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Y como os contaba en el capítulo anterior, es desde aquél fallido experimento del biólogo W. Esteban Kerr, cuando se hizo absolutamente necesaria y obligatoria la indumentaria de seguridad apropiada que salvaguardase la integridad del apicultor. En realidad siempre ha sido necesaria la seguridad para trabajar con abejas, lo que ocurre es que no existían tantos adelantos, en cuestión de materiales, como actualmente.
Haciendo honor a la verdad, recuerdo que alguna vez yo he visto a mis tíos trabajar en el apiario sin guantes de protección, incluso creo recordar que Acindino, trabajaba sin careta y por supuesto sin buzo de apicultor, aunque hay que tener en cuenta que se trataba de un sacerdote y llevaba sotana, y negra, el peor color para las abejas.
Pero aunque no sea ninguna heroicidad, sin traje he trabajado hasta yo, eso si, con pantalones jeans y botas de goma de caño alto, o en su defecto con unos calcetines, que permitieran introducir la pata del pantalón en ellas para cerrar las tan, para las abejas, codiciadas entradas.
Pero claro, también hay que tener en cuenta que la experiencia que ellos tenían les armaba de más temple y serenidad revistiéndoles y blindándoles con una autoprotección real cuando estaban entre aquella multitud de abejas excitadas.
En todo caso y fuera a parte de cualquier anécdota, siempre debemos de tener en cuenta que la vestimenta apícola es una herramienta indispensable para trabajar con y entre las abejas.
Que nadie es más valiente por no usar protección, solo es un inconsciente, y nadie es más o menos apicultor por usar protección o no.
Simplemente hay que fijarse en cualquier profesión de riesgo.
Un bombero nunca acude a sofocar un incendio sin su debido traje ignífugo.
Ni un minero acude a la mina sin su casco.
Ni un soldador trabaja sin sus guantes y así cualquier otra profesión.
La protección en la vestimenta confiere más seguridad al trabajo apícola, haciéndolo al mismo tiempo más cómodo y confortable, evitando posibles picaduras a nosotros y la muerte de muchas abejas.
Así que ya sabéis, a protegeros tocan.
Empezando por la cabeza, en primer lugar es fundamental proteger nuestra cara y cabeza con la máscara o careta, formada por una especie de sombrero con ala, yo recomiendo los de ala redonda, del que cuelga un velo o redecilla a modo de cortina cuya función es la de proteger la zona de la cara y cuello de las más que posibles picaduras de nuestras amigas las abejas.
En el mercado existen incluso máscaras con el visor frontal metálico y pintado en negro para no reflejar los rayos solares y posibilitar una mejor visión.
Por experiencia propia, es decir, que yo lo he sufrido en mis carnes, deberéis de revisar muy bien la firmeza del sombrero ante posibles ataques de la aviación apícola. Recuerdo que en cierta ocasión, estando yo en mi colmenar de Polientes (Cantabria), empezó a oscurecerse el cielo a causa de una tormenta de verano. Cuando las abejas empezaron a sentir el cambio de presión, el apiario comenzó a ponerse como una leonera.
Yo empecé a recoger y ordenar rápidamente todas las colmenas y me dispuse a alejarme del lugar hasta que pasara el nublado, pero...ya era tarde compañero, ni siquiera me dio tiempo a recoger mis herramientas.
Dejé todo tal como estaba e intenté alejarme rápidamente de allí.
Las abejas guardianas ya me habían rodeado y empezaban a lanzarse como proyectiles contra mi cabeza. Vista la gravedad del tema, opté por salir del apiario y tumbarme en el suelo hasta que pasara el momento de agresividad.
Cuando pude levantarme del lugar, a mi alrededor había gran cantidad de abejas muertas.
Cuando me quité el buzo al llegar al coche, el sombrero mostraba la infinidad de aguijones clavados que habían dejado otros tantos ataques kamikaces cuyo sonido al golpear en mi cabeza recordaba el golpeo de una gota de agua sobre un plástico.
Estos aguijones también aparecían en alguna zona del buzo y hasta en mis guantes de cuero.
Esta anécdota pretende ser un ejemplo para todos los que aun tienen alguna reticencia a equiparse adecuadamente.
Ah, amigos, y otra cosa.
Las apis de las que os hablo son mellifera mellifera, no creáis que son africanas ni siquiera africanizadas, y pican de la misma forma, solo para proteger su nido.

Así que a las abejas no hay que temerlas, solo tenerlas respeto.

¡Salud y Suerte!

Material Apícola
En su hábitat natural las abejas construyen sus nidos en los huecos de los árboles, aunque no es raro que para tal menester utilicen otros abrigos naturales o construidos y abandonados por otras especies animales.
Con la “domesticación” de la abeja desde tiempos ancestrales, quizá será más apropiado decir humanización pues la adoptamos como animal de compañía, muchos han sido los tipos de colmenas que se han utilizado para mantenerla próxima al ser humano. De esa manera era sencillo aprovecharse de su dulcedespensa sin tener que desplazarse demasiado.
Aunque en un principio se utilizó la colmena rústica y aun hoy en día, por su bajo costo, se siga utilizando en ciertas regiones del mundo, éstas no son rentables por su baja productividad, debido principalmente a sus dimensiones y la imposibilidad de retirar, separadamente, el polende la miel, quedando ésta con restos que afecta a su pureza y su calidad.
Además de esto, la imposibilidad de examinar el interior o hacer revisiones, así como el descontrol de la enjambrazóny la imposibilidad de usar láminas de ceray de centrifugarlos panales, la han llevado a la progresiva desaparición en la apicultura moderna.
Actualmente predomina el uso de los modelos de colmenas denominadas movilistas. Esta clase de colmena se caracteriza, además de por sus mayores medidas y la comodidad de su uso por estar formada de piezas totalmente intercambiables, por no necesitar de un anclaje fijo, lo que permite a su dueño realizar la trashumancia en las épocas en que la floración de un lugar termina, dándole la posibilidad de rentabilizar la apicultura, desplazándose a otras regiones para aprovechar las floraciones de temporada.
La colmena Langstroth, inventada y patentada en Estados Unidos en 1852, recibe el nombre de su inventor Lorenzo Langstroth. Esta colmena de tipo vertical, por sus cuadros y alzas móviles, transformaría para siempre el mundo de la apicultura.
Está compuesta de 4 piezas -fondo, nido, alza y techo-, sencillas de hacer si se dispone de tiempo y herramientas adecuadas.
Para que situéis estos 4 elementos os hago un breve repaso:
1-El Fondo o la base es la plancha sobre la que se asienta el nido de la colmena.
2-El Nido es la caja inferior, justo encima de la base, dedicada a la incubación de la colmena, y el lugar reservado para la postura de la reina y el desarrollo de las crías.
3- Las Alzas melarias están destinadas al almacenamiento de la miel y el polen, siendo colocadas sobre el nido según las necesidades.
4- El Techo o tapa es la pieza que se coloca en la parte superior de la colmena y la protege contra el frío o la entrada de otros elementos nocivos.
5- Cuadros : Son estructuras de maderas a modo de soporte para las láminas de cera
Después de montar las piezas deberéis pintarlas con pintura sintética, así que vosotros mismos. En la web encontraréis muchos lugares que os indican lamanera de hacer colmenas.
Y si no os atrevéis a construirlas, a decir verdad no merece la pena complicarse la vida, aquí pongo a vuestra disposición unos modeloslistos para recolectar la miel.
Vestimenta de Seguridad y Complementos Apícolas
Pero para ocurrencia de Jaimito, imperdonable en un hombre tan preparado y, quizás hoy, a toro pasado, último chaleco salvavidas del planeta tierra, la que tuvo aquél emérito científico brasileño que creyó que el género animal es tan sumiso y borreguil, al menos en ciertas ocasiones, como la especie humana.
Aquél día de 1956 cuando el biólogo Warwick Esteban Kerrse trajo a Brasil la apis mellifera scutellata, abeja autóctona de áfrica, con la idea errónea de aumentar la productividad de la mellifera mellifera existente, puede afirmarse que destruyó toda la tranquilidad y productividad apícola del exuberante continente suramericano, implantada tiempo atrás por la orden de los jesuitas. Esa tranquilidad que hoy en día se respira, por ejemplo, en los apiarios españoles .
En 1956, varias abejas reinas africanas fueron importadas al Brasil para mejorar la calidad de la Abeja europea. Se pensó que una abeja tropical funcionaría mejor en Brasil. Por alguna negligencia, no quiero pensar en cualquier otra hipótesis, 26 reinas africanas y sus respectivos enjambres, escaparon del apiario. Estas abejas se multiplicaron, emigraron y se mezclaron con las nativas (europeas).
Desde aquél año hasta el presente, 57 años poco más o menos, dicha abeja se ha venido desplazando a través de los países de América Latina, teniéndose noticias de su presencia en Honduras y El Salvador en el año 1985.
La Abeja Africanizada tiene las características de la abeja africana, puede reproducirse rápidamente y los zánganos fecundan a las reinas de las colmenas europeas, convirtiendo las nuevas colonias en africanizadas.
Diferentes Aptitudes entre Abejas: Africanizada y Europea
1. Poseen la misma estructura pero menor tamaño que la abeja europea.
2. La abeja africanizada es más nerviosa motivo por el cuál se desplazan más rápido.
3. Entran directamente en la colmena sin detenerse en la piquera.
4. Inician su trabajo más temprano por la mañana y más tarde en la noche.
5. Su nerviosismo, les hace correr rápidamente a través de los marcos.
6. Más pilladoras e intrusivas, lo que puede provocar grandes alborotos entre colmenas.
7. Su alta capacidad reproductora hace que puedan enjambrar varias veces al año.
8. Atacan a las colmenas débiles para reemplazar a la reina por una africanizada.
9. Son más defensivas y atacan en grupos grandes y hasta 1 kilómetro.
10. Cuando hay escasez de alimento abandonan la colmena si es molestada por enemigos.
11. Las poblaciones grandes en ambiente natural provoca fuerte competencia por néctar y polen.
12. Después de ser molestadas, pueden quedarse defensivas más de un día.
13. Su comportamiento es impredecible.
14. Mejor adaptabilidad a las diferentes condiciones ecológicas.
15.En resumen, podemos decir que la abeja africanizada es una versión deportiva de la apis mellifera mellifera, más pequeña como un deportivo en comparación a la versión sedan.
16. También son más salvajes, asilvestradas y sin domesticar, razón por lo que probablemente estén soportando de mejor manera los zarpazos y ataques del SDC, (Síndrome de Desaparición de Colmenas), aunque, si el ser humano continua depredando todo del mismo modo y no le ponemos remedio, mucho me temo que al final acabaremos hasta con ellas. Será cuando, según Einstein, iniciaremos nuestra cuenta atrás, 4, 3, 2, 1,....

¡Salud y Suerte!

MENDOZA
domingo 20 de Mayo de 2018

Apicultura: la hidromiel busca lugar en el mercado

Surgen más elaboradores en Mendoza que apuestan a esta bebida milenaria para otorgarle valor agregado a la miel. El INTA trabaja en protocolos de producción y monta un laboratorio para mejorar las muestras locales
por Alejandra Adi
"Lo que estudiamos y fuimos viendo nos llevó a ver de qué se trataba y terminamos abriendo una puerta que es infinita. Por las variaciones, porque te permite muchas mezclas. El secreto está en ver cómo hacemos para que esta bebida milenaria impacte en el consumidor como si fuera nueva", así describió Edgardo Boggia (33) lo que experimentó junto con su socio Matías Jones (37) cuando se inició en la elaboración de hidromieles.
Estos jóvenes apicultores no son los únicos mendocinos que han apostado a este producto para diversificar y darle valor agregado a la miel.
Que empieza a existir demanda y que el futuro económico es prometedor son dos de las ventajas que han llevado a que la elaboración de este producto sume adeptos en la provincia y busque lugar en el mercado.
Tanto es así que durante la Semana Nacional de la Miel, que concluye hoy y que tuvo varias actividades en Mendoza, esta bebida fue tema de charlas de negocio, capacitaciones y la protagonista de degustaciones.
"Esto no es algo nuevo, incluso su proceso, que es similar al de la producción de vino y cerveza, es anterior a estos dos", explicó Boggia, destacando su historia.
Él y Jones arrancaron hace tres años en el comedor de una casa en bidones de 10 litros. Ahora ya cuentan con una planta en Godoy Cruz, en donde hacen 400 litros de dos variedades: jarilla y pájaro bobo.
La variación de sabores que permite, con el agregado de ciruelas, melón, sandía, jengibre y pimiento, por ejemplo, son algunas de las ventajas que los entusiasma y por las que aseguran que el producto "tiene futuro" no sólo como bebida sino para la gastronomía.
Sobre el proceso de producción dicen que tiene sus desafíos con respecto a la fermentación y que es similar al del vino y la cerveza: "Esto es como un arte. Podés decir que tenés que prepararlo en estas proporciones pero yo hago dos hidromieles y no salen iguales porque es un proceso biológico que se controla pero que puede tener variaciones innatas". También contaron que ellos usan su miel pero que hay elaboradores de esta bebida que la compran y que no necesariamente son apicultores.
Tanto ellos como el resto de los mendocinos que ya están insertos en este circuito saben que la producción aún es baja, lo que impide por ejemplo que se exporte, pero coinciden en la necesidad de abrir el mercado, que ahora se limita a ferias o a que los productos se exhiban en vinotecas o en canillas en eventos.
"Para eso es fundamental cambiar la cabeza del consumidor y mostrarle que hay más opciones. Mendoza es como un espejo de dos caras. Tiene cultura en bebidas fermentadas. Acá hace mucho calor y se toma mucha cerveza y el vino ya es un clásico. Pero si yo le ofrezco hidromiel lo comparan con el vino y la cerveza pero no es igual. Por más que es una bebida ancestral no está metida en nuestra cultura. Te pasa que viene gente y no sabe qué es pero el extranjero ya la pide", agregó Boggia, destacando que puede ser otra alternativa para la oferta turística.
En lo que respecta a darle valor agregado a la miel, es una de las alternativas que hoy buscan los apicultores para paliar la crisis del sector. El cálculo promedio es que con 3,5 kilos de miel se elaboran 10 litros de hidromiel seca y con 4 kilos, unos 10 litros de hidromiel dulce.
Los precios al público varían pero en promedio el precio de la botella de medio litro de hidromiel se ofrece desde los $80 y puede hasta superar los $200 si se añeja.

Hoy se celebra el primer día mundial de las abejas, impulsado por la ONU. DW indagó en el mundo de la apicultura urbana, que trata de proteger a estos animales de la muerte masiva que los amenaza.

    

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"¿No son lindas?", pregunta la pequeña Sonja, de 9 años, mientras dos abejas se posan sobre uno de sus guantes. Sonja no tiene miedo de que la piquen. La niña lleva puesto un traje blanco de apicultora y guantes que la protegen. Junto con su madre y dos vecinos, Sonja aprende en el jardín de su casa de Colonia los rudimentos de la apicultura en el marco de una iniciativa que impulsa el proyecto "Apicultura en la vecindad".
Kertin Kopp es responsable del proyecto. Junto con algunos vecinos, busca a la abeja reina dentro del enjambre de abejas y zánganos. A veces, la única pista que tienen para encontrarla son los huevos que deposita en el panal. Cuando consiguen hallar a las reinas, las marcan con un pequeño punto amarillo para lograr encontrarlas más fácilmente la próxima vez. Uno de los participantes dirige humo a través de un fuelle hacia el enjambre. Las abejas sienten peligro y se quedan cerca de la colmena. Esta medida protege a los vecinos contra las temidas picaduras.
Un pasatiempo de moda
Lo que antes era un pasatiempo exótico para hombres de cierta edad, ahora parece ser un entretenimiento para personas cada vez más jóvenes, entre ellos muchas mujeres. En paralelo a tendencias como los jardines urbanos, la apicultura es el pasatiempo de moda. Los apicultores aficionados colocan una comunidad de abejas en el jardín o en el balcón de su casa. Solo en Colonia la cifra de apicultores urbanos se ha triplicado en los últimos años hasta casi 300. Iris Pinkepank y Stephanie Breil reconocen que es una afición que está de moda. "La tendencia viene de los movimientos de autoabastecimiento y cultivo propio, dentro de una especie de retorno de la naturaleza a la ciudad", explica Pinkepank.
Hobbyimkerin Nicole mit Tochter Sonja (DW/S. Höppner)
Nicole y su hija Sonja, apicultoras aficionadas de Colonia.
"Es sencillamente fascinante cuidar de estos animales en un entorno urbano", dice Breil. "La apicultura es una afición joven, femenina e innovadora", asegura.  Su proyecto Honig Connection se inició en febrero de 2018, tras ser fundado por la Unión de Apicultores de Colonia. Su objetivo es poner en contacto a las personas comprometidas por las abejas y, al mismo tiempo, sensibilizar sobre la protección de este insecto.
"Ahora ya no se practica la apicultura teniendo como objetivo primordial la obtención de miel, sino que nos importa el bienestar de las abejas y que puedan vivir bien", explica Breil. Esa es una amarga realidad, ya que los pesticidas, los monocultivos y las superficies cerradas restan espacio y posibilidades alimenticias a las abejas en el campo. Las consecuencias son bien conocidas: la muerte masiva de estos insectos en todo el mundo. Los expertos temen que algunos tipos de abejas se hayan extinguido por completo en el plazo de algunos años. Las abejas no son solo insustituibles en la producción de miel, sino también en el proceso de reproducción de las plantas.  Sin ellas, la verdura y la fruta se convertirían en productos de lujo, ya que las abejas polinizan alrededor del 80 por ciento de las plantas. Tras el cerdo y la ternera, la abeja es considerada el animal más importante para la alimentación humana.
Posible propagación de enfermedades
El creciente número de apicultores aficionados urbanos es motivo de alegría para apicultores profesionales y activistas por el medioambiente. Pero también causa preocupación, ya que la Unión Alemana de Apicultores teme que los aficionados no tengan suficiente formación para el cuidado de estos insectos. ¿Cómo evitar peligros? ¿Cómo debo cuidar a mis abejas? Son cosas que uno debe aprender y no solo leyendo en internet", dice la representante de los apicultores alemanes, Bárbara Löwer. "En las ciudades con grandes poblaciones de abejas es más fácil la propagación de enfermedades como la loque europea, una afección bacteriana que se propaga rápidamente", teme Löwer. La capital alemana, Berlín, por ejemplo, es una de las que tiene sobrepoblación de abejas.
Por ese motivo, las apicultoras de Honig Connection aconsejan realizar cursillos intensivos e inscribirse ante la autoridad veterinaria, con el fin de que las comunidades de abejas estén bien localizadas. "Nosotras siempre preguntamos a los aspirantes a apicultores de qué manera desean involucrarse en este mundo. Pueden hacerlo con una pegajosa colmena llena de abejas que pican o elegir otra manera de ayudar a estos insectos menos peligrosa, que no da trabajo y que también es accesible para los niños", dice Pinkepank.

Alemania y el auge de la apicultura urbana 1

Alemania y el auge de la apicultura urbana 2

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Autora: Stephanie Höppner (MS/FEW)

  Eso quisiera saber yo, por dios, que llevo mas de no se cuantas temporadas sin saber lo que es la salvación de un enjambre de las abejas.

  Todas las abejas parece que se están alimentando bien en sus panales que me he preocupado por dejar para ellas una buena provisión de la miel para que no las falte y no me vayan a decir que claro, que si no las he dejado miel miel, pues se han muerto de hambre.

  Pero no, no es así .

  Los primeros años que si pensábamos que podía ser esto o podía ser lo otro, pero nada de eso, nadie sabe lo que produce el síndrome de despoblamiento de la colmena o SDC abreviado.

  Ni los científicos de Marchamalo en Guadalajara saben cual es la causa de esa masiva desaparición en cualquier zona del planeta.

  Amigos mios, nos quedamos sin miel, y lo peor de este hecho es que también nos quedaremos sin flora, sin fauna y sin nada de nada.

  Y todo por lo de siempre, por la avaricia de unos cuantos avaros sin escrúpulos que se la ha traído al pairo acabar con la biodiversidad del planeta con tal de llenar sus bolsillos.

  ¡Marditos roedores estos capitalistas!, como diría Jinns.

  Pero a la conclusión a la que llego es que si lo han hecho así es por algo, de suyo es que su intención es que nadie tenga cojones para sacarles de la tumba donde les van a meter el día que se mueran. Se pudrirán de dinero y por el dinero, pero con dinero.

  Nosotros, los de siempre, los que siempre hemos creído y creeremos en la buena intención humana, cualquiera que sea el intencionado, acabaremos muertos de asco, igualito que ellos, pero sin dinero.

  Y lo que digo yo es que creo que es mejor ser buena persona y vivir la vida tranquilo, porque vivir podrido de dinero y no saber quién te sacará la navaja no es bueno ni de recibo.

¡Marditos roedores estos capitalistas!, como diría Jinns.

  ¡Salud y Suerte!

Alejandra Monroy - 20 de mayo de 2018  

Ecuador se familiariza con las bondades de las abejas 11
Abejas Apis melliferas, también conocidas como abejas domésticas. Es la especie con mayor distribución en el mundo. Las obreras viven unos 45 días, los zánganos 3 meses y las reinas hasta 5 años. 

Foto: Mario Egas / EL TELÉGRAFO 

Hoy es el Día Mundial de las Abejas. Este diario presenta el estado de la apicultura y de la apiterapia en el país. En la actualidad existen 9.777 colmenas catastradas. Además, el tratamiento con apitoxina y el consumo de los productos de colmena tienen buenos resultados. 

En el mundo el 84% de los cultivos son polinizados por las abejas. Según Agrocalidad, en Ecuador existen 9.777 colmenas catastradas. Hoy se celebra el Día Mundial de las Abejas, declarado por la Organización de las Naciones Unidas precisamente por el rol de estos insectos para mantener una agricultura sostenible con el medio ambiente.   

    La apicultura es parte de la producción agropecuaria. Esta técnica sirve para criar abejas y obtener miel, productos derivados de la colmena y polinizar los cultivos. 

   En el país esta es la actividad económica principal para 766 apicultores y sus familias. Uno de ellos es el riobambeño Franklin Novillo, profesional del área administrativa y financiera que incursionó en la apicultura primero como un pasatiempo. 

    Hoy, después de 34 años, tiene apiarios en Chimborazo y en Pichincha. De allí obtiene miel, polen, propóleo, cera de abejas y esporádicamente jalea real. Asimismo sus abejas polinizan los cultivos vecinos en un área aproximada  de entre 6 y 8 km a la redonda. 

Él señala que hace falta inversión del Estado. 

“Necesitamos impulsar una ley apícola que proteja a este importante sector productivo, casi invisibilizado y para muchas autoridades desconocido. El sector apícola necesita el apoyo de todos los gobiernos autónomos descentralizados municipales y provinciales”. 

   Hugo Rosero, responsable del Programa Nacional Sanitario Apícola, indica que la apicultura en el país se encuentra en un proceso de transición y que se fortalece la asociatividad de los apicultores y el apoyo del Estado. Pero la apicultura se enfrenta a varias a amenazas. 

Por ejemplo, al Desorden de Colapso de las Colmenas, un síndrome que afecta a las abejas. 

Son enfermedades, parásitos y bacterias que atacan a estos insectos. Ese fenómeno se agravó desde 2007. 

Agrocalidad del Ministerio de Agricultura y Ganadería ha identificado los principales males que atacan a las colmenas y trabaja en la vigilancia, diagnóstico y prevención. 

“Falta conciencia del papel de la abeja en el cuidado de la naturaleza y en el incremento de la productividad agropecuaria, a través de la polinización”, dice Rosero. 

La apiterapia en Ecuador 

Ecuador se familiariza con las bondades de las abejas 12
Inés Salazar aplica el pinchazo de abeja en la cabeza de Julia Collaguazo, quien sufre de insomnio y fibromialgia, lo cual le produce dolor muscular.  
Foto: Carina Acosta / et 


La apiterapia es el uso terapéutico de la apitoxina (veneno de abeja) y de los productos de la colmena como: miel, polen, jalea real, cera, pan de abeja y propóleo, que tienen fines medicinales y preventivos para no contraer enfermedades.

 Mayra Quishpe, propietaria de Api Real, vende 6 tipos de miel de aguacate, eucalipto, nabo, multiflora, tropical y ñachag. Cada uno de distinto sabor y color. El cuarto de litro cuesta $10. 

“Para que la terapia funcione se debe hacer con productos 100% naturales y con dosis para cada caso”, indica mientras acomoda las cremas, jabones y bálsamos de labios que hace con la miel. 

Asimismo, en el tratamiento está la aplicación del veneno de abeja, conocido por sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias. Andrés Castillo, presidente de la Asociación Ecuatoriana y de la Federación Internacional de Apiterapia, dice que la práctica llegó al país hace 11 años. 

En ese lapso, el médico ambateño ha atendido unos 4.000 pacientes. Ninguno ha presentado alergia al veneno. 

“Tengo mis colmenas para hacer los tratamientos médicos controlados”, explica a este diario. 

Él hace pinchazos con la apitoxina para tratar varias patologías como artritis, artrosis, tendinitis, infertilidad, disfunción eréctil, celulitis. Incluso sirve de apoyo en los tratamientos del VIH y el cáncer, entre otras. 

En 2014 a María Narváez le encontraron 20 nódulos malignos en la tiroides. Ante el terror al cáncer acudió al consultorio del doctor Castillo. Después de 6 meses, “gracias a Dios y a las abejitas en el eco de control ya no tenía nada”, explica. 

Otra paciente, Sara Ojeda, debía operarse de la columna, pero con la apiterapia no pasó por el quirófano. 

Asimismo, Álvaro Coka superó sus dolores en la zona lumbar y ahora sigue con la apiterapia para fortalecer su sistema inmunológico. 

Existen varias técnicas para aplicar la apitoxina. Se utiliza un promedio de 3 abejas por sesión y se puede reutilizar el aguijón. Inés Salazar lo hace directamente con los insectos, es decir, pincha con la abeja. 

“Es el laboratorio más perfecto que existe”, dice.  

También hace apiterapia a mascotas que tienen tumores. 

La mayoría de sus pacientes son deportistas. 

María Elena Díaz inyecta el veneno en puntos de acupuntura. La doctora hace apiterapia en la Cruz Roja, Club de Leones y en la Fundación de Esclerosis múltiple. 

“La apiterapia no es una moda, tiene una base científica”, señala. El costo de la sesión va desde los $ 10 hasta los $ 30. 

Los robos de colmenas son cada vez más populares  Aunque no se crea, hay traficantes de abejas que cada vez toman más fuerza. Los robos en los colmenares, o apiarios, son una amenaza para los apicultores en todo el mundo. 

En la actualidad, ellos luchan para defender a sus abejas contra los excesos de pesticidas y las enfermedades que sufren estos insectos: hongos, parásitos, bacterias, virus, protozoarios, Varroosis, Nosemosis y los atracadores de colmenas. 

La nota publicada el 13 de mayo en diario El País señala que “los ladrones de colmenas son en un 90% apicultores que quieren las abejas de sus competidores para multiplicar su propia producción a costo cero, para venderlas a otros apicultores o repoblar la colonia tras las bajas de la temporada”. La forma legal de polinizar las plantaciones es alquilar las colmenas a sus propietarios por entre $ 23 y $ 35 la unidad. Pero en España, por $ 47 pueden comprar una robada en internet. 

Como las colmenas usualmente se ubican lejos de las ciudades, los ladrones cometen prácticamente el crimen perfecto, pues generalmente no hay testigos. 

Varios apicultores en Europa han optado por instalar GPS en sus panales, pero no son útiles si se llevan solamente a las abejas.  

En Ecuador también ya se registran robos de colmenas, de apiarios, de miel y de abejas. A Lenin Espinoza, apicultor oriundo de Malchinguí, le han robado en varias ocasiones. 

La última fue el martes pasado, en Manabí. “Me robaron la miel de 200 colmenas”, cuenta. 

Espinoza relata que los robos se dan en las noches y que además le mataron a la mitad de sus abejas. A él también le han hurtado sus colmenas en Pichincha y en Cotopaxi. 

“Es gente que sabe de apicultura, que no respeta nuestro trabajo y que solo le importa vender la miel”. 

Él ha acudido a la Fiscalía a poner las denuncias. Una vez, en Jipijapa, sí encontró parte de sus colmenas pero igual la pérdida fue de $ 2.500 y la mayoría de abejas estaba muerta. 

A Moisés Arteaga, apicultor en Manabí, le han robado dos veces. En 2017 se llevaron la cosecha de 6 colmenas y hace 15 días saquearon la miel de 50 colmenas. También mataron a sus abejas y se llevaron 7 colmenas. 

“Nos roban en la noche, pisan las abejas, dejan a las reinas botadas. Todo lo hacen con maldad”, asegura. 

El apicultor Franklin Novillo añade que el sector apícola nacional necesita un subsidio del Estado, con la cobertura de un seguro  contra desastres naturales y por accidentes provocados por ataque de abejas a personas o animales. 

En Ecuador, los apicultores estiman que se produjo un promedio de 400 toneladas de miel en el período 2017-2018. Pero la demanda aproximada es de 600 toneladas. Por eso el resto del mercado local suele abastecerse con importaciones de otros países (como Argentina, Brasil, México), contrabando o con miel pirata y adulterada, mezclada con agua, jarabe de azúcar y hervida.

Ecuador se familiariza con las bondades de las abejas 13


 Mayra Quishpe en el local de Api Real, ubicado en la calle La Ronda, en el Centro Histórico de Quito. Allí oferta varios productos de colmena. 
Foto: Marco Salgado / et 

Más beneficios → Tome Miel para las defensas. La nutricionista Sara Rivera recomienda usar miel en lugar de azúcar refinada, pues conserva sus vitaminas y minerales. Refuerza el sistema inmune, mejora la digestión y tiene propiedades antibacterianas y  antisépticas.  → 20 dólares cuesta en promedio el medio litro de miel natural. Es mejor comprarla a los apicultores.  → Más productos de miel. En Api Real hay cremas corporales y  faciales elaboradas a base de miel  desde los $3. Los productos tienen propiedades antioxidantes excelentes para tratar arrugas y manchas. (I) 

Urge impulsar la apicultura en todo el estado; trata la UAEM de conservar abejas

El Cambio Climático acaba con la miel 14
Mónica González
Los efectos del cambio climático dieron como consecuencia que la industria de la miel en el estado se vea afectada gravemente por la alteración de los ciclos, lo cual se suma al surgimiento de nuevas plagas y enfermedades que atacan a las abejas de manera indiscriminada, afirmó Eva Vianey Alquicira Ramírez, responsable del área pecuaria del Campo Experimental de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UAEM.
Alquicira Ramírez ejemplificó que cuando cierta planta debe florecer en primavera, debido al calentamiento global o al efecto que tiene, a veces florece antes o después y la abeja tiene un radar interno, por lo que sale a buscar un tipo de flor pero no la encuentra porque ya no está o ya no florece. Además, explicó que en ocasiones surgen varios florecimientos, pero el granizo derriba las flores, o bien, cuando en días nublados o con lluvias hay flores pero sin néctar, debido a que este se reduce por el agua.

“Nosotros vemos que este cambio nos afecta bastante y hoy tenemos incertidumbre sobre lo que pueda pasar en cuanto a buena o mala cosecha dependiendo del clima”, señaló.
Para atender este problema, reveló que algunos apicultores generan alternativas que permitan implementar temas relacionados con el clima, aunque reconoció que hoy en día es muy complicado buscar opciones sobre este ámbito. También mencionó que otro de los aspectos que afecta a este sector son las plagas y las enfermedades nuevas que atacan a las abejas, por lo que se vislumbra un panorama desolador.
La investigadora de la UAEM explicó que el día mundial de las abejas es un evento que se ha hecho recientemente porque apenas se incursiona para dar a conocer la importancia que tienen estos insectos en el medio ambiente y en la vida de los otros seres vivos. Es decir, la importancia radica en el tema ecológico y económico, porque comentó que México es uno de los principales países tanto productores como exportadores de miel a nivel mundial.
En Morelos, señaló que la situación de la abeja europea es buena porque hay mucha actividad apicultora en la entidad, la cual es pionera pues aquí se formó la primera empresa mielera que fue la Miel Carlota, que tuvo mucho auge y capacitó a muchas personas para que trabajaran en la temática.
El Cambio Climático acaba con la miel 15

El néctar de las flores se reduce con el agua: Eva Alquicira

El Cambio Climático acaba con la miel 16

El CIB comenzó a investigar en 2008.

Asimismo, indicó que existen diferentes tipos de miel en el estado por los diferentes climas que se tienen, ya que Morelos es uno de los principales estados productores de abejas reinas , por ello goza de excelentes lugares, ya que además cuenta con la abeja nativa que proviene de la Sierra de Huautla, aunque no se ha explotado del todo y el objetivo es enfocar los esfuerzos hacia esa área.
“Lo que hacemos en la facultad es empezar a crear conciencia y buscar la conservación de las especies nativas”, expuso.
Como apicultura, Eva Vianey comentó que los datos sobre la producción de miel varía porque depende de la temporada; sin embargo, mencionó que el año pasado fue una temporada buena porque tuvieron una buena cosecha. No obstante, comentó el caso de 2016, año en el que tuvieron resultados negativos a consecuencia del cambio climático, por lo que no se produjo la miel que ese esperaba, lo cual demuestra que la producción se relaciona por cómo se conduce el año. En tanto, mencionó que en promedio una colmena produce más o menos 20 kilos anuales.
La investigadora informó que el consumo de miel es interno, lo cual evidencia que la gente consume más miel que en otras regiones y, por lo tanto, la producción no da para exportar, pues la miel que se consume tiene fines terapéuticos aunado a que se producen derivados de colmena, es decir, cosméticos, cremas y jarabes que reactivan la economía del estado.

El Cambio Climático acaba con la miel 17
Investiga UAEM sobre Apicultura
De forma paralela, el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) de la UAEM, desarrolla diferentes líneas de investigación sobre apicultura, ya que de ella se obtienen diferentes productos, pero también tiene una importancia ecológica, puesto que las abejas son importantes polinizadores de plantas.
Guadalupe Peña Chora, profesor investigador del CIB, comentó que las investigaciones en esta área iniciaron en la Universidad desde 2008 para coadyuvar a la conservación de las abejas, con base en la abeja europea, ya que dos de los factores más importantes en su disminución son el ácaro varroa destructor y a nivel global el uso de herbicidas y agroquímicos en los cultivos.
Por lo anterior, desde el Laboratorio de Parasitología Vegetal del CIB, en el que cuentan con cerca de 40 colonias de abejas, realizan estudios con la bacteria Bacillus thuringiensis para detener este ácaro varroa destructor, los cuales desarrollan distintas líneas de investigación en las que participan otros centros de investigación de la UAEM y se involucran tesis de estudiantes.

Presentación:

Apicultor español en Brasil, sucesor de una familia de apicultores tradicionales que realizaban la apicultura por amor al arte. Gracias a ellos tuve mis primeras experiencias.
Posteriormente, muchos años después tuve varios colmenares en distintas zonas de Valderredible, Cantabria, España.
El último de ellos aun existe en Ruijas.

Introducción:

Inicio aquí una serie de capítulos en los que quiero compartir con todos vosotros mis conocimientos prácticos, la teoría es para los científicos y estudiosos, sobre ese arte que, para mi, representa la apicultura.
Practicantes o no, pero todos amantes de la apicultura, hallaréis en los siguientes capítulos de este blog http://apismielera.blogspot.com.br/, una útil guía en la que consultar la manera de actuar, basada ésta en mi propia experiencia, ante cualquiera de las distintas situaciones que os podrán sorprender en alguna de vuestros contactos con estos laboriosos himenópteros.
Ya sea en vuestro propio apiario o en vuestra casa, Aptitud Apícola, ansia de cultura o por simple curiosidad .
Todos los episodios aquí relatados y las enseñanzas de las que os haré partícipes a lo largo de esta edición, se encontrarán localizadas en España, en el valle de Valderredible en la provincia de Cantabria.
Mis primeros contactos con el mundo de las abejas los tuve fui adquiriendo, año tras año, a finales de las vacaciones de verano, concretamente el día 2 de septiembre, en la fiesta de San Antolín, patrón del pueblo de Ruijas.
Mi tío Acindino, sacerdote de ese pueblo y de otros muchos del valle, celebraba ese día una reunión familiar en su casa, la Casa del Cura, aprovechando que el día de la fiesta de San Antolín, para realizar la eucaristía, se juntaban todos los párrocos de Valderredible y mi tío les invitaba a comer. y al que acudíamos toda la familia para celebrar esa señalada fecha.
Aún me emociona recordar aquél aroma a miel que transpiraba la “Casa del Cura”.
Esos trozos de panal que nos regalaba a una chiquillada de sobrinos que, mientras maravillados, recorríamos a hurtadillas las diferentes estancias de aquella casa casi sagrada, y sorprendidos descubríamos en el piso superior aquella pequeña habitación llena de cientos de esbeltos botes perfectamente alineados y embotados con el dorado elemento. Recalco la esbelta forma de los botes por que actualmente, en aras de un mejor y más cómodo aprovechamiento de su dulce contenido, se presentan más enanos y rechonchos.
Recuerdo el hecho, como si fuese ahora, de que todos los años el tío Acindino nos regalaba algún bote lleno de esa miel, casi sólida, y del color tostado de los caramelos de toffee.
A decir verdad, además del recuerdo del color de esa miel y su aroma fuerte y ácido, el único conocimiento que puedo recordar es el haber aprendido a no tener miedo a este simpático insecto que circulaba libremente por la glorieta y soportales de la casa de la casa, procedentes del jardín repleto de aromáticas flores y alguna que otra colmena de madera blanca.
Si nos acercábamos al pozo a sacar agua por medio de la cuerda que pendía de la polea, las abejas se encontraban refrescándose tranquilamente en los pequeños charcos de agua que se formaban al derramar el líquido elemento el tambalearse balde que recién había subido. Y nadie era picado y nadie las molestaba.
Era un tiempo, finales de los años 60 y principios de los 70, echando la vista atrás, en que daba la impresión que el hombre aun, ya al día siguiente sí, no hubiera iniciado su propia autodestrucción.
Tras estas primeras experiencias apícolas, si es que podemos llamar así a esos iniciáticos devanéos infantiles, más de 20 años de alejamiento hasta que a partir de 1993 retomé esos contactos con la apicultura de forma más comprometida. Esta vez de la mano de mi otro maestro y familiar, mi tío Ursicino.
Es desde este año 93 cuando se puede decir que comienzo a tener una amplia historia apícola a mis espaldas lo suficientemente contrastada y es de ella que me dispongo a transmitiros todos mis modestos conocimientos.
El planeta tierra, ecosistema y hogar de una humanidad siempre ávida de progreso, más sofisticada y avanzada día a día, parece olvidar cuáles son sus orígenes.
Como pésimos estudiantes hemos olvidado esa primigenia y arcaica idiosincrasia que la evolución humana, en una especie de tuning genético, siguiendo las pautas de la evolución biológica, se encargó de limar, ajustar y perfilar para que, desde la especie Homo y pasando por los Neardenthales y Australopithecus, pudiésemos medrar hasta llegar al actual Homo Sapiens actual.
Desde que hace 5 o 7 millones de años se separaron las líneas evolutivas del ser humano y del chimpancé, los cambios genéticos a los que fue sometido ese primer e ignorado Homo de la cadena, tanto a nivel físico como a nivel mental, completaron un minucioso trabajo que además de otorgar unas aptitudes físicas excelentes, también posibilitaron posteriormente, o quizá antes o al mismo tiempo, el progreso intelectual.
Nadie puede asegurar a ciencia cierta quién fue antes si el huevo o la gallina, aunque quizá podamos deducir que ambas aptitudes fueron evolucionando progresivamente y a la par una de otra.
El sofisticado tuning cerebral, lobotomía evolutiva, colocó al ser humano en lo más alto de la cadena predatoria y definitivamente lo diferenció de cualquier otra especie animal.
También le permitió, en los albores de nuestra evolución, hacerse con el cetro de aquél primer y paradisíaco reino salvaje.
Y si al principio me he referido al olvido de nuestros orígenes, a esos orígenes que nos llevaron, por lógica evolución, a ser los reyes del mambo, estoy aludiendo a que parece que hemos perdido nuestro norte. Quiera la inteligencia humana, guiada y comandada por la solidaridad, sea una pérdida casual de la razón.
Que solo sea una amnesia momentánea y pasajera.
Por que ese estatus nos lo dieron virtudes como nuestra solidaridad, nuestra capacidad de acordar, el poder de colaborar, de pactar, de perdonar, de ayudar, de cuidar, de amar.
Amor por el prójimo y por todo aquello que sin ser nuestro, nos pertenece a cada uno de nosotros.
Me refiero a nuestra capacidad del ser humano por proteger, y es ahora, cuando muchos lugares del planeta pasan hambre, mientras los casquetes polares se derriten, el agujero de ozono aumenta por momentos, nuestras estaciones climáticas fluctúan y abandonan fechas, antaño predeterminadas, cuando vivimos en un mundo en el que todos usamos de todo, abusamos de todas sus maravillas y esquilmamos otras.
Y en este momento de indefinición mundial a todos los niveles, una ecología en desamparo total y con el cambio climático en ciernes, peligrosas crisis políticas en países clave y protestas sociales aquí y allá.
Injusticias económicas donde quiera que mires, ruin y agresiva presión de los lobbys editoriales con holdings económicos cada vez más ávidos de poder y poderes que se corrompen en aras a una pretendida y siempre mal entendida justicia religiosa.
Y seguro que me olvido de muchos temas como: las armas nucleares en Corea del Norte y los casos de espionaje a gran escala en/de Estados Unidos; la falta de libertad en Cuba o Venezuela entre otros; derechos humanos pisoteados en Afganistán, Pakistán, China; las crisis diplomáticas en varios países y los casos de corrupción como el del señor, por no llamarle chorizo, Bárcenas;...
Es ahora, en el preciso instante en que el planeta se desertiza, cuando alocados y desgraciados pirómanos organizan tremendos desastres ambientales, en el que las descomunales lluvias anegan países, enormes tsunamis destruyen costas enteras y aniquilan pueblos enteros, es ahora, más que en ninguna otra época geológica del pasado, cuando necesitamos fomentar una gran actividad olvidada por los gobiernos.
Una actividad que está al alcance de todos y, en su debida escala, es realizable por todos.
Es hora de aprovechar por que aun estamos a tiempo.
Albert Einstein ya previno a la humanidad: “si la abeja desapareciera de la superficie del globo, el hombre no tendría más que cuatro años para vivir. No más polinización, no más hierba, no más flores, no más animales, no más hombres”.
Probablemente, yo no lo sé, es posible que esto no sucediese al pie de la letra, como nos juraría y perjuraría cualquier indecente capitalista, de cualquier parte del mundo, solo interesado en sus propios beneficios, aduciendo que hoy en día estamos muy avanzados.
Y en algo si que estamos avanzados, sí, y es en lo que se refiere a la destrucción del planeta, claro, y si Albert Einstein predijo que no es sostenible seguir abusando de éste de esta manera, sus razones tendría y algún dato fidedigno tendría, que él sí que estaba avanzado.
El curso que vengo a proponer, seguramente debería tornarse una actividad lectiva, ¿y por qué no?, una asignatura escolar, que debería llamarse, se me ocurre:
  • APTITUD APÍCOLA: En apicultura, la aptitud es indispensable.
  • FILOSOFÍA APÍCOLA: La apicultura es una filosofía de vida.
  • APICULTURA ARTÍSTICA: La apicultura es un arte.
Y esta sería una asignatura lectiva y obligatoria en preescolar, común en todos los países del mundo, igual que la religión en tiempos de Franco, aunque con el único y verdadero carácter de lograr la salvación mundial de la tierra tal y como la conocemos. Aunque tampoco estaría mal recuperar la tierra de nuestros tatarabuelos o de ese mundo virgen e impoluto que imaginamos cuando nos retrotraemos a la época de cualquiera de los Parque Jurásico o secuelas.
Haría la función de insertar un chip ecológico virtual en todos los cerebritos aun sin corromper, por eso de aprender a comportarnos con sensatez y como es debido desde bien pequeños.
Una actividad de ocio con la que podréis disfrutar todos los componentes de la familia a la vez que contribuís en hacer un planeta más ecológico.
Y no solo eso.
Además de disponer de los productos, siempre frescos, que os regalarán vuestras amigas las abejas, también podréis conocer y comprenderéis sus relaciones, menos complicadas y enrevesadas que las humanas.
Sin más preámbulos y ansioso por compartir mis experiencias y conocimientos sobre la apicultura, doy por finalizada esta Introducción de APTITUD APÍCOLA, vuestro, a partir de ahora, Manual de Apicultura.
Capítulos Editados de APTITUDAPÍCOLA, tu manual de apicultura:

LA MIEL
Es tu primer día como apicultor.
Estos son tus primeros contactos con ellas, seres ajenos y desconocidos en su intimidad, y permanecéis así, en la más aritmética equidistancia. Ambos encarados y enfrentados, de tú a tú, en un terreno abierto que te es hostil.
En ese momento, el abrupto recinto, techado de nubes, se encuentra rebosante de una tensión. Una tensión que casi se podría cortar con un cuchillo.
Esta primera toma de contacto, corazones salvajes contra pavor contenido, se marcará en tu cerebro, a fuego y hierro, como un recuerdo imborrable.
Tanto en un sentido como en otro.
Si te han aguijoneado, trayendo múltiples picaduras y aguijones e hinchazones, cicatrices y heridas de la contienda, se tornará una prueba y muestra de tu éxito, comparable al de los guerreros que retornan del campo de batalla, pues mantendrás a salvo tu honor. Nunca nadie podrá pregonar ni asegurar que fuiste un vulgar cobarde que, cuando vio las orejas al lobo, huyó despavorido del apiario dando la espalda al peligro.
Por otra parte habrás conseguido vencer tu voluntad de salir corriendo y el éxito será absoluto, pues habrás conseguido salir indemne de la batalla psicológica librada entre tus sentimientos ecologistas y naturalistas, y los aguijones.
Sea como sea, esas primeras instantáneas apícolas envejecerán contigo.
Espero que esa primera posibilidad, la de los aguijones, no se haya producido el primer día, aunque, si así ha sido, estate tranquilo, simplemente tómalo como los gajes propios del oficio. Como un bautismo especial.
En tus posteriores incursiones te sentirás menos tenso, más receloso y, habiendo conocido de cerca la idiosincrasia de esta dulce trabajadora, serás mucho más cuidadoso y exquisito en tu tratamiento con ella.
Llegarás con la lección, por la cuenta que te tiene, más o menos bien aprendida.
Será entonces cuando tus socias se te aparecerán como ellas son, seres agradables, trabajadores, afanosos, amenos, tranquilos y productivos.
Si no te perciben en sus cercanías no te atacarán, así que mejor mantente invisible, pasa desapercibido.
¡Aunque atento compañero!, también podría ocurrir que esa misma experiencia, bisoña aun, te haga bajar la guardia y de nuevo te conviertas en blanco de su ira.
Como himenópteros que son, animales en todo caso, sus reacciones son impredecibles.
Aun poniéndote en lo peor, que siempre hay que estar sobre aviso, llegará el día, después de mucho tiempo, en que te alegrarás de haber sido picado. Los castigos sufridos por las continuas inoculaciones del mágico veneno en tu cuerpo, la apitoxina, te habrán inmunizado contra el reumatismo y la artritis.
Entonces serás un anciano muy vital y juvenil, venerablemente dinámico y que, al contrario que clientela que usualmente se ve en los consultorios médicos, no necesitará medicaciones para los múltiples achaques propios de esas edades.
Enfréntate tranquilo a la nueva situación, no te acalores ni te pongas nervioso y que nada se te caiga formando un gran alboroto, porque ellas son muy sensibles a todo lo que perturbe la tranquilidad de su finca.
Procura llevar las manos libres para poder manejar con soltura el ahumador. Nada de estorbos ni “por si acasos”. En el apiario, este extraño “fuelle”, será tu única arma defensiva. Pero claro, tampoco puedes abusar de su uso, podría ser contraproducente, no es ninguna arma ofensiva, simplemente es un “wadget” ancestral para mantener a raya y entretener a sus dulces señorías.
El sistema de uso para un óptimo resultado, justo antes de realizar cualquier operación en la colmena, es presionar 3 o 4 veces sobre el fuelle del ahumador, consiguiendo así impulsar las bocanadas de humo hacia la entrada de la piquera.
Esta introducción de humo en la colmena producirá en el enjambre el mismo efecto que les produciría un incendio, ante el cuál e instintivamente, sus miembros reaccionan posicionándose dando la espalda a la entrada de la piquera con las alas levantadas hacia el exterior, haciéndolas vibrar a grandes revoluciones para crear una corriente de aire que impida que el humo penetre en la cámara de cría.
En la otra mano puedes portar una rasqueta, un instrumento de metal a modo de cuchillo ancho y romo, sin punta y filo, que te servirá como ayuda para despegar el techo de la colmena, separar los cuadros cuando realices una revisión o retirar fácilmente la cera que pueda estar pegando alguna pieza de las cajas de madera .
Ante todo relaja tu cuerpo y serénate.
Muévete con la levedad de una bailarina, que ningún movimiento brusco te delate o las ponga en guardia ante ti, ese profanador y violador de templos en que te has convertido.
Actúa despacio y fluctúa como una pluma, como si fueses en cámara lenta, sin producir ningún ruido más fuerte de lo normal. Por una vez actúa como un Bruce Lee cualquiera practicando Kung-Fu, evitando rápidos y espasmódicos movimientos de manos.
Recuerda en todo momento que no perteneces a la especie apis, ni siquiera eres un insecto, y que para ellas y en ese momento, solo eres un animal agresor. Ni siquiera te conocen.
Ya más adelante, cuando seas un “bicho habitual”, se creará una especie de simbiosis muy agradable, aunque no tanto como para permitirte cualquier exceso de confianza.
Por un momento olvídate del mundo entero, hoy no es el día que tengas que demostrar nada a nadie e, incluso, ninguna de las afectadas, esas aladas y numerosas nuevas amistades, te va a exigir que poseas alguna cualidad portentosa o especial.
Ten presente que tu eres la parte débil en esta interacción.Que aunque tu seas más grande y supuestamente, solo supuestamente, más inteligente, siempre debéis permanecer cada uno en vuestro sitio.
Ni siquiera van a solicitarte algo imposible de lograr, y mucho menos algo que ellos mismas podrían libar, recolectar o limpiar.
Ellas se saben cuidar. No en vano desde hace unos 60 Millones de años son autosuficientes. Ten en cuenta que aparecieron en la era Terciaria, más o menos durante el periodo Cenozoico.
Sencillamente son fósiles vivientes y expertos, seres de esencia rústica que se saben miembros repetidos y sustituibles de una sofisticada sociedad. También quizá por ello no sean seres caprichosos o exquisitos y ofrezcan su vida por el bien de la comunidad.
Una especie de Jesucristo, Buda, Mandela, etc., con alas y aguijón.
Solo trabajan para el bien común y la supervivencia de la especie a través de su reina madre.
Muy al contrario y aunque también del grupo animal, pero en su peor y más peyorativa acepción, nosotros pertenecemos a la especie humana y, lamentablemente, somos quienes estamos acabando con todo.
Con plaguicidas, insecticidas, combustibles y energías fósiles y cualquier otra serie de violaciones al medio ambiente, estamos pervirtiendo una posesión, el universo, que solo es un préstamo de nuestros futuros herederos.
Esto sí, espero que no cometas el craso error de obviar sus llamadas, avisos y lamentos.
Porque te recordarán constantemente y con distintos tonos, volúmenes y sonidos vibratorios, que manejes sus efímeras vidas con sutileza, sensibilidad, suavidad y precisión quirúrgica.
Esto será esencial para que, apenas durante unos días en verano y dentro de sus dominios, pases desapercibido y evites ponerles en bandeja cualquier motivo para que, clavando su aguijón sobre tu cuerpo, se suiciden como kamikazes.
Pero seguimos con tu primera visita.
Y tu tranquilo, que nadie te está mirando, si acaso algún insecto que deambulaba distraído en aquél preciso instante en ese preciso lugar de su universo infinito, tan infinito al menos como el nuestro, se percató de tu presencia animal.
Aparte de todo eso, solo estarás tú y la naturaleza, una naturaleza multitudinaria y muy especial, tal vez formada a su vez por miles de miembros que actuarán al unísono y de una forma mucho más inteligente, ecológica y humanista que la de los propios humanos. Y beligerante también, aunque su agresividad solo la usen para defenderse del intruso.
En esto último, como en casi todo, exceptuando la,..., la?, que digo?, rectifico y sostengo que en todo y sin exceptuar nada; el mundo animal, supuestamente irracional, gana por goleada a la estúpida humanidad.
Así que si te apetece sigue mis consejos, estos son completamente gratis:
  • Por que el artista nace, no se hace, has de Sentir AMOR y PASIÓN por este arte, la Apicultura.
  • Para empezar esta actividad el dinero te puede ayudar, pero solo para ser abejero o mielero. Nadie es apicultor sin amor. Yo nunca supe de nadie que se hiciese millonario con la apicultura.
  • Prevenir y prevenir y prevenir
  • No temer
  • Actuar con tranquilidad
  • Actuar con decisión
  • No dudar
  • Manejar los instrumentos apropiados con la maestría del violinista
  • Automatizar las rutinas con tu sensibilidad
  • Siempre tener la iniciativa, ser tú quién lleve la batuta
  • Y si no te es posible hacerte cargo de la situación abandona el lugar
  • Sin prisa pero sin pausa. Ese día no es tu día, ni será el de ellas
  • No las suicides
  • No tomes a la ligera esos aguijones que te amenazan por fuera de tu traje.
  • Aunque solo sean cantos de sirena del excitado enjambre que pulula y ruge a tu alrededor, como si fuera una carrera de F1, te está anunciando el error.
  • Captado el aviso, rápidamente limpia tu mente y ponte a pensar.
  • El fallo lo tienes delante de tus narices. Seguro que es una tontería.
  • Estudia la situación e instantáneamente reacciona.
  • Nunca lleves olores extraños al apiario
  • Evita visitar el apiario en días tormentosos o nublados
  • Entrad al colmenar, tú y tu compañía, vestidos con el equipamiento de protección
  • No llevar animales domésticos al colmenar
En mis siguientes entradas iré incluyendo más consejos útiles.
Espero vuestras preguntas o comentarios.
Y aunque ellas en su esencia, solo en su esencia, no te quieran picar, más que nada porque es casi imposible que puedan hacerlo tras tu vestimenta de apicultor, ten en cuenta que la situación se ha tornado incómoda, antinatural, antipática, agresiva y todo lo conflictiva que puedas siquiera imaginar.
Si no haces algo por remediarlo, está cerca de producirse el desastre completo.
¡Y te va a doler!
Sus agresivos zumbidos, te relatan su estado anímico e intenciones, nada más.
Así que no temas, solo no las molestes más y sal de sus dominios.
Aunque realmente estén en su derecho y tengan sus motivos para agredirte, deberías pararte un momento y empatizar con ellas.
Ponte en su exoesqueleto y sé el amigo zángano de Maya, un Willy cualquiera que haya sido expulsado de su casa por un extraño. Así lo entenderás.
Aun estando en su derecho de resarcirse de nuestra ofensiva intromisión en su mundo, tienes suerte, porque tu traje y la máscara impedirán su justa represalia.
En cualquier caso, más te convendría hacer caso de un sabio consejo que recibí, no recuerdo si de boca de alguno de mis familiares apicultores o quizá de algún compañero de profesión más experimentado que yo.
Y aunque, de hecho, el consejo está ampliamente testado por la sabiduría popular, posteriormente, y como yo soy de los si no lo veo no lo creo, yo mismo, en mis propias carnes, he podido certificar y corroborar este dato.
Aprende a retirarte a tiempo, por eso de que vale más una retirada a tiempo que mil victorias.
Cuando sientas que la situación te empieza a superar por que se ha reunido demasiada gente alrededor de tu ahumador; si además, por un acaso, te empiezan a sudar las manos y sientes sudor frío en tu frente; el traje se te pega al cuerpo, los oídos te zumban, la máscara parece que se descoloca y te azora el nerviosismo propio de sentir el peligroso acercamiento de los aguijones tentando tu cara; percibes que las abejas se están empezando a excitar y éstas empiezan a abalanzarse sobre ti, pudiera parecer que está empezando a granizar, golpes secos de perdigones de las escopetas en las barracas de una feria, sobre tu protegida cabeza; y si además se te apaga la fuente de humo, tu humera o ahumador; sin prisa pero sin pausa, sin iniciar nada parecido a una alocada huida sin rumbo en la que vayas tropezando con todo, echa una ojeada a tu alrededor y decide en dónde te refugiarás cuando huyas atormentado del tormentoso apiario.
A continuación, y sin correr, deja todos los aperos en el lugar, sin mostrar excesivo cuidado, y abandona el apiario para refugiarte en el lugar anteriormente previsto.
En otros momentos, es su naturaleza curiosa lo que les impulsa a investigar ese nuevo ser que tienen cerca, ese animal extraño que desprende un olor desconocido, a veces embriagador. Esa curiosidad que parece guiada por su pensamiento, -Si me acerco un poco más a lo mejor puedo descubrir el lugar en dónde libar su néctar-.
Apareces como una imagen enorme, quizá como una gran piedra o alguna especie de animal mamífero.
Se mueven a tu alrededor buscando un lugar en dónde amerizar para descansar un rato mientras intenta descubrir y explorar aquello que sus ojos ocelados le muestran, coloreada o en blanco y negro, según deseen. .
Y hasta aquí por hoy.
En siguientes entradas iré compartiendo con todos vosotros mis experiencias como apicultor.
¡Salud y Suerte!

PD: Expresamente creado a este fin, todos los comentarios de tema apícola publicados y los que publique a partir de ahora, se clasificarán en este blog.


UNA PRIMAVERA DE ABEJAS

Los apicultores que se dedican a la recogida de enjambres en Cáceres aseguran que este año han recibido un 80 por ciento más de avisos que en 2017

ÁLVARO RUBIOCáceres
Marcos Garrido acaba de retirar un enjambre de abejas que se había instalado en la fachada de un edificio de la avenida Virgen de Guadalupe. Es el sexto que recoge en la ciudad de Cáceres en una semana. Desde hace 15 días, su móvil no para de recibir avisos de los bomberos, de la Policía Local y de ciudadanos. «Hay varios que no he podido atender por falta de tiempo», confiesa antes de enumerar algunos de los lugares que se convierten en el hogar de estos insectos. Árboles, farolas, retrovisores de coches, puertas de vehículos e incluso el interior de casas. Cualquier rincón puede ser su habitáculo durante abril y mayo.
Por el momento, esta primavera ha recogido una veintena de enjambres. «Hay bastantes incidencias más que otros años», comenta Marcos, que en las últimas semanas ha realizado labores en la calle Roche Sur Yon, en el barrio de Aguas Vivas, en las Capellanías y en la avenida Alemania. En este último punto tuvo que contar con la ayuda de los bomberos.

«Hay sitios donde es imposible acceder y en otros es necesario utilizar la grúa. Normalmente cuando se ubican en fachadas», explican desde el Parque de Bomberos de Cáceres, que suele contar con tres colaboradores especializados en apicultura para realizar este trabajo. «Durante estos meses hay días que recibimos hasta cinco avisos», añaden.
Con ellos coincide la Policía Local, que también ha notado un incremento de llamadas por este asunto en las últimas semanas. Un ejemplo de ello es lo que sucedió el pasado domingo, 6 de mayo, cuando se recibieron cinco avisos en las dependencias policiales. El Sepei tuvo siete en esa misma jornada.

Un enjambre justo al lado de la ventana de una vivienda.
Un enjambre justo al lado de la ventana de una vivienda. / JORGE REY

Javier González, otro apicultor que sobre todo trabaja en la zona de Miajadas, no le sorprende. «Es algo normal en esta época, ya que las abejas se encuentran en plena fase de reproducción. Lo que sucede es que las colmenas que habitan se quedan pequeñas y salvo que el apicultor tome precauciones y las amplíe, los insectos optan por abandonar esos hogares para buscar otros nuevos. Es en esos desplazamientos cuando pueden ser avistadas por la población dentro de las ciudades», explica Javier, quien apunta que pueden aparecer en los sitios más insospechados.
«En buzones, en garajes y sobre todo en parques y jardines. He llegado a retirar enjambres del interior de un sofá», comenta González, que lleva cinco años dedicándose a ello y asegura que esta primavera es la que más avisos está recibiendo. «He recogido unos 60 desde mediados de abril», detalla.
Para ello, suelen utilizar un equipo de apicultor compuesto por una careta y una enjambrera. Ésta se coloca bajo la colonia en cuestión y, por ejemplo, si se encuentra en un árbol, se da un golpe seco para propiciar que el grupo acabe en el habitáculo. «Lo más complicado es encontrar a la reina. Ella es la que se encarga de guiar a las demás para que acaben agrupadas», comentan Marcos y Javier.

«Desde hace 15 días no paran de llamarme, hay avisos que no he atendido por falta de tiempo»

«Desde hace 15 días no paran de llamarme, hay avisos que no he atendido por falta de tiempo»

MARCOS GARRIDO, APICULTOR

Estos insectos se caracterizan por vivir en grupos altamente organizados. Suelen constituir colonias formadas por varios miles de individuos. En los enjambres puede haber hasta 30.000 abejas. En conjunto, su peso oscila entre un kilo y cinco aproximadamente. «Si no se retiran a tiempo puede ser muy peligroso», destacan los encargados de realizar estas labores.
La mayoría de ellos cuentan con colmenas en fincas donde suelen producir miel. En 2017, se enfrentaron al peor año de los que recuerdan. «La producción cayó un 70% en Extremadura por la sequía», detalla Paulino Marcos, presidente de la Asociación Cacereña de Apicultores. Ésta centra su principal zona apícola en Hurdes y Gata, donde más de 1.100 familias viven de este sector. «Desde que la crisis económica golpeó a la construcción cada vez hay más apicultores en otros lugares de Cáceres, como en la propia capital», detalla tras explicar que cuentan con un servicio especial de recogida de enjambres.
A él pertenecen más de una decena de profesionales que se dividen el trabajo por zonas. «Tenemos un convenio con el 112 y recibimos avisos de los bomberos, policías, ayuntamientos y ciudadanos a título particular. Esta primavera está siendo lluviosa y eso ha hecho que las llamadas aumenten en un 80% respecto a 2017. He actuado en la Mejostilla, R–66 y en la zona centro», afirma Paulino, responsable de esta labor en la ciudad de Cáceres. «He llegado a quitar un enjambre en el mueble de una cocina», añade este apicultor que cuenta con una larga experiencia y tiene 1.400 colmenas distribuidas en Trujillo, Alcuéscar, Aldea del Cano, Cáceres, Talaván, Monroy y Huelva.
Hay otros que están empezando. Es el caso de Francisco Javier García, un cacereño que desde hace poco tiempo es colaborador de los bomberos. Él está a la espera de recibir su primer aviso. «Recoger enjambres es una forma de ahorrar para el apicultor y un modo de ayudar a los ciudadanos. No se cobra por ello y la finalidad es concienciar a la población», comenta este aficionado que acaba de comprar una jaula con mosquitera, abejas obreras y una reina. «Mi objetivo es tener miel propia algún día», concluye.