricho de cualquier gobierno.
El Informe del Euro-parlamento también incursiona en la necesidad de abolir cuanto antes cuatro plaguicidas de uso tradicional, sin especificar con seriedad cuáles serían las soluciones alternativas.
El celo europeo a la miel china se explica parcialmente en el hecho de que cerca del 37% de su producción de miel no va al consumo interno sino a terceros mercados, por lo que el debate regulatorio se vincula con su necesidad comercial.
Al mismo tiempo, en el Viejo Continente existe gran frustración por la mezcla del producto local con el importado, hecho que no suele consignarse en las etiquetas o envases relevantes. Nadie ignora que el etiquetado discriminatorio es una forma de transparencia que puede castigar sin fundamento la imagen de un producto.
Según los asesores que trabajan con el cuerpo del Europarlamento, la miel de abeja ocupa el tercer lugar de importancia dentro de la nómina de productos falsificados en el comercio mundial.
Pero el tema irresuelto es otro. La miel china se relaciona con una cultura o verdad de tinte religioso que rehúye de facto el debate científico. El Informe del Europarlamento insinúa la noción de usar como válidos los principios y evidencias científicas. Sería genial marginar a lobistas y charlatanes.